Localidad de
referencia: Teba
Hora y punto de encuentro 2 e
inicio de la visita al Castillo: 10.00 am Castillo de Teba (en la parte
alta del pueblo). Sin lugar a dudas merece la pena disfrutar de la visita al
Castillo, sumergiéndose en la historia del lugar, guiados por la mano experta
de la encantadora Señorita Mayte “La Historiadora”. Para concertar visitas
llamar previamente al teléfono: 952.74.80.20 o bien enviar fax al: 952.74.84.22.
La visita suele durar una hora por
lo que si hay parte del grupo que ya conoce el Castillo o no desea realizar la
visita, se les puede citar directamente en el castillo de la Estrella a las
11.00 desde donde se puede comenzar la ruta directamente. Si bien, es mejor, a
la entrada del pueblo (dirección Ronda-Ardales), pues de lo contrario si
dejamos los coches en el pequeño parking aledaño al castillo, para unas
vehículos, le podemos hacer una faena a las siguientes visitas de ese día.
1ª Parte, La visita al Castillo de La Estrella (Teba):
Sobre
el denominado cerro del Castillo se encuentran los restos del Castillo de la
Estrella, donde llegábamos al unísono con nuestra anfitriona la encantadora
Señorita Mayte “La Historiadora” simpática, amable, culta y de trato exquisito.
Ya quisieran monumentos de mucho mas renombre y fama contar con guías con tal
encanto y profesionalidad. Entre algunos de los datos y curiosas anécdotas que
nos contó, cabe recordar: que este castillo fue declarado Monumento Nacional de
Interés Histórico-Artístico en 1931, siendo sin duda alguna el mejor exponente
de la importancia histórica de la villa.

Los árabes que
construyeron este castillo le llamaban Hisn
Atiba. Si bien existen pruebas de que fueron los romanos los construyeron
una primera fortaleza. En la actualidad presenta dos recintos amurallados.

Sus murallas
pertenecen a la época almohade (Siglos XII- XIII), aunque la llamada Torre del
Homenaje (actual museo) es de época cristiana.
A mitad de la
visita resulta muy interesante el audiovisual que la Señorita Mayte, nos puso
en la pequeña pero muy coqueta sala de proyecciones, antiguas bodegas y granero
del castillo, donde tras un breve repaso cronológico de la historia del lugar
desde la Prehistoria, nos ilustra ampliamente sobre la mítica batalla de Teba,
que tuvo lugar en agosto de 1330.
.svg.png)

Con las primeras luces del alba del
7 de agosto del año de nuestro Señor de 1330, comenzaba el asedio. Una semana
mas tarde se presentaría el principal escollo al que debían hacer frente las
tropas cristianas; la llegada desde Granada del
temido general Ozmín. Éste, con su real plantado en el cercano castillo de
Turón se dedicó, desde el preciso momento de su llegada, a hostigar
reiteradamente a las tropas comandadas por Alfonso XI, las cuales tuvieron
sensibles pérdidas y sufrieron una general desmoralización. Las escaramuzas
granadinas siguieron durante varios días sin que los cristianos pudieran entrar
en confrontación directa contra sus enemigos, tal como deseaban. 
El objetivo del general Ozmín consistía en esperar la oportunidad para asaltar el campamento cristiano, dividiendo su ejército en dos. No obstante Alfonso XI fue consciente de la estrategia y decidió dejar en el campamento una buena parte del ejército con multitud de prevenciones materiales.

El objetivo del general Ozmín consistía en esperar la oportunidad para asaltar el campamento cristiano, dividiendo su ejército en dos. No obstante Alfonso XI fue consciente de la estrategia y decidió dejar en el campamento una buena parte del ejército con multitud de prevenciones materiales.
