lunes, febrero 25, 2019

Ruta de las Cruces desde Alfacar (Sierra Alfaguara y Sierra de la Yedra)


Entorno: Parque natural Sierra de Huétor (Sector Sierra de la Yedra, Sierra de Alfacar y Alfaguara)
Distancia aprox: 18 km
Desnivel aprox: 830 m
Dificultad física: Media
Dificultad técnica: Baja
Dificultad orientativa: Media, pues existen varios cruces a lo largo del recorrido y hay varios tramos de senderos secundarios o sendas perdidas de cabra, sobre todo en el primer tramo del recorrido.
Track de referencia:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ruta-de-las-cruces-desde-arriba-de-alfacar-33428550
Fecha de realización y meteorología: Sábado 23-F, temperatura ideal de unos 12-15ºC en la parte alta de la sierra, y cielos despejados, la ausencia de viento también resultó muy de agradecer. Si bien, un poco mas de viento y frío, habría sido ideal para llevarse la fina capa de calima, que a lo largo de la jornada nos impidió disfrutar de paisajes más lejanos como Sierra Nevada, Tejeda y Almijara o La Parapanda, que no pudimos contemplar con la nitidez que nos hubiese gustado, por la existencia de una pantalla de calima entre estas sierras y nuestra ubicación.
Cruces de la Sierra Alfaguara y de la Yedra desde Alfacar49 Participantes:
Desde distintos puntos de la Costa del Sol vinieron:
"El Presidente" Paco Castillo, el Ex Presidente "Paco Jaime", "El Comandante", Laura Ezcurra "La Arquitecta de Sueños", Carmen Soria "La Doctora Cole", Paco Gutiérrez "El Guti", José Maria Saldaña, José Miguel Álvarez, Salvador Madueño, Salvador Cabello, Paco Moreno, Diego Linares, Luis Boutín, Pepi Pérez, Carlota Comino, Rosa, Pepe Pateador, Antonio Martín, Soledad, Isabel Bedoya, Eva Ferrer, Miguel Fortes, Ángel Miranda, Manuel Esteban, Marlis, Paco Verdugo, Pedro Arenas, Pepe Bermúdez, Francisco González Palma, Fernando Fernández, Antonio López Téllez, Maria Concepción Moreno "Conchi", José Manuel Vázquez "The Explorer", Marita, Marco Aurelio, Antonio Bermúdez, Santiago Ruiz Aguilera "Moto 1", Juan Miguel Moreno, Mikel Ángel González "El Parapentista", Julio Rodríguez "El Hombre del dron", Paqui Esther Zafra, Pablo Rodríguez Zafra, Manuel González "Mago Luna", Elena Santa María "La Pianista". Nuestros guías: Carmen Cabello "Galadriel" y Manuel manzanares "El Cartógrafo de su Majestad.
Desde Granada: Maria José "El Farolillo Rojo", Rafael Quirós "El Maestro Espeleólogo". Y desde Almería: Begoña Martínez.
Bibliografía:
https://significados.online/cruz-egipcia/

https://ayuntamientodealfacar.es/municipio/historia/

http://lalindearqueologia.com/el-cuartel-de-jose-antonio-alfacar-granada/

http://www.enlodados.com/2014/10/las-cruces-en-las-cimas-de-las-montanas/
http://universo-celta-pueblos.blogspot.com/2012/03/la-cruz-su-verdadero-origen-y-como-los.htm
https://jemolerohita.jimdo.com/2017/05/26/viejos-y-nuevos-top%C3%B3nimos-alfacare%C3%B1os/



