Se encuentra
justo en la confluencia de la carretera de circunvalación de Cómpeta y el
inicio de la carretera que desde Cómpeta va hacia Torrox y por lo tanto la que
también nos serviría de referencia para llegar al inicio de la ruta del río
Patalamara desde la fábrica de Luz de Cómpeta, aunque éste no es hoy nuestro
caso.
Una vez
situados en la venta de Palma, dejaremos el mirador estilo Gaudí a nuestra
izquierda y tomaremos la carretera que desde allí sube, dirección norte,
circunvalando la localidad de Cómpeta que va quedando a nuestra izquierda por
su parte alta. A tan sólo unos 100 m mas allá de la Venta de Palma, sale un
ramal de pista (aún asfaltada) en un cerradísima curva a la derecha, donde
debemos abrirnos mucho para no tener que maniobrar metiendo marcha atrás, a
continuación la pista afronta un tramo de fuerte pendiente que pronto nos
llevará a una sucesión de zig-zags por los que pronto perderemos de vista la
localidad de Cómpeta y la cómoda pista asfaltada, que pasa a convertirse en
pista terriza no recomendable para vehículos que no sean 4x4, “todo caminos” o
al menos turismos altos, pues la pista, aunque de momento no tiene grandes
cárcavas, presenta demasiadas piedras sueltas en muchos tramos de los 9 km de
pista que debemos recorrer hasta el cortijo del Daire.

Al llegar a
la Casa de la Mina nos encontramos
con una bifurcación de pistas, que en esta ocasión tomaremos a la izquierda. A
nuestra derecha llevamos la caída hacia el fondo del barranco Pradillos de Juan Rojo,
uno de los principales tributarios del río (arroyo) Patamalara y a nuestra
izquierda la ladera del cerro Gavilán, la Cruz de Canillas, por
los que discurre el sendero que va desde Cómpeta a Puerto Blanquillo y que mas
adelante distinguiremos desde la distancia al echar la vista atrás y distinguir
una pequeña caseta blanca contra incendios en su cumbre y mas adelante, también
a nuestra izquierda, aunque ya, mas alejados de nosotros el cónico cerro
Atalaya y cerro Verde con su bosquete de pinos en la cumbre.
Desde la
Casa de la Mina, la pista va faldeando la sierra de forma dócil, los zig-zags
se van sucediendo, hasta que la pista cruza el barranco (arroyo) Pradillos
de Juan Rojo. Si la dirección predomínate hasta ahora ha sido N-E,
después de cruzar el arroyo Pradillos, la pista gira unos
120º a la derecha y el siguiente kilómetro lo recorremos en dirección SUR,
hasta que llegamos a una segunda curva de horquilla a la izquierda, que nos
reorienta dirección N-E, con unas vistas impresionantes sobre la vertiente sur
de los tajos de La Mota que crestearemos en la segunda parte de la
ruta, las cumbres del Lucero y Lucerillo (sólo
momentáneamente), la crestería de Los Civiles, que ya nos
espera desafiante y mas a su derecha el emblemático cerro Cisne.
Ficha de la ruta:
Longitud: 16 km
Tipo de ruta: circular en sentido inverso a las
agujas del reloj.
Desnivel ascenso acumulado 1200m
Dificultad: Alta. No apta para personas con
vértigos o no acostumbradas a caminar por terrenos agrestes y de pendientes muy
fuertes en algunos tramos.
Tipo de terreno: Senderos 65% campo a través o
sendero casi perdido 20% pista 5%
Tiempo estimado: 8-9 horas

Bibliografía:
1.Disfrutar
caminando por las Sierras Tejeda y Almijara (Edit. Arguval).
2.Por los
Montes de Málaga (Edit. Primtel).
3.Agrupación
guerrillera Málaga-Granada (de mi amigo Juan Morente).
En esta
ocasión “Chuckie” fue baja por estar cumpliendo “sanción” al ver la roja
directa por morder una “oruga procesionaria” tres semanas antes, el día del
cerro de Las Chapas.