El momento clave de esta batalla se
produjo cuando en una de las incursiones de las tropas musulmanas, cae un
caballero escocés y siendo en aquel preciso instante cuando el mítico caballero
escocés Sir James Douglas, acompañado de seis caballeros mas y un contingente
de caballeros castellanos, parte en persecución de los jinetes benimerines,
para vengar la muerte de su compañero. Antes de darse cuenta estaban rodeados,
se trataba de la famosa táctica bereber conocida como "torna e fuye"
en la que los que huyen terminan envolviendo y masacrando a los perseguidores. Y
en clara inferioridad numérica, montan
una defensa en círculo para presentar una ferrea resistencia llevándose por
delante a un gran número de baja en las líneas enemigas, siendo necesaria la
llegada de mas jinetes benimerines, que se ven obligados a abandonar el
hostigamiento al campamento cristiano, que se lanza en tropel a la conquista
del castillo de Teba.
El fracaso de los intentos nazaríes por
recuperar las posiciones de hostigamiento y el hecho de una enfermedad
sobrevenida al general Ozmín que le obligan a ser trasladado a la alcazaba de
Málaga, donde muere días mas tarde, desembocarían el día 30 de agosto en la
caída definitiva de la plaza fuerte de Teba y su paso a manos castellanas. Sólo
unos meses después, el 19 de febrero de 1331, se firmaría la Paz de Teba por la
que los monarcas castellano, aragonés y nazarí se comprometían a una tregua de
cuatro años y a la entrega de parias al rey castellano por parte del emir
granadino.
La razón por la
que el caballero Sir James Douglas iba camino de Tierra Santa, era porque
estaba
comisionado por el rey libertador
de Escocia Robert I, el cual había logrado la independencia de Inglaterra antes
de morir de lepra, para llevar su corazón embalsamado a Tierra Santa. Cuentan
las leyendas escocesas que sir James lanzó el corazón de su rey, que
transportaba colgado de su cuello dentro de una especie de cono metálico, a
modo de arma arrojadiza contra los musulmanes que lo habían emboscado cuando
estaba a punto de morir, cumpliendo así el deseo del rey de luchar contra los
infieles. Como recuerdo de este suceso, se levantó un monumento en la
localidad, la cual está hermanada con la ciudad escocesa de Melrose.

Y cada primer fin
de semana de agosto se celebra en la localidad de Teba un bonito homenaje de
tan histórico acontecimiento, donde cada año acude una nutrida comitiva de la
localidad escocesa de Melrose, encabezada por los mismísimos descendientes del
héroe escocés Sir James Douglas, debidamente apoyada por la nutrida
colonia de escoceses que habitan de forma permanente en distintas localidades
de la Costa del Sol y que desde las primeras ediciones de este curioso evento,
acuden fieles a esta cita que os animamos a conocer a todos los lectores de
esta crónica.
FICHA DE RUTA:
Cómo llegar
al inicio de ruta (castillo de La Estrella en Teba ojo, no confundir con el Castillón de
Peñarrubia, también conocido como Castillón de Teba):
Desde la
carretera Ardales-Campillos, o también desde la carretera Ronda-Ardales, se
encuentran los accesos mas directos para llegar hasta la localidad de Teba por
la MA-6405, que será nuestro inicio de ruta.
Distancia a recorrer: ruta completa hasta el Castillón y descenso, unos
14 km
Desnivel a
superar: Desnivel aprox. unos 350 m de ascensión y 440 m de descenso.
Punto mas
bajo: 350 m arroyo
de La Venta (final de recorrido para la versión familiar, mitad de recorrido
para la versión extendida).
Punto mas
elevado: 729 m
Castillón de Teba (1 km antes del final del recorrido).
Tipo de
ruta: Lineal
Tipo de caminos: Senda, pista terriza, lapiaz por la parte alta de la Sierra del Peñarrubia y lecho del río en el punto donde hay que vadear el arroyo de La Venta.
Mapa: Iberpix(sector Teba del IGN-1037)
Tipo de caminos: Senda, pista terriza, lapiaz por la parte alta de la Sierra del Peñarrubia y lecho del río en el punto donde hay que vadear el arroyo de La Venta.