Breve descripción de la ruta:
Esta es una ruta conocida como la “Ruta de las Cruces de la Alfaguara”,  se presta a múltiples variantes, que pueden acortar o ampliar el recorrido, pasando por algunos parajes que ya recorrimos en anteriores ocasiones como, la Cueva del Agua, el área recreativa del Puerto del Lobo o el lugar de memoria histórica del Barranco de Víznar. Siendo esta una versión de coleccionistas, diseñada originalmente por Don Manuel Manzanares “El Cartógrafo de su Majestad”, que escogió la zona conocida como "El Caracolar" (por los fósiles de amonites y conchas marinas que aquí se podían encontrar en su día", situada en la parte alta del pueblo, como inicio y final de esta interesante ruta circular, que recorrimos en el sentido de las agujas del reloj, siendo por este orden las cruces por las que vamos pasando: Cruz de Nívar, Cruz de los Maestros, Cruz de Alfacar y Cruz de Viznar. 
Al poco de empezar la caminata hicimos una breve parada en la Fuente del Morquil, Desde donde reanudamos la caminata por la carretera, que atraviesa esta zona alta del pueblo y que se llama, Avda. Parque Federico García Lorca,
que nos va acercando hacia la base de la sierra, atrás vamos dejando algunas casas valladas, y algún que otro restaurante cerrado a esa hora de la mañana. Llegamos a un cruce en forma de "T", donde se nos indica: Víznar a la derecha y Nívar a la izquierda por la carretera GR-3101, nosotros la tomamos a la izquierda, dirección Nívar, poco después de girar a nuestra izquierda, a la izquierda de la carretera nos llamará la atención una especie de gran alberca en forma de gota de agua gigante, se trata de la denominada Fuente Grande, que se encuentra en la parte alta de la localidad de Alfacar. Esta curiosa construcción es en realidad, la cabecera de la llamada acequia de Aynadamar. Una de las acequias más importantes de Granada si no la que más durante la época árabe, porque no sólo abastecía de agua a Alfacar y a Víznar, sino también a Granada capital. Al pie de la Sierra Alfagüara, este sitio está cargado de simbolismo. No solo porque sea el punto de inicio de una acequia tan importante sino porque aquí Machado se inspiró para uno de sus poemas y cerca de este lugar, el poeta García Lorca vio acabar sus días tras ser fusilado en los primeros meses de la Guerra Civil española.
Las primeras noticias que nos llegan de Alfacar como núcleo de población son de época zirí (1010-1090). El nombre de Alfacar proviene del término árabe al-Fajjar que significa barro, arcilla o alquería del alfarero. En aquella época, en el entorno de Aynadamar (lo que ahora conocemos como Fuente Grande) se erigieron palacios, mezquitas, torres y un castillo. Como testimonio de ello aún se conservan algunas construcciones como El Arco de Somera, los Baños Árabes, la parte antigua de la muralla ¡, o la Acequia de Aynadamar, junto a la cual caminaremos en el último tramo de este itinerarioo.
En siglos XIV y XV, Al-Jatib e Ibn-Battuta citan la localidad tanto como lugar de ocio como escenario de contiendas en los últimos años de la Reconquista. Alfacar fue uno de los últimos pueblos en rendirse ante los Reyes Católicos. Unos días antes de la Toma de Granada, se firmaron las Capitulaciones de Alfacar (Noviembre de 1491), acuerdo firmado por los Reyes Católicos y los dos alcaldes de “las torres de Alfacar”, que garantizaba una serie de derechos a los musulmanes. De esta forma, se puso fin al último foco de resistencia de los nazaríes ante las tropas de los Reyes Católicos.
La evolución posterior, adversa para la minoría musulmana, provocó la Rebelión de las Alpujarras, mientras que en Alfacar se realizaba una protesta pacífica en Las Canteras. Esto motivó la orden de Felipe II de expulsar a los moriscos del reino de Granada y confiscar todos sus bienes en 1570.
Continuamos por la carretera, dirección Nívar, hasta que tomamos el desvío, a la derecha de la misma, donde leemos, Urbanización Guadalfacar, e inmediatamente después nos adentramos en una pista terriza, que durante el siguiente trecho, discurre en paralelo a la carretera por dónde veníamos, y a nuestra derecha tenemos una finca ganadera, situada a pie de monte. A nuestra espalda tenemos bonitas vistas hacia Sierra Nevada, parcialmente envuelta en la calima que predominaba aquella jornada, poco después enlazamos con una pista, a partir de la cual cambiamos rumbo N-O, por rumbo N, y que discurre paralela al Tajo de la Cimbra, donde una cueva situada en la parte superior llama poderosamente nuestra atención, e incluso invita a ser explorada, pues su acceso parece relativamente asequible para quien domine las técnicas de trepada.