El nivel de
dificultad de esta ruta puede llegar a ser muy Alto, no sólo por el desnivel
acumulado, sino porque discurre por algunos tramos muy agrestes no aptos para
personas con vértigo no sólo por la sensación alpina del Lucero, sino por
contar con un par de pasos muy delicados por la zona alta de dos barranqueras
que hay que flanquear en el tramo intermedio de la crestería de Los Civiles, de
apenas 10 m de longitud cada uno, pero por donde hay que pasar muy pegado a la
pared y se trata de un terreno muy degradado que se deshace fácilmente bajo
nuestros pies.
Donde sería muy necesario instalar unas cadenas o al menos un cable, a falta de ello, llevar una cueerda en la mochila, de al menos 8 m, que la sujete la persona mas fuerte y habilidosa del grupo no estaría de mas para afrontar estos dos tramos delicados.
Donde sería muy necesario instalar unas cadenas o al menos un cable, a falta de ello, llevar una cueerda en la mochila, de al menos 8 m, que la sujete la persona mas fuerte y habilidosa del grupo no estaría de mas para afrontar estos dos tramos delicados.
A lo largo
del recorrido hay algunos tramos que se pueden prestar a confusión si bien, el
trazado es muy intuitivo, con una buena base de experiencia en montaña y
conocimientos topográficos del terreno.
Descripción de la ruta:
Desde las
ruinas del Cortijo del Daire, echamos a caminar por la pista en dirección S-E,
contemplando a nuestra derecha una sucesión de bancales recientemente
trabajados donde actualmente nos encontramos con un buen número de colmenas,
situadas a una distancia prudencial que no incordia nuestro transito.
Conforme
vamos ganando altura, nos admiramos cada vez mas de la belleza y
espectacularidad del entorno del barranco del Mirlo o Zarzadillo que llevamos a
nuestra izquierda, al otro lado del barranco llevamos la Loma del Daire y los
magníficos pináculos que contemplamos en la distancia sobre los tajos de La
Mota, por encima de los cuales pasaremos al regreso.
Poco después
de dejar el primer espolón de crestería a nuestra derecha, alcanzaremos el
siguiente collado de la crestería, tras pasar junto a una hilera de hermosos
pinos de grandes dimensiones, pudiendo contemplar por primera vez a nuestra
derecha (ESTE) unas vistas impresionantes sobre la denominada “Hoya de venta
Panaderos”, coincidiendo con la cabecera del río Higuerón que nace a los pies
del desafiante cerro Cisne (1.448 m), que a pesar de tener una altura
relativamente modesta, se alza imponente sobre su entorno, estando considerado
como el “K-2 de Sierra Almijara” tal es la fama de la dureza que encierra su
ascensión, que en un mas difícil todavía habían coronado un par de semanas antes, nuestros compañeros: Reinaldo, Manuela, Miguel, Patri, Macarena, Villalba y Fabiola prolongando la ascensión al Cisne y continuando por Rajas Negras, la vertiginosa crestería de La Cadena, el cerro de Los machos y Puerto de Frigialiana, donde volvieron a pisar tierra firme tras dejar atrás uno de los tramos mas duros y expuestos de Sierra Almijara.
A partir de aquí se irán alternando estas vistas a nuestra derecha
(ESTE), con las vistas sobre el barranco del Mirlo o Zarzadilla y la vertiente
sur de los tajos de La Mota a la izquierda (OESTE), que es la que vamos a ir
contemplando, ya que la mayor parte del tiempo, el sendero discurre por la
vertiente izquierda de la crestería de Los Civiles, es decir, a la izquierda de
los crestones. Contra lo que pudiera parecer desde la distancia, salvo por la
dificultad del esfuerzo físico el sendero es dócil y fácil de seguir, salvo
algunos tramos mas bien intuitivos.