Mapa: Iberpix(sector Teba del IGN-1037)
Fecha de
realización y meteorología:Sábado 3 de
enero 2015, cielos despejados y temperatura máxima de 17ºC, con una leve
brisa, que resultó muy agradable mientras recorríamos la loma de la sierra de
Peñarrubia.
Principales
escollos: Aunque en nuestro caso no hubo problemas, si ha llovido abundantemente en
los días previos, resultará prácticamente realizar los dos vados por el arroyo
de la Venta sin meterse en el agua, por lo que resulta recomendable, llevar
chanclas de velcro y muda de calzado, calcetines y pantalón por si acaso.
Aunque el tránsito por la sierra de Peñarrubia es relativamente dócil
hasta la cumbre del Castillón, la bajada por el imponente tobogán de su cara
oeste, presenta una fuerte pendiente con abundante piedrecillas eltas, no
apta para personas no acostumbradas a caminar por terrenos muy escarpados.

Desde distintos puntos de la Costa del Sol: José Andrés Alonso, María del Mar Castellón “La Chica
de la camisa a cuadros”,
José
Manuel Vázquez, Marita Cruzado, Paloma Rodríguez, Jesús Fernández, Marlem “La
Perla de Venezuela”, Irving, Javier Reyes “El Hombre tranquilo”, Paco “El
Generoso”, Miguel Fortes “El Duque de La Viñuela”, Paco Jaime “El Marqués de
Cáceres”, el Doctor Leal, El Comandante y nuestros flamantes fichajes de
invierno: Marivi Aragón y Mariano Navarro.
Desde
Cádiz capital: Manuel Limón “Premio Nobel de Senderismo” y Ana Dianez “La
Arqueóloga”.
Desde
Utrera (Sevilla): el mítico Antonio Giraldez y su aprendiz de Padawyn: Andrés.
Y
desde la Costa del Sol: Ruslan “El Espartano” y Rafa Castle “El Rey de las
fotos panorámicas”.
Alicientes
principales: de entrada la visita al Castillo y su entorno bien merecen el desplazamiento a la
localidad de Teba, aasí como un paseo por sus calles si se dispone de tiempo.
Y en lo
referente al entorno natural, los imponentes tajos de la cara ESTE del cerro de
La Camorra, el tajo del Molino y el Castillón de Peñarrubia.
Una vez realizada la visita merece la pena recrearse con el entorno del castillo y las preciosas vistas que podemnos contemplar desde esta atalaya, para a rengón seguido descender hacia la entrada/salida de Teba, que fue por donde anteriormente
habíamos llegado con nuestros vehículos a través de la carretera MA-6405.

La Cruz, está situada al inicio de
una pista hormigonada que entre sendas hileras de pitas y chumberas comienza a ganar
altura rápidamente, pero la pendiente se suaviza poco después, mientras vamos
dejando a izquierda varias casitas con sus parcelas correspondientes,
principalmente cultivadas de olivos y almendros que nos van acompañando a uno y
otro lado. Por este tremo del recorrido el principal aliciente son los
magníficos tajos de tonos anaranjados del cerro que llevamos a nuestra
izquierda, conocido localmente como sierra de La Camorra, en cuya falda oeste
se asienta la población de Teba, con su peculiar estructura urbana a modo de élice
de avión asentada entre las vaguadas que forman la unión de los cuatro cerro
que la rodean, que además del de la Camorra, son los cerros de San Cristóbal,
del Camorrillo y del Castillo, siendo los dos primeros, los favoritos para los
amantes del parapente que junto con la localidad de Valle de Abdalajís, tienen
en Teba a una de sus principales localidades de referencia, por las magníficas
condiciones de vientos ascendentes que se dan en estos cerros y que también le
gusta a provechar a los buitres que frecuentan esta zona y la cerca sierra del
Padrastro de Cañete La Real.