Pero antes habremos dejado atrás un curioso espolón rocoso conocido como "Peñón de Majolicas" caracterizado por una brecha de unos 14 metros de profundidad en la que se han documentado abundantes restos de material cerámico de época neolítica (cerámicas impresas, incisas y puntilleadas), industria lítica y ósea, objetos de adorno, hachas pulimentada… La brecha daría paso a una cueva cuya entrada se encuentra actualmente obturada por el derrumbamiento de parte del techo. El material arqueológico recogido en este yacimiento nos indica la existencia de vestigios que abarcan desde el Neolítico Antiguo a la Edad del Cobre.
Seguimos teniendo a nuestra izquierda una carretera que se adentra en la Sierra de la Alfaguara y que conduce hasta el Albergue Juvenil y la Casa Forestal y A.R. de La Alfaguara, situado en pleno corazón del parque y clásico punto de partida de numerosas rutas dentro del mismo. Después de caminar un breve trecho junto a esta carretera, la abandonamos a la altura del Barranco del Puerto, por cuyo lecho seco, iremos ganando altura de forma escalonada, volviendo a enlazar brevemente con esta carretera, que ya abandonamos de forma definitiva, tomando una senda de cabras que va buscando la base de los tajos que tenemos a nuestra izquierda, y junto a los cuales vamos a ir ganando altura, con bonitas vistas hacia la Vega de Granada a nuestra espalda y el telón de las sierras Tejeda y Almijara al fondo, hasta que poco después de pasar bajo una gran roca desprendida del Tajo, que forma una especie de "Arco Ventana", alcanzamos la parte superior de la loma cimera, donde enlazamos con una desgastada pista terriza, que tomándola a la izquierda, dirección S-O, nos conduce sin margen de error hasta la Cruz de Nívar (1.380 msnm). 
La mas rudimentaria de las cuatro cruces por las que vamos a pasar, tiene una altura cercana a los 4 m, pero no se trata de la típica cruz maciza, sino que limita a trazar la silueta de lo que sería la silueta de dos grandes tablones cruzados, pero hueca en el centro, de tal manera que apenas ofrece resistencia a las fuertes rachas de viento y el impacto visual es mucho menor desde la distancia.
Llegados a este lugar nos preguntamos: ¿De dónde viene la costumbre de colocar cruces en las montañas? Si nos ceñimos a las costumbres de las localidades que se encuentran a los pies de estas sierras, como: Nivar, Alfacar, VIznar, Huetor Santillán o Cogollos Vega, existía la costumbre histórica de colocar una cruz en la montaña más alta del municipio, que no siempre coincidía con el punto más alto, sino con el espolón rocoso más visible de la zona alta de la montaña, vista desde cada pueblo en cuestión. Tuvimos un ejemplo magnífico la semana anterior en el Valle de Abdalajís, con la cruz del Picacho, situada en el espolón más prominente de la Sierra, vista desde el mismo pueblo, que no tiene por qué coincidir con el punto más alto de su sierra. De hecho el Pico Capilla no se ve, desde el Valle de Abdalajís.
Por otra parte, también se consideraban marcas de territorialidad, para constatar que esa montaña, pertenece a ese pueblo. Y se intercomunican entre sí mediante una red de veredas que discurren entre parajes de ensueño.  
Pero el origen de la colocación de cruces en lugares estratégicos e incluso de la cruz, como símbolo en cuestión, es muy anterior al Cristianismo.
Según dicen el primer objeto hallado en forma de cruz data del año 10.000 a.C, se trata de unas cruces grabadas en pequeñas piedras de arcilla que se supone cada una contenía el alma del difunto y tenía una representación más bien cósmica que divina.
Los celtas y los fenicios le rendían culto a este símbolo marcándolo en sus monumentos mucho antes de la llegada del Cristianismo, también en México Azteca la adoraban siglos antes de que los misioneros católicos pisaran sus tierras. Los Griegos reconocían la cruz como un símbolo de divinidad, como por ejemplo Baco el cual llevaba en su cabeza una banda cubierta con cruces.