Superado el
delicado paso de las dos cabeceras de barranco, no tardamos en llegar al
Collado Bartolo, desde donde ya vemos, cada vez mas cerca de nosotros unos 200
m a nuestra izquierda, el sendero que viene por La Loma del Daire y donde
hicimos el camino de ida en enero 2009. Un poco mas adelante, ya casi al final
del tramo de la Crestería de Los Civiles, el sendero queda desdibujado,
teniendo a tiro de piedra la cara sur del Lucerillo, y debiendo descender a la
cañada que tenemos ante nosotros, que no es otra, que la cabecera del barranco
del Mirlo o Zarzadilla, que vamos a ir
remontando sin mayor dificultad que el
esfuerzo requerido y la pesadez de ascender sobre un suelo arenoso que con
frecuencia se va hundiendo a nuestro paso, hasta que por fin alcanzamos el
collado de La Perdiz, donde todo el esfuerzo queda recompensado ante las vistas
grandiosas que tenemos al ESTE, con las dos impresionantes pirámides que
tenemos ante nosotros, a la derecha el Lucerillo (1.680 m), también conocido
por los lugareños como cerro Bartolo o de Los Mosquitos y a la izquierda el elegante cerro Lucero
o Raspón de Los Moriscos (1.779 m), cuya piramidal silueta es
fácilmente
visible a mas de 100 km desde la Costa del Sol Occidental al OESTE, las sierras
Subbéticas cordobesas al NORTE o muchas cumbres de Sierra Nevada, así como
desde cualquier punto de alta Mar entre las costas de Málaga y Marruecos.
Recuperado
el resuello y hechas las fotos de rigor es de el collado de la Perdiz, también
conocido como, Puerto del Llano. Iniciamos la ascensión hacia el Lucero (1.779
m), la montaña perfecta, mi favorita. El lugar donde me gustaría arrojaran mis
restos algún día. El sendero comienza a subir al principio de forma muy suave,
hasta que se topa con la zona mas abrupta de la ladera, que va salvando con la
maestría y habilidad de los grandes maestros de antaño, mediante una sucesión
de cómodos zig-zags, que van ganando altura por la cara norte del cerro
Lucerillo o de Bartolo (1.680 m). Una vez mas la poca solidez de los mármoles
fragmentados ha acelerado la erosión del sendero que resulta inexistente a nuestro
paso sobre dos pequeñas cárcavas que salvamos con precaución, para seguir por
el perfectamente dibujado sendero que irá dejando a nuestra derecha la cumbre
del Lucerillo y definitivamente atrás al llegar al impresionante balcón
natural, conocido como Coladero de Los Mosquitos (1.640 m), con unas vistas,
cada vez mas altas sobre la “Hoya de venta Panaderos”,
donde se encuentra la
cabecera del río Higuerón que nace a los pies del desafiante cerro Cisne que
nos llama la atención por su proximidad, si bien desde aquí ya comenzamos a
distinguir algunas de las cumbres mas emblemáticas de Sierra Almijara como El
Cielo, Navachica, Piedra Sillada, cerro de Los Machos, todos ellos al ESTE de
nuestra posición.
2ª parte,
Pasajes de la Historia de Sierra Almijara: Combate en las inmediaciones cerro Lucero
Seguramente
uno de los sucesos más sonados de toda la historia de la Agrupación Guerrillera
Málaga-Granada, fue el encuentro sostenido por fuerzas de la Guardia Civil, y
del Tabor de Regulares acantonado en Frigiliana, contra guerrilleros de esta
Agrupación, en la ladera sur de cerro Lucero.
El alto
valle del río Higuerón habitualmente se constituía en un magnífico refugio para
los guerrilleros liderados por el mítico jefe de la guerrilla Roberto.
Las condiciones orográficas, con profundos barrancos, pronunciadas elevaciones
y abundantes riscos, ofrecía el ideal lugar de defensa y ocultación.
Además la
existencia de una vía natural entre la costa malagueña y la vega de Granada, a
través del puerto de Frigiliana facilitaba el trasiego constante de
arrieros que transportaban sus mercancías a una y otra comarca. A esto se unía
una buena comunicación con los valles adyacentes, a través de pasos naturales
como puerto Umbrales y el collado de los Civiles.
Esta
situación en cierto modo facilitaba el posible abastecimiento a los grupos
guerrilleros que obtenían de estos arrieros la complicidad necesaria, unas
veces por afinidad y otras por miedo, que les proporcionaba su sustento.
Asimismo la
situación estratégica de venta Panderos, parada casi obligada de los usuarios
que transitaban la vía que les comentamos, también era utilizada por los
guerrilleros para su abastecimiento.