Cuando llevamos caminando aproximadamente
un kilómetro y medio, por esta pista que discurre paralela a la base de La
Camorra, tras una suave ascensión, llegamos a un cruce de caminos, de manera
que si seguimos de frente superando una pronunciada ascensión pasaremos junto a
las ruinas de un cortijo que vienen a coincidir con el final de esta pista, a
unos 300 m
de distancia del mencionado cruce. Desde las inmediaciones de ese cortijo en
ruinas se puede acceder fácilmente a la cumbre de La Camorra (739 m) tal y como hicimos
Valentín y yo el primer día que exploramos esta zona, girando a nuestra
izquierda dirección oeste, no existe ningún camino o sendero claro, pero entre
la pendiente relativamente suave y escalonada y algunos caminos de cabra llegamos
a la cumbre en poco mas de veinte minutos desde que abandonamos la pista, con
la única dificultad de tratarse de un canchal. En su redondeada cumbre nos
encontramos con una sencilla torre de repetición desde donde tenemos unas
privilegiadas vistas del entorno en dirección este, norte y sur. Si bien para
poder apreciar una parte importante del núcleo urbano de Teba, tenemos que
caminar unos 200 m
en dirección oeste. Ya que en esta dirección la cumbre adopta una forma de
meseta redondeada.
A partir del pino solitario, empezamos
a girar dirección ESTE, es decir a nuestra derecha, en caso de dudas,
recientemente se ha señalizado el recorrido con rudimentarias flechas de
pintura azul. Pero desde el pino solitario, ya no hay margen de error, pues a
escasos 100 m al norte del mismo, se encuentra el modesto arroyo de la Venta,
que por aquí discurre como una modesta acequia flanqueada por una línea de
cañaverales que delata su presencia y junto a la cual iremos caminando en
paralelo, llevándola en todo momento a nuestra izquierda, por una zona llana
conocida por los lugareños con el curioso nombre de “Llano Espá”.
Al otro lado
del arroyo, unos 500 m al norte se encuentra la
cortijada de Gangarilla. Conforme vamos girando el cerro de La Solana que queda
a nuestra derecha, nos vamos orientando hacia la entrada del desfiladero
conocido como tajo del Molino Torró, cuyas paredes con betas anaranjadas fruto
de la presencia del mineral de hierro nos harán sentir cada vez mas pequeño
conforme nos acercamos a su base.

Unos 200 m mas allá de las ruinas
del molino, las paredes del tajo, volverán a obligarnos a vadearlo por segunda
vez, es decir, debemos cruzar hacia su orilla derecha, coincidiendo en este
caso el sentido de la corriente, con el sentido de nuestra marcha, aguas abajo.
Como hacía varias semanas que no llovía copiosamente, no tuvimos muchos
problemas en pasar a la orilla contraria. Cabe mencionar en este apartado, que las autoridades no hayan tomado cartas en el asunto, para prohibir terminantemente
la contaminación de este arroyo, que a la altura del desfiladero, alcanza la categoría
de Santuario Natural, profanado por el mal olor, que a veces nos llega de sus
aguas contaminadas (sobre todo cuando va muy mermado de caudal).

Una
vez visitada la entrada de la cueva de Las Palomas, nos situamos de nuevo,
arriba de la plataforma metálica, y tomamos el inicio del tenue sendero que
salía a la izquierda poco antes de llegar a la mencionada estructura metálica.
Antes
de llegar arriba del todo de la loma, hicimos la parada del almuerzo, con la
inconfundible silueta de la torre del homenaje del Castillo de la Estrella a
poniente, cuya trayectoria era sobrevolada por un grupo de parapentistas, que
nos regalaban una curiosa imagen, bajo el cálido sol del mediodía y el cielo
azul radiante del que todos disfrutamos aquella jornada de principio a fin.