Más tarde la cruz celta llegó a simbolizar los 4 caminos de las esquinas de la tierra, donde la unión de los 4 puntos cardinales formaban una cruz y el punto central significaba el centro del mundo, he aquí el origen de la Rosa de los Vientos tantas veces vista en los mapas antiguos. El centro también representaba el origen de la vida, el nacimiento de los 4 ríos místicos y las cumbres de las montañas del mundo.

"Los druidas tenían la costumbre de seleccionar al más majestuoso y hermoso árbol de cada bosque, como un emblema de la deidad. Cuando se cortaban las ramas de los lados, ellos juntaban 2 de las ramas más largas en la parte más alta del tronco, de manera que esas ramas se extendieran a cada lado como los brazos de un hombre. Junto con el cuerpo, ellos presentaban esto como una gigantesca cruz, y en la corteza del mismo árbol en muchos lugares estaba grabada la letra T".
Según dicen el primer objeto hallado en forma de cruz data del año 10.000 años a.C, se trata de unas cruces grabadas en pequeñas piedras de arcilla que se supone cada una contenía el alma del difunto y tenía una representación más bien cósmica que divina.
Los celtas y los fenicios le rendían culto a este símbolo marcándolo en sus monumentos mucho antes de la llegada del Cristianismo, también en Mexico la adoraban siglos antes de que los misioneros católicos pisaran sus tierras.
Los Griegos reconocían la cruz como un símbolo de divinidad, como por ejemplo Baco el cual llevaba en su cabeza una banda cubierta con cruces.
Más tarde la cruz celta llegó a simbolizar los 4 caminos de las esquinas de la tierra, donde la unión de los 4 puntos cardinales formaban una cruz y el punto central significaba el centro del mundo. El centro también representaba el origen de la vida, el nacimiento de los 4 ríos místicos y las cumbres de las montañas del mundo.

"Los druídas tenían la costumbre de seleccionar al más majestuoso y hermoso árbol como un emblema de la deidad. Cuando se cortaban las ramas de los lados, ellos juntaban 2 de las ramas más largas en la parte más alta del tronco, de manera que esas ramas se extendieran a cada lado como los brazos de un hombre. Junto con el cuerpo, ellos presentaban esto como una gigantesca cruz, y en la corteza del mismo árbol en muchos lugares estaba grabada la letra T".
 Parece ser que el origen de la cruz utilizada en el Cristianismo  se encuentra en la letra "T", símbolo de Tamuz, antiguo dios de los Caldeos y Egipcios. Tamuz era el hermano de la Diosa de la fertilidad Ishtar. La "T"  también era muchas veces nombrada como "signo de la vida".
La cruz egipcia es conocida también como cruz ansada, en referencia a su forma especial, en la parte superior ovalada o en forma de ansa, y se la denomina “llave de la vida”. Su nombre es Anj o Anhk que justamente quiere decir Vida.
En el Antiguo Egipto formó parte de su simbología, por lo que estamos hablando de nada mas y nada menos que 3000 años de historia, siempre perteneciendo a los dioses, enclavados dentro de sus dibujos siempre estos portando la cruz egipcia, mientras que los hombres que la sostenían eran aquellos que buscaban la inmortalidad.
En un principio solo era utilizada por el Faraón, pero a partir del Imperio Nuevo, muchas creencias comenzaron a sufrir cambios y hubo una evolución en las creencias de los egipcios, por lo que la Anj o cruz egipcia pasó a estar mas cerca de todas las personas de aquel pueblo.
Otra afirmación y que parece una de las mas acertadas, confirmando que la utilizaban ampliamente en su relación con la muerte, es que la forma superior, circular u ovalada, podemos asimilarla al ouróboros (serpiente mordiendo la cola, sinónimo del ciclo de vida eterno). La Cruz en forma de T es la condición de la muerte (el estado de trance en el que se encuentran los elegidos antes de llegar a los Grandes Misterios o al otro Mundo).
Con el paso del tiempo la cruz egipcia fue el patrón o modelo a elegir de otras culturas e incluso en grandes religiones tal como el cristianismo. Se dice que en el Siglo II d.c los cristianos comenzaron a llegar a la zona del Valle del Nilo donde se predicaban sus creencias y allí hicieron uso de la cruz egipcia para utilizarla en su simbología.
Las misiones de monjes allí establecidas a partir del siglo III comenzaron a avanzar su difusión y ya tenían la cruz egipcia como representación del cristianismo, y de ahí comenzó a surgir la Cruz irlandesa y la cruz armenia, que curiosamente tienen un círculo en el centro.