Del mismo
modo, muchos de los guerrilleros que conformaban las filas de la Agrupación,
por aquel entonces eran originarios de Frigiliana, Torrox, o río de la Miel,
localidades cercanas a este enclave que al ser por ello conocedores del
terreno, lo hacían aún más atractivo como expertos conocedores de la zona.
Así por
ejemplo, casi desde sus comienzos, los guerrilleros establecieron sus refugios
y campamentos en esta zona. En la cueva de la Montés, en Rajas Negras, en el
barranco Sin Salida, en el cerro Cisne, en Piedra Sillada, y también en el
barranco Bartolo (cabecera del barranco del Mirlo o Zarzadilla), en la ladera
sur de cerro Lucero donde se ubicaba el campamento guerrillero que aquel lunes
6 de diciembre de 1948, la Guardia Civil intentó atacar.
Era
frecuente que en las fechas navideñas, los grupos guerrilleros, y el Estado
Mayor, se reunieran en algún lugar para celebrar estas fechas, recibir
instrucciones, e intercambio de dinero y armamento. Así sucedió a finales de
1948, cuando se encontraban alrededor de noventa guerrilleros concentrados en
el campamento cercano a venta Panaderos.
Para
abastecer a semejante personal, se hacía necesario movilizar a un gran número
de enlaces, por lo que es más que probable, que la Guardia Civil recibiese
noticias de que algo importante se estaba fraguando. Quizás por este motivo, y
por el descubrimiento meses antes, de la base en el citado barranco Bartolo, se
diseñó el servicio que desencadenó el definitivo encuentro.
El lugar en
el se ubicaba el campamento guerrillero, ofrecía las máximas garantías para su
defensa. Buena visibilidad de casi la totalidad del valle para los centinelas,
excelente protección en un terreno muy rocoso, y lo que es más importante una
elevadísima pendiente que dificultaba el avance de las fuerzas atacantes.
Los
guerrilleros además de las armas largas, constituidas principalmente por
escopetas, no muy útiles para este combate, disponían de bastantes mosquetones
arma ideal para mantener a raya a las fuerzas atacantes.
Pero el arma
que marcó la diferencia era un fusil ametrallador que los guerrilleros arrebataron
a un pelotón de soldados del ejército, en un encuentro sostenido en el río
Verde de la sierra de Cázulas el 29 de marzo de ese mismo año (1.948).
Dispuesto en
un lugar predominante, y manipulado por un experto como era José García Muñoz
(a) Ceferino o Chendarme, guerrillero de Agrón (Granada), que había
hecho el servicio militar con ametralladoras en el norte de África. Hacía del
todo imposible el avance de las fuerzas atacantes que se vieron obligadas a
aplastarse en el terreno y desistir de su intención.
El combate
se prolongó durante toda la jornada, y al llegar la noche, los guerrilleros
huyeron por la zona noroeste dirección a la sierra del Loja, aprovechando el
error táctico del su enemigo, que no supo ocupar este sector.
Uno de ellos
es de José García Elena Angelillo, ya fallecido, que el día 6 de
noviembre de 1987 era entrevistado por el maestro y amigo José Aurelio Romero
Navas, diría:<<Allí había más moros…, pero gracias al fusil
ametrallador, que llevaba uno que era de Agrón, los tuvimos a raya. Yo calculo
que eran unos tres o cuatro mil.
Por cierto que de allí salimos pro un sitio que ni los
prácticos sabían que se podía. Gracias al “Canillo”, que era como un látigo
subiendo, llegó hasta la cúspide de cerro Lucero, y luego ya subimos todos con
una cuerda. Pero tuvimos que dejar abajo en el campamento casi todo, incluidas
las doce cabras que estaban lista para la comida.
Otro testimonio recogido por el mismo autor anterior
en agosto de 1984, a José López Centurión Rodolfo, nos parece revelador.
<< A las ocho de la mañana empezó el tiroteo, siendo un error táctico
de ellos lo que nos salvó, porque nosotros no habíamos sentido nada, aunque a
lo lejos si que oíamos ruido pero lo achacábamos a las cabras montesas.