Finalizado el almuerzo, retomamos la
marcha, siempre caminando hacia el ESTE, sin mas referencia que la parte alta
de la alomada divisoria de aguas de la sierra de Peñarrubia, buscando el paso
mas propicio por el accidentado canchal, recordando la frase de caminante no
hay caminos, se hace camino al andar. Hasta que comenzamos a tener vistas hacia
el SUR (a la derecha en el sentido de nuestra marcha): recreándonos con bonitas vistas del cauce bajo del Guadalteba y
la cola del embalse, en cuya orilla
destacan las casas del cortijo del Tendero, la casa del Cauce o el cortijo del
Mayorazgo entre otros (en la imagen de arriba).
La parte alta de la sierra de
Peñarrubia, presenta un accidentado terreno de lapiaz por donde iremos
avanzando en todo momento, dirección ESTE, negociando cada paso, para intentar
caminar la mayor parte del tiempo sobre los pequeños tramos de hierba o tierra
no cubierta por el incómodo pedregal, que en cualquier caso es relativamente
dócil en comparación con otros lapiaces mucho mas agrestes por los que ya hemos
caminado.
Desde que abandonamos el desfiladero casi toda
la ruta discurre por un terreno de lapiaces poco desarrollados, haciendo
recomendable un buen par de botas de trecking. A lo largo del recorrido nos
vamos encontrando con acebuches, aulagas, gamones, lirios, retamas, etc… Poco
después de dejar a nuestra derecha la cañada de Gonzalo Gil, descendemos hacia un
olivar al que llegamos después de pasar junto a un manantial que han
hormigonado para reconducir su caudal.
Para continuar hacia la cumbre del Castillón debemos
progresar en paralelo a la parte alta de la del olivar, es decir, por lo que
sería el equivalente al pie de monte, de los farallones rocosos del cerro que
llevaremos a nuestra derecha, quedando a nuestra izquierda la masa principal
del olivar, intentando no pisar los terrenos de labranza.
Llegados a este punto, podemos decantarnos
entre dos opciones, la primera, tal y como hizo Paco Jaime, protagonizando la gran
escapada en solitario de la jornada, desviándonos a nuestra derecha, ladera
arriba, prácticamente campo través, en dirección SUR, hasta alcanzar un terreno mas propicio para
avanzar sobre loma de la vertiente OESTE del Castillón, a partir de la cual
retomaremos dirección ESTE, obteniendo vistas sobre el embalse del Guadalhorce,
viniendo a salir a unos 200 m
del vértice geodésico del Castillón de Peñarrubia, del que ya sólo nos separa un
desarrollado lapiaz, muy característicos de las zonas calizas superando sus
gradas escalonadas y pequeños callejones.ones colonizados en gran medidas por los
líquenes.
O bien la segunda opción, que consiste en
llegar al final del extremo ESTE, de la parte alta del olivar, desde donde
parte un tenue sendero de cabras, que poco a poco va ganando altura superando
un bancal tras otro, sirva de referencia un bosque de pinos que vamos a dejar a
nuestra izquierda y los abundantes majuelos que crecen por la vertiente norte
del Castillón, por la que poco a poco vamos ganando altura en lo que sería el
equivalente a la puerta de atrás del Castillón tal y como lo vemos de frente
cuando venimos por la carretera de Ardales. Unos estratos superpuestos de forma
horizontal conocidos como pilas de bollos, de la misma naturaleza y formados en
la misma etapa geológica del Torcal de Antequera, nos avisan que ya estamos muy
próximos a la zona de cumbres, orientando ahora nuestros pasos en dirección
S,S-E, sin mas obstáculos que el pequeño laberinto de bloques de piedra a modo
de torcas o callejones colonizados por pequeñas encinas y coscojas, que nos
acompañan hasta que de repente nos encontramos ante el vértice geodésico del
emblemático Castillón de Peñarrubia, situado junto a una pequeña plataforma de