¿Cómo llegó a convertirse en el símbolo de la Cristiandad por antonomasia?
Corría el año 306 d.C en el Imperio Romano, cuando Constantino obtuvo el poder tras la muerte de su padre, el Imperio estaba bajo una tetrarquía donde
Constantino gobernaba el Occidente y competía con su cuñado que tenía el Imperio de Oriente, que mas tarde terminaría conquistando, rebautizando la antigua ciudad de Bizancio por Constantinopla. Llegando a tener un gran enfrentamiento contra éste en el río Tiber, a las puertas de Roma. Se cuenta que la noche antes de la batalla, Constantino tuvo un sueño, en el cual vió una cruz en el cielo que probablemente eran las letras griegas "chi" y "rho" (las 2 primeras letras de Christos) luego vió u oyó estas palabras "por medio de este signo conquistarás". El historiador Eusebio escribió que esto lo vió durante el día y que no solo lo había visto él si no que también su ejército fue testigo de aquello, también escribió que Jesús se le apareció al día siguiente y le aconsejó que pusiera aquel símbolo en los estandartes de batalla de su ejército. Sea cierto o no Constantino ganó la batalla y le atribuyó la victoria al Dios cristiano. Después de esto vino su transformación al cristianismo, aunque según dicen sólo fue de cara a la galería, porque núnca dejo de rendirle culto a sus dioses, de hecho, en sus monedas aparecía el símbolo de una cruz que estaba encerrada dentro de un círculo y representaba el calendario solar, marcando los solsticios y los equinoccios.
Una vez que Constantino consigue la victoria, forma una alianza con el Imperio Oriental y conjuntamente lanzan el "Edicto de Milán", en el que se promueve la tolerancia religiosa y con esto establece el domingo o "Sun day" (en inglés) como dia de adoración al Sol. (Para distinguirse de los judíos que tenían ya desde mucho antes al Sábado "sabbath" como día sagrado de la semana, los cristianos, aceptan el antiguo día de adoración al sol "Sun day", como nuevo día sagrado de la semana). 
Tras la expulsión de los moriscos, quedaron amplias extensiones de terreno despoblados o con muy pocos habitantes y al mismo tiempo las autoridades de la época sentían una gran necesidad de subrayar, que aquellas tierras recién conquistadas, ya formaban parte de un Reino Cristiano, siendo las cumbres, lugares ideales para colocar las cruces, como lugares muy visibles desde la distancia. Las cruces también servían para señalizar el camino a una ermita, a modo de viacrucis, o a lo largo del Camino de Santiago en sus múltiples variantes con sus famosos cruceiros. Hay cruces colocadas a modo de promesa, como las que colocaron unos marineros, que sobrevivieron de milagro a una tempestad frente las Costas de Maro y al divisar en la distancia la cumbre del Pico Cielo, que les sirvió de referencia para poner rumbo a la Costa, en busca de la salvación, hicieron la promesa de erigir una cruz en el punto más alto de aquella montaña, cuya visión les salvó la vida, promesa cumplida y aunque la cruz original de madera, ya fue vencida por el tiempo, siempre se ha renovado por una versión posterior que ha llegado a nuestros días. 
Aunque todos tenemos asociada la cruz al Cristianismo, lo cierto es que una cruz, se puede representar con dos aspas cruzadas, usada iuniversalmente en cualquier País del Mundo para hacer una marca sobre cualquier cosa, o por ejemplo, a la hora de rellenar cualquier documento "marque con una "X", cuestionarios, autorizaciones médicas, exámenes tipo test, etc.. sólo que en vez de en vertical y horizontal, se cruzan el perpendicular. Pero se trata de una marca, una señal, también muy abundante en países menos católicos que España como Suiza o Austria de gran tradición alpinista, donde muchas de sus cumbres más emblemáticas se encuentran rematadas por una cruz como el monte Cervino.

Finalizada la visita a la Cruz de Nívar (1.380 m) desde donde también se obtienen unas vistas privileghiadas sobre la Sierra Parapanda al Oeste, Cogollos Vega, allí abajo al N-O, o la Sierra de Cogollos al Norte con las inconfundibles siluetas del Peñón de la Mata, el Peñón del Jorobao y el Majalijar, que continuamos contemplando por encima de las copas de los pinos, mientras regresábamos sobre nuestros pasos, por el carril, que abandonamos en dirección E, primero llaneando o en suave descenso, abriéndonos paso por tenues senderos abiertos por la fauna de la zona, entre el abundante matorral bajo de aulaga y romero, hasta enlazar con un sendero más definido y con descenso más acusado que nos condujo hasta las ruinas del Cuartel de José Antonio, que tuvieron como finalidad el alojamiento de tropas del Tercer Punto de Apoyo del destacamento de la Alfaguara (bando Nacional).
Las tropas alojadas en este lugar tenían como cometido el relevo de las posiciones próximas y, a la vez, constituían una primera fuerza de respuesta inmediata en caso de ataque enemigo, ganando tiempo mientras se presentaban las unidades de reserva, más numerosas y mejor pertrechadas. Este conjunto de construcciones semienterradas, están situadas al borde del antiguo camino del Sanatorio de la Alfaguara, que era la única vía de comunicación para tráfico rodado, por aquellos días. Camino que conectaba este subsector del frente con Granada a través de Alfacar. El conjunto era uno de los alojamientos para tropas de este subsector, junto con el Sanatorio de la Alfaguara.