También
nosotros, si en lugar de tirar para arriba, lo hacemos para abajo no la
contamos. Esa fue la equivocación que cometieron. Recuerdo que los moros nos
decían “rojillos, bajad para abajo”, y nosotros les decíamos “moros, subid a
por nosotros”.
Los muertos
que pudo haber yo no lo sé, pero sí que
veíamos bajar y subir camillas con gente sobre ellas. Allí quienes mandamos
fuimos nosotros.
Otro experto
guerrillero, Antonio García Ordóñez: Enrique, natural de Salar
(Granada), nos confesó. “Nosotros llegamos, desde la sierra de Loja, la
tarde antes, al mando de Crescencio y Mariano. Estuvimos toda la
tarde con ellos, pero como no había sitio suficiente acampamos un poco más
arriba. Luego al día siguiente sentimos los tiros y nos marchamos, pero no
intervinimos en el combate. Luego, a la noche siguiente, ya nos reunimos todos
en los campamentos de la sierra de Loja>>.
A
continuación les ofrecemos la versión oficial de lo sucedido, recogido en la
causa 3/49.
Atestado
A modo de
resumen les ofrecemos el atestado de la Guardia Civil en el que se recoge, en
líneas generales, la versión oficial de lo sucedido.
Don Pedro
Martí Serra, Teniente Jefe del Segundo Distrito del Primer Subsector del Sector
interprovincial de la Guardia Civil Granada-Málaga, por medio del presente
atestado instruido en virtud de orden del Señor Comandante, D. Francisco Alcalá
Martínez, Jefe del citado Sector, hace constar lo siguiente:
Con fecha 30
del pasado mes de noviembre, en virtud de una orden del Sector Interlímite, se
disponía el reconocimiento del terreno comprendido entre el triángulo formado
por el río Higuerón, camino de las Carihuelas, y una línea ideal que une los
puertos de Umbrales y Frigiliana. Este servicio se encomendaba a la fuerza del
Primer Distrito, y a la Compañía de Regulares acantonada en Frigiliana. A la
fuerza del Segundo Distrito se le asignaba la misión de reconocer el cerro
Lucero, desde el puerto de Frigiliana hasta venta Panaderos.
Para llevar a cabo ambos cometidos se dispuso que el
Teniente Jefe del Primer Distrito, D. Enrique Cazenave Acosta, con el
Destacamento del Imán, fuerza del puesto de Frigiliana, y Compañía de
Regulares, pernoctarán el día cinco de diciembre del año en curso, en el
cortijo del Imán. El día seis, esta fuerza debía salir del Imán con la
antelación necesaria para encontrarse a las 8:30 en puerto Umbrales, e iniciar
el reconocimiento de la parte del terreno que anteriormente se indica.
La fuerza del Segundo Distrito, al mando del Teniente
que suscribe, se debía fraccionar en dos grupos. Un grupo de veintiún hombres,
al mando del Sargento Jefe del Destacamento de barranco Moreno, D. Manuel
Flores Comitre, el día cinco debía pernoctar en el cortijo de El Daire. Y otro
grupo de igual número de hombres, a las órdenes del Teniente firmante, debía
pernoctar en la misma fecha, en el cortijo de los Pradillos Altos.
El día seis, la fuerza que pernoctó en El Daire, se
debía fraccionar en tres grupos, uno de seis guardias debía dirigirse al cerro
de los Borges, otro también de seis al a puerto Llano (Collado de La Perdiz).
Ambos grupos debían poner su atención en las estribaciones de cerro Lucero. El
resto de los veintiún hombres, con el Sargento, debían establecerse en el observatorio
que los bandoleros (makis) habían utilizado por encima de venta Panaderos, y
que está situado por debajo de una antigua base. Estas fuerzas no debían hacer
acto de presencia hasta las 8:30 horas.
La fuerza que pernoctó en los Pradillos Altos, debía
salir con la antelación necesaria para hallarse en la parte este de cerro
Lucero (altura de puerto Frigiliana), debiendo seguir este itinerario: puerto
Cómpeta, rambla Seca, y vereda de los Moriscos a dicho lugar, procurando seguir
una vereda que conduce a la mencionada base, y descubrir cualquier rastro que
pudiera conducir a otra nueva base, que pudieran haber establecido los
bandoleros por aquellos parajes.