paneles solares vigilados por videocámara, y los vestigios arqueológicos de una
antigua torre vigía, que formaba parte del antiguo castillo que durante siglos
presidió esta histórica atalaya en tiempos de ocupación musulmana. Pasado y
futuro unidos en esta singular cumbre con frecuencia sobrevolada por numerosos
buitres, desde donde nos estuvimos recreando de la privilegiada panorámica que
desde aquí podemos contemplar hacia el ESTE: sobre el conjunto de los embalses
del Guadalhorce, Guadalteba y Conde del Guadalhorce con el inconfundible telón
de fondo hacia el ESTE de: la peña de Los Enamorados de Antequera, Sierra
Chimena, el Torcal, Pico Capilla, Huma, sierra de La Pizarra o del Almorchón
con el ganchudo pico del Convento, la sierra de Aguas entre Álora y Carratraca;
hacia el SUR: la sierra de Alcaparain con Ardales a sus pies y mas a la derecha
las sierras Prieta, cabrilla y de Las Nieves, hacia el OESTE: la propia loma
del Castillón nos priva de las vistas
qque en cualquier caso son lasa mismas que hemos ido teniendo a nuestra espalda
a lo largo de la travesía por la sierra y al NORTE destaca la cercana localidad
de Campillos, con sus lagunas, así como la Laguna de Fuente de Piedra y mas a la
derecha, las sierras Subbéticas Cordobesas. Pocas cumbres de tan sólo 729 m. sobre el nivel del mar
dan tanto de sí.
Una de las curiosidades de este cerro es que a sus pies se encuentra el embalse del Guadalteba, bajo cuyas aguas quedó sumergida la localidad de Peñarrubia a escasos 200 m de las naves que vemos allí abajo y que pertenecen al consorcio del Guadalteba, de ahí que de forma romántica a esta montaña se la conozca como Castillón de Peñarrubia, la mayoría de sus habitantes se trasladaron a la localidad de Santa Rosalía, muy cercana a Campanillas.
El
Castillón de Peñarrubia, se caracteriza por su gran falla, donde podemos
distinguir un gran
tajo cortado por su cara ESTE que coincide con la máxima elevación de la sierra
de Pelñarrubia (725 msnm) quedando su cumbre dentro del término municipal de
Campillos. Su localización geográfica pertenece al dominio Subbético
de las Zonas Externas de la Cordillera Bética, y corresponde con el fondo de un
primitivo mar del periodo Jurásico (hace de 145 millones de años).
Tal y como teníamos previsto, para el
descenso, retornamos sobre nuestros pasos unos 200 m en dirección NORTE,
tendiendo hacia la derecha, es decir, dirección ESTE, en busca de la parte alta
de la plataforma por la que a modo de tobogán gigante realizamos un descenso
que al principio, parece relativamente suave, pero que se va haciendo progresivamente
mas empinado y técnico hasta el punto que en algunos tramos la abundante
piedrecilla suelta y lo vertical de la pendiente nos obliga a poner el culo en
el suelo, cuando tenemos ante nosotros algún gran escalón, siempre con el freno
de mano puesto y los cinco sentidos puestos para no resbalar ladera abajo.
Si
bien, no se pasa por ningún lugar expuesto, ni excesivamente peligroso mas allá
de un prolongado resbalón, esta bajada pondrá a prueba nuestra pericia en
descensos por zonas accidentadas. Y si bien, visto desde abajo, parece
relativamente fácil y asequible, el descenso se hace mucho mas largo de lo que
podríamos creer a primera vista, pudiendo catalogar este descenso, sin temor a
equivocarnos, en uno de los mas técnicos y entretenidos de toda la provincia de
Málaga. De hecho tardamos en llegar a los coches que teníamos aparcados en la
base casi una hora desde la cumbre, llegando ya con las últimas luces de la
tarde al final de una jornada, que felizmente superó las expectativas de la
mayoría de los participantes por la riqueza y variedad de alicientes del
itinerario.
No hay comentarios :
Publicar un comentario