El conjunto de construcciones que se despliega en sentido SO - NE, está formado por dos estructuras rectangulares, que son el alojamiento de mando (A) y la Cocina (G), las otras cuatro estructuras circulares son los alojamientos para la tropa (B,C, D y E) y un pequeño depósitio cilíndrico para el agua (F).
El alojamiento de mando se encuentra en el extremo SO, con acceso directo hacia el camino, y su lado mayor paralelo a este cuenta con una superficie construida de 31 m2 y una superficie util de 17 m2, a izquierda y derecha de la estancia se disponen dos bancadas de obra, que harían las veces de camastro con 40 cm de altura, 100 cm de anchura y 380 cm de largo (lado menor de la habitación)., al fondo había una pequeña chimenea embutida en el muro. La habitación tenía una altura de 1 m 90 cm.
Los alojamientos para la tropa que ocupan la zona central del conjunto, también presentan sus accesos orientados hacia el camino, se les denominaba "ALBERGUES CIRCULARES DE MONTAÑA PARA PELOTÓN",  ya que alojaban a este tipo deunidad militar que estaba formada por 22 soldados. La superficie construida es de algo mas de 57 m2 y la superficie util de unos 40 m2, siendo el diámetro interior de unos 7 m, y se conserva el muro de anillo perimetral.
Los albergues se encontraban cubiertos con una cúpula semiesférica rebajada, que se conserva en algunas partes, la altura interior en la parte mas alta alcanzaba los 2 m 10 cm. La cocina presentaba la misma morfolofía que el alojamiento de mando.

Finalizada la exploración de las ruinas de estos antiguos acuartelamientos, atravesamos por última vez la carretera que conduce hasta la Casa Forestal de la Alfaguara, construida a su vez sobre el camino que conducía hasta el antiguo sanatorio  de Alfacar, del que hablaremos mas tarde y que es un lugar de culto dentro del mapa de la España de los fenómenos paranormales. Esta carretera de montaña, separa la Sierra de la Yedra, que dejamos a nuestra espalda, de la Sierra Alfaguara, por donde continúa el resto de nuestra ruta y adentrándonos ahora en un denso pinar que discurre paralelo al Barranco (o arroyo) del Puerto, el camino, incluso, llega a coincidir en algunos tramos con el mismo cauce seco de este arroyo, por donde nos estuvimos cruzando con numerosos senderistas, ya que nuestro itinerario, coincidía en algunos tramos con senderos de menor recorrido, muy frecuentados los fines de semana por los granainos, que en muchos casos tienen la sana costumbre de hacer senderismo en familia. El nombre de Alfaguara, procede del término árabe “alfawwára” y significa manantial o sitio donde brota el agua.
Llegados a un cruce de senderos donde se nos señala: A.R. la Alfaguara 2 km (ramal izq.) y Cruz de Alfacar 1 km (ramal derecho), estuvimos a punto de tirar a la derecha, sin embargo, rectificamos a tiempo, tomando el ramal de la izquierda, abandonando el camino poco después a la altura de un bonito prado a la derecha, presidido por la denominada Fuente Seca, tras el cual retomamos el camino brevemente, para abandonarlo inmediatamente después por un ramal secundario a la derecha. Volviendo a caminar entre altos ejemplares de pinos. A nuestra izquierda teníamos vistas sobre la Casa Forestal de la Alfaguara, situada unos dos kilómetros al S-O del antiguo Sanatorio de la Alfaguara, construido en 1923, por la alemana Bertha Wihelmi, que tras la muerte de su hermano por tuberculosis, decidió dedicar su vida a las personas aquejadas de esta terrible enfermedad, que por aquella época era prácticamente incurable.


En este idílico rincón de la Sierra Alfaguara, se construyó este sanatorio, obra en la que Bertha empleó todos sus ahorros. Los granadinos acogieron con entusiasmo la inauguración del hospital y la prensa de la época elogió ampliamente la iniciativa. Pronto sus instalaciones estuvieron repletas de afectados, que disfrutaron de las bondades de Bertha y sus enfermeros.
El enclave era idílico, una casa rodeada de bosques, parecía el lugar perfecto para la recuperación, aunque tan sólo fuese parcial, de los pacientes. Como mal menor, los infectados por la mortal dolencia que eran tratados a tiempo, disfrutaban de una muerte digna y de cierta calidad de vida en el escaso tiempo que los separaba de su inexorable final. Sin embargo, de la noche a la mañana sucedió algo extraño, Bertha amaneció ahorcada en una viga de una sala del Sanatorio en los primeros días de la Guerra Civil. Los enfermos se vieron obligados a desalojar el centro, que desde entonces permanece en un lamentable estado de abandono, convirtiéndose en un lugar de culto donde según se dice resulta fácil escuchar voces o conseguir cacofonías que ponen los vellos de punta, hasta el punto de haberse cobrado la vida (también por suicidio) de un experto en cacofonías..