La finalidad de estos reconocimientos, era averiguar
si se había establecido alguna base nueva, y comprobar si las ya conocidas
habían vuelto a ser utilizadas.
El Capitán del Primer Subsector, con el grupo volante,
debía encontrarse en las inmediaciones de venta Camila, atento a cuanto pudiera
ocurrir en los dos servicios que se señalan.
Desarrollado el servicio en la forma prevista, sobre
las ocho treinta, y casi simultáneamente, fueron agredidas las fuerzas que al
mando del Sargento Flores Comitre, se dirigían al observatorio indicado.
Resultando herido el guardia segundo Román Gómez Carrillo. Y las fuerzas que
con el Teniente Instructor, se encontraban en el lugar que se les había
asignado, sufrieron un violento fuego de fusiles ametralladores, y fusiles, de
los elementos bandoleros establecidos en cerro Lucero y estribaciones. Ambas
fuerzas tomaron inmediatamente posiciones y rechazaron el fuego,
generalizándose la lucha en un amplio sector, cuyas posiciones dominantes
estaban ocupadas por los forajidos.
Sobre las once horas de dicho día seis, la Compañía de
Regulares y la Guardia Civil al mando del Teniente D. Enrique Cazenave, tomaban
contacto con el Sargento de barranco Moreno y tomaban parte en la lucha,
sufriendo la baja de un Cabo de Regulares que resultó herido.
Sobre las catorce horas del mismo día, el Sargento de
Regulares, y unos doce soldados, entablaron contacto con el grupo mandado por
el Teniente Pedro Martí, quien dispuso el despliegue de sus fuerzas en un
espacio más amplio, para evitar la huida de los bandoleros por el espacio de terreno
que dominaban.
Sobre las diez y siete horas, resultó muerto de una
ráfaga de fusil ametrallador, un soldado marroquí. De esta forma, y siempre
bajo violento fuego de los bandoleros, enérgicamente rechazado por las fuerzas
de la Guardia Civil y Compañía de Regulares, se continuó el combate hasta la
entrada de la noche. Durante la cual los bandoleros aprovechando la oscuridad y
lo accidentadísimo del terreno, y que éste no era posible cercarlo por completo
sin un gran número de fuerzas, abandono el lugar de la lucha.
En la mañana del día siete, todas las fuerzas que el
día anterior habían sostenido el encuentro y la Compañía de Infantería
establecida Cómpeta, realizaron un completo reconocimiento del terreno, donde
se pudo apreciar que los bandoleros habían vuelto a utilizar de nuevo la
antigua base establecida encima de venta Panaderos, en el llamado barranco
Bartolo. Esta daba la sensación que hacía muy poco era utilizada, pues las
chabolas estaban reconstruidas y la hierba estaba aún verde, ya que
anteriormente habían sido destruidas al ser descubiertas.
Esparcido en el suelo había gran cantidad de víveres,
garbanzos, judías, harina, cebada, no pudiendo ser recogidos por estar entre
las piedras. Asimismo siete garrafas estropeadas que habían contenido aceite,
siete cabras sacrificadas, pero cuya carne tampoco pudo ser recogida por estar
en estado de descomposición debido sin duda a haber estado expuestas al sol.
Cerro Lucero y sus estribaciones presentan gran número
de parapetos construidos con piedras y todo da la sensación de que los
componentes de la partida de bandoleros serían sobre cien hombres.
Por el Teniente Jefe de la Línea de Torre del Mar, se
instruyen diligencias de carácter urgente con motivo de la herida sufrida por
el guardia del Destacamento de barranco Moreno Román Gómez Carrillo. Y por un
Oficial de la Compañía de Regulares se instruye por la muerte y heridas de dos
componentes de dicha unidad.
Que sepamos los guerrilleros sufrieron únicamente dos
bajas. Luís Almendros Muñoz (a) Luís, sufrió un roce en el codo que
posteriormente le provocaría que uno de sus dedos le quedara inutilizado.
Además de otro guerrillero que recibió un tiro en la nalga. Ambos en la misma
acción, en la que recibieron una ráfaga por detrás cuando estaban coronando, a
cierta distancia de donde se encontraba el campamento. Los regueros de sangre a
los que se refiere el Teniente, que dice haber hallado en las proximidades del citado
campamento, probablemente buscan excusar de alguna manera el fracaso de la
operación.
Y para que conste se extiende el presente atestado que
firma el cabo auxiliar Miguel Gil Granados, y el Teniente Instructor en
Cómpeta, a los ocho días del mes de diciembre de 1948.
Como recoge en su atestado el Teniente D. Pedro Martí
Serra, para el esclarecimiento de los hechos fue comisionado como Juez
Instructor, el Teniente de la Guardia Civil D. Paulino Cordero Sánchez, quien
nombró como secretario al guardia primero Antonio Oliva Fernández.
En nuestra opinión, la planificación del servicio en
cerro Lucero no fue en nada acertada. Seguramente el mando de la Guardia Civil
no era consciente del verdadero potencial del contingente guerrillero allí
concentrado. Pero quizás debió de cerciorarse antes de enviar a ese lugar, de
una dificultad topográfica elevadísima, a un elevado número de guardias y de
soldados de Regulares que de verdadero milagro no tuvieron un final mucho más
dramático.
Creemos que hasta un profano en tácticas militares,
hubiese atacado las posiciones guerrilleras de arriba a abajo. Asegurando
primeramente las posiciones elevadas de cerro Lucero, y cerrando la posible
huída por la zona noroeste, el tan mencionado puerto Llano. Totalmente al
contrario de cómo se realizó.
Además es seguro de que el número de fuerzas que
intervinieron, eran a todas luces insuficiente, para atacar a un elevado número
de guerrilleros, bien armados, excelentes conocedores del terreno, y con un
total desprecio al peligro.
Por todas estas razones echábamos de menos la
comparecencia de los máximos responsables de la planificación de este servicio
que acabó con un fracaso rotundo de las fuerzas atacantes.
El 17 junio 1953 el Capitán General de la Novena
Región Militar en Granada, acordó el Sobreseimiento Provisional de estas
actuaciones, a tenor de lo dispuesto en el caso segundo del artículo 723 del
Código de Justicia Militar, ya que a pesar de estar agotada la investigación,
no fue posible llegar al conocimiento de quiénes fueron los autores del hecho
de referencia.
Una vez
finalizado el almuerzo, la sesión fotográfica y la recreación de un paisaje
extraordinario abandonamos tan privilegiada atalaya, casi con pereza. Nuestro
efímero paso por las cumbres, donde habitan los Dioses, es una metáfora de la vida
en si misma y nuestro paso a lo largo de la historia. Todo pasa en un abrir y
cerrar de ojos y cuando te das cuenta, ya empieza el descenso. Pero al mismo
tiempo el descenso o retorno hacia el final de ruta es otra metáfora en sí
misma, hay quienes lo viven con prisas…¡prisas! ,¿por qué?, ¿por haber quedado
con alguien, por llegar a tu casa para ducharte, ponerte en pijama y ver la
tele, por la misma inercia de nuestra forma de vida, siempre con prisas y
estresados, sin saborear los pequeños placeres de la vida…?. No lo sé, pero en
cualquier caso al campo y mas concretamente a la montaña hay que venir sin
hora, es mas yo diría hasta sin reloj y el móvil apagado, que sólo deberíamos
encender en caso de emergencia y no conectar hasta regresar a los coches.
La mayor
parte de los tajos de La Mota, sobre los que vamos caminando están compuestos
de mármoles sacaroideos, a nuestra derecha vamos llevando el valle ciego y al
otro lado discurre otra crestería en paralelo, que es la que coincide con los
farallones rocosos que se ven desde el sendero Raspón de Los Moriscos, a estos
crestones de color oscuro, casi volcánicos se les conoce como cerro de Rajas
negras, de afilado perfil.
Crestería de Los Civiles con su senderillo y por encima el cerro Cisne, visto desde los tajos de La Mota.