Continuamos ganando altura, los pinos, poco a poco, van quedando atrás, conforme nos acercamos al cerro de la Cueva del Agua, donde nos encontramos con un mirador privilegiado hacia una amplia extensión de las masas forestales de la Sierra de Huétor, con el incomparable telón de fondo de Sierra Nevada y las caras norte de sus tresmiles más emblemática. Una visión realmente majestuosa, de la que estuvimos disfrutando mientras almorzábamos en tan privilegiado enclave, situado a escasos metros de la Cueva del Agua, que unos fuimos visitando antes de almorzar y otros, inmediatamente después.
La cueva del Agua de la Alfaguara (no confundir con la más grandiosa Cueva del Agua de Iznalloz, al Norte de este mismo parque natural), es una cavidad donde a mediados del siglo XX se inventariaron  elementos geológicos de gran interés y belleza, así como restos fósiles de fauna y flora del Pleistoceno medio (hace algo menos de un millón de años), y una especial biodiversidad vegetal y animal que a duras penas hoy sobrevive. 
La entrada original a esta cavidad se realizaba por una pequeña abertura, camuflada tras las encinas, matorrales y quejigos que durante milenios la ocultaron a la vista de quienes recorrían el sendero entre la Alfaguara y la Cruz de Víznar, situada muy cerca de la cima del cerro, sin embargo, hoy podemos acceder a ella, a través de un pasillo que fue excavado en la roca caliza, a modo de cahorro, para poder expoliar su riqueza geológica. DE hecho, nada mas entrar en la cueva nos llama la atención una especie de escenario escalonado, claramente cortado por la mano del hombre, que en realidad es lo que ha quedado de lo que fué una gran columna donde se unía una gigantesca estalagmita, con su correspondiente estalagmita, así como abundantes agatas que fueron expoliadas, y que desde entonces adornan, troceadas, algunos establecimientos comerciales y edificios de la ciudad de Granada. Las vistas que se obtienen hacia Sierra Nevada, desde el cercano mirador son de las mejores que se pueden obtener de todo el parque, si a este hecho, le añadimos que tanto desde el A.R. de la Alfaguara, como que desde el A.R. del Puerto del Lobo, existen dos senderos de corto recorrido muy asequibles, para llegar a este estratégico cerro, no es de extrañar que sea considerada como la cumbre más visitada del Parque.

Tras el almuerzo, retomamos la marcha, por un sendero que parte a la izquierda del pasillo que se abre paso para acceder al interior de la cueva, dejando las rejas que protegen su entrada a nuestra derecha, vamos ganando altura de forma escalonada, por un sendero que pronto suaviza su pendiente, paralelo a la loma cimera, y al llegar a un gran hito de piedra, nos desviamos a la derecha, para adentrarnos por un corto ramal de sendero, entre abundante vegetación de matorral y algunos pinos, que nos impiden ver la "Cruz de los Maestros" hasta que prácticamente la tenemos encima, situada a 1.605 msnm es el punto mal alto del cerro de la Cueva del Agua, que también coincide con el punto más alto de la Sierra Alfaguara, y su nombre hace referencia al grupo de maestros que realizaban actividades lúdicas y formativas en el Campamento de la Alfaguara, y que la erigieron en este lugar.
Continuamos por el cordal montañoso en dirección Oeste, a nuestra izquierda, dirección S-E, a poco que nos fijemos, ya podemos distinguir en la distancia el bonito promontorio rocoso rematado por la silueta de la Cruz de Víznar, pero antes dejaremos a nuestra izquierda el vértige geodésico del cerro de la Cruz (1.580 m), desviándonos ligeramente a la derecha, en dirección Oeste, hasta que llegamos a la Cruz de Alfacar (1.540 msnm). Se cree que la cruz original, data de comienzos de Siglo XX, pero desde la década de los 60 del pasado Siglo XX comenzó a deteriorase bastante y desde los años posteriores al Milenio ya le faltaba un brazo.
 