A pesar de que aquel mediodía ya apretaba el calor y las reservas de agua se iban mermando, resultó una auténtica gozada, ir coronando cada uno de los espolones que íbamos superando a lo largo de la crestería, con nuevas perspectivas sobre la mayor parte del trecho recorrido, destacando unas espectaculares perspectivas aéreas sobre el sendero de la crestería de Los Civiles, que para ser mas correctos, nos discurre literalmente por su crestería, salvo algunos collados, mas bien, cerca de la misma, pero por su falda occidental.
Coronado
este último espolón, que en cualquier caso es optativo, por ejemplo Rafael y
Antonio, renunciaron al mismo, debemos abandonar la trayectoria predominantemente
OESTE, que hemos traído hasta aquí. Y comenzaremos a descender hacia nuestra
derecha, es decir, en dirección N, N-O, como no existe sendero claro, el
descenso se hace de forma intuitiva, pero de momento el terreno es
relativamente dócil, dirigiendo nuestros pasos hacia la parte alta de la
cantera del puerto de Cómpeta, que aún no vemos, pero que ya comenzamos a
intuir, por el color mas blanquecino del terreno.
En el descenso nos
encontramos con una barranquera que queda a nuestra izquierda y que debemos
atravesar hacia el margen contrario al que estamos nosotros, es decir, hacia su
vertiente izquierda, a la que pasaremos con precaución, pues sin ser un terreno
demasiado expuesto, tampoco está exento de dificultad (como en toda gran ruta
de alta montaña).
Como íbamos
diciendo el color mas blanquecino del terreno, va delatando nuestra
aproximación a la cantera, por encima de la cual ya distinguimos una antigua
cubeta metálica. Pero a pesar de lo dócil que vuelve a ser el terreno por aquí,
no podemos acceder directamente a la cantera, que dejaremos momentáneamente a nuestra
derecha, afrontando ahora el último paso dificultoso de este espectacular
itinerario que consistirá en atravesar un tramo no superior a unos 300 m de
longitud atravesando un
lapiaz que nos sorprende en un principio por la
proliferación de pequeños pináculos puntiagudos, curiosamente la mayoría de
ellos inclinados perpendicularmente hacia el NORTE, y mas adelante, abriéndonos
paso entre rocas de gran tamaño y enebros muy altos, donde manos y brazos nos
serán de gran utilidad para realizar los destrepes de forma mas segura y cómoda.
Siendo la piedra que mas nos llamó la atención, una gran mole donde el efecto
erosivo del viento a horadado un gran hueco a modo de ventana.
Unos 100 m antes de llegar a Puerto Blanquillo, sale un ramal a nuestra izquierda, que fue el que escogimos para cerrar el trazado de nuestra ruta circular, que en esta ocasión realizamos en sentido inverso a las agujas del reloj.
Nadie diría que era mucho más peligroso andar por aquí a finales de los 50 que ahora. ¿De dónde sacas esas historias? Me gustan mucho las localizaciones de las cumbres
ResponderEliminarQuerido Juani:
ResponderEliminarMagnífica crónica;Toponimia,paisaje,geología, flora,descripción detallada de senderos,fotografía pisajista y descriptiva,fotos de grupo y, para manifestar tu propia sensibilidad y la del grupo al que pertenecemos,nos sorprendes con este homenaje a aquellas personas que nunca se rindieron y que generosamente murieron o terminaron sus días presos y maltratados.
Gracias.
Pepe.
buena cornica y muy ineresante me apunto lo de los guerrileros del lucero para una futura cronica en mi blog
ResponderEliminar¡¡¡Vaya!!!!, trabajo más extraordinario tanto fotografico y documental que habéis hecho. Chapó. Yo soy de la Acebuchal"
ResponderEliminarTodo eso que cuentas y mas lo vivio mi padre en primera persona, el vivia por entonces en el Daire junto a su familia y m
ResponderEliminare lo cuenta todo, a pesar de sus 93 años aun
recuerda todo lo pasado alli. Me encanta oir sus historias.
Buenas tardes. Las historias son escalofriantes. Me estoy documentando sobre la zona y me gustaría conocer algunas de esas historias de tu abuelo, si fuera posible. Este es mi correo: siervo13@gmail.com. Gracias por la información que puedas darme
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