Sin embargo, en Junio de 2012, un grupo de vecinos de Alfacar, senderistas y montañeros, fueron los artífices de la recuperación de la cruz, que se encontraba en un grave estado de abandono, semiderruida y a la que incluso le faltaba uno de sus brazos. «Fue toda una sorpresa llegar al pico y encontrarnos que la vieja cruz estaba completamente nueva, blanqueada y recuperada en su totalidad», dijeron Gabriel Osorio y Arcadio Egea, autores de diversos libros sobre senderismo en Granada, que aseguran que junto con la llamada Cruz de Víznar se trata de uno de los elementos más significativos del Parque Natural de la Sierra de Huétor, y de la Alfaguara en particular. «Es uno de los sitios donde todo el mundo se hace la típica foto de que han llegado a la cima».
Una vez que contaron con el permiso, el problema fue el transporte de los materiales de construcción. El primer tramo del recorrido desde Alfacar hasta las cercanías de la Casa Forestal de la Alfaguara se hacía en vehículo todoterreno, y el resto, andando y con mochilas para llevar los materiales. Una caminata de 45 minutos a través de un pedregoso sendero.
Realizada la foto de rigor, en la magníficamente restaurada blanca Cruz de Alfacar, reiniciamos nuestros pasos dirección S-E, faldeando la cara sur del cerro de la Cruz con preciosas vistas frontales hacia Sierra Nevada, para poco después enlazar con el sendero que nos lleva hasta el ídilico enclave del, conocido como "Collado de Víznar", cruce estratégico de dentro de la red de senderos de este precioso parque natural, que nos da tres opciones: descender a la izquierda, dirección E, por la vereda de la Umbría que alberga un interesante bosque de pinsapos y que nos acerca al histórico cerro del Maullo; descender a la derecha, por la cabecera del Barranco del Cerrillo, hasta la Casa Forestal del Puerto del Lobo, o bien, continuar de frente completando el último tramo de ascensión que nos lleva hasta el cercano espolón rocoso que destaca en la parte alta del pequeño cerro que tenemos justo en frente, rodeado de pinos, donde se alza la Cruz de Víznar (1.553 msnm), a la que se llega tras una sencilla trepada, donde habrá que extremar la precaución en caso de estar nevad o mojado, la peña rocosa donde se encuentra y que debemos rodear por la cara norte, para acceder a su punto más alto, previsiblemente resbaladizo en las frías jornadas invernales o tras lluvias/nevadas recientes. ¡Eso sí!, merece la pena, porque el enclave es realmente precioso.


Tras abandonar la Cruz de Víznar, regresamos sobre nuestros pasos hasta el collado del mismo nombre e iniciamos el descenso definitivo en dirección Sur, por el sendero que se acerca a la cabecera Barranco del Cerrillo, y que en prolongado descenso nos lleva hasta la popular área recreativa del Puerto del Lobo, muy visitada los fines de semana por muchas familias granadinas.
Abandonamos el A.R. del Puerto del Lobo en dirección S-O, enlazando poco después con la carretera GR-3101, junto a la cual, solo caminaremos unos metros, porque la abandonamos para tomar una pista terriza que discurre a la derecha de la misma, y sin margen de error, nos lleva hasta el "Lugar de Memoria histórica", donde en un principio se creía que podrían estar los restos de García Lorca y otras muchas personas inocentes que fueron fusilados en este mismo paraje del Barranco de Víznar, aunque realmente se trata del Barranco Cerrillo, una zona de pinar, repleta de placas conmemorativas, que se presta a la reflexión de la Etapa más negra de nuestra Historia contemporánea y que aunque ya va camino de los 100 años, algunos de nuestros líderes actuales se han encargado de mantener muy presente, alimentando polémicas o haciendo bandera de la "Memoria histórica" sólo hacia un bando, cuando en ambos bandos, por desgracia se hicieron auténticas barbaridades. Dicho sea con todo el respeto hacia tantas miles de víctimas inocentes fusiladas tanto por el bando Nacional, como por el bando Republicano.
Una vez que dejamos atrás este rincón de "Memoria Histórica", caminamos unos 300 m por el margen izquierdo de la carretera GR-3101, que abandonaremos por una pista terriza que sale a la izquierda de la misma, justo antes de llegar al Cortijo Corvera, para volver a enlazar con la misma carretera, unos 400 m mas allá, para finalmente, tomarla a la derecha, en ligera ascensión hasta retornar al lugar conocido como "El Caracolar" donde ya nos esperaba puntualmente el autobús.

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