miércoles, junio 22, 2011

Descenso del río Hozgarganta: Del puente de Las Cañillas al camping de Jimena de la Frontera

Entorno:: Parque natural de Los Alcornocales (sector oriental): 
Pueblo de referencia: Jimena de la Frontera
Como llegar:
Si vienes desde la Costa del Sol: tienes que dejar la N-340 a la altura de San Enrique de Guadiaro y continúas dirección San Martín del Tesorillo.
Si vienes desde la zona de Algeciras: tienes que dejar la N-340 a la altura de San Roque y continúas dirección Castellar de la Frontera.
Desde Ronda: dirección Cortes de la Frontera-Puerto Galis.
Desde Sevilla Cádiz: Alcalá de los Gazules-La Sauceda.
Distancia aprox. 15 km
Tiempo aprox. Según progresión del grupo (entre 8 y 9 horas)
Tipo suelo: cauce del río
Tipo de recorrido: Lineal
Dificultad: Alta, por la interminable pedrera en la que se convierten algunos tramos, donde se progresa de manera muy lenta y trabajosa. Si bien no existe ningún destrepe ni salto complicado en ningún punto del recorrido.
Fecha de realización: sábado 18 de junio 2011. Cielos despejados, sin a penas viento y temperaturas que superaron los 30ºC, haciéndose muy reconfortante cada tramo de agua.
11 Participantes: Desde Huelva: Teresa “Arwen de Rivendel”. Desde Rota (Cádiz): Reinaldo y Manuela “Los Senescales de la Bahía”, desde Ubrique (Cádiz): Bernardo “El Curtidor de pieles” y Clara “La Veterinaria”. Desde Ronda: Rafa Flores “El Mago Gandalf de la Serranía” y “Geyperman Salvador” y desde distintos puntos de la Costa del Sol: Celia “La Hechicera du Sao Paulo”, El “Doctor Leal”, El “Padre Carras” y “El Pequeño Saltamontes”.

Características del río Hozgarganta:
El río Hozgarganta es un afluente del Guadiaro que nace en la ladera occidental del monte Aljibe próximo a La Sauceda. Aunque el nacimiento de los ríos a veces puede parecer algo arbitrario, por los distintos arroyos que forman su cabecera, en este caso podemos atribuir tal honor al arroyo de Pasadallana, que discurre paralelo al sendero que nos lleva desde el área recreativa de La Sauceda al Aljibe. Desde este punto hasta su desembocadura en el río Guadiaro tiene una longitud de 35 km que en su mayor parte discurren por la comarca del campo de Gibraltar, dentro del sector oriental del parque natural de Los Alcornocales. Formando interesantes ecosistemas con intermitentes bosques de galería en su cauce alto, popularmente conocidos como canutos.
Pertenece a la cuenca hidrográfica del sur. Y se le considera uno de los últimos ríos vírgenes de Andalucía al no tener embalses desde su nacimiento hasta su desembocadura. No obstante, hace años que se está estudiando la posibilidad de crear una presa cerca de Jimena de la Frontera, similar a la del cercano río Guadarranque en Castellar de la Frontera. Aunque informes medioambientales desaconsejan estas infraestructuras así como el trasvase del excedente de agua en este río de acusado estiaje. A pesar de ello, los depósitos aluviales asociados a su cauce, formados por arcillas, arenas, limo y gravas, dan lugar a un acuífero que abastece en parte a las poblaciones de Jimena de la Frontera, San Pablo de Buceite y San Martín del Tesorillo. El curso alto del río pierde gran parte de su caudal durante los meses de verano manteniendo gran cantidad de pozas permanentes que sustentan a la fauna local. Fenómeno que se repite aguas abajo, tal y como podremos comprobar si realizamos cualquier ruta entre junio y octubre.
A lo largo de su recorrido nos encontramos con algunas pozas que llegan a superar los 200 m de largo, si bien la mayoría de las veces se pueden eludir pasando por la orilla. Se trata de un río con un cauce muy llanito hasta el punto de que a penas nos encontramos rápidos o pequeñas cascadas a lo largo de su recorrido y salvo en época de abundantes lluvias su corriente fluye tan lentamente que aunque queramos, no nos podemos dejar arrastrar corriente abajo en ningún momento.
Características del tramo que va del puente de Las Cañillas a Jimena de la Frontera: Este tramo del río se caracteriza por una acumulación tremenda de cantos rodados y rocas de todos los tamaños, que requieren de una gran resistencia física y experiencia a la hora de caminar por terrenos muy accidentados. De hecho a excepción de los primeros 500 m con una larga recta que comienza en el mismo puente de las Cañillas, y contadas excepciones, el río no vuelve a darnos una tregua con tramos arenosos y pequeñas playas fluviales hasta las cercanías de Jimena de la Frontera.
A lo largo del recorrido nos encontramos con varias pozas largas y profundas que en ocasiones superan los 200 m de largo. No obstante, si queremos realizar algún tramo por fuera del agua, unas veces por el margen izquierdo y otras por el derecho, tenemos la opción de avanzar por fuera del cauce, entre alcornoques, quejigos ó mares de adelfas que han proliferado en las zonas de crecida.
La vegetación de ribera es muy rica y abundante, pero al mismo tiempo, la descomposición de la materia orgánica que cada año se almacena en el fondo del río ha creado un lodo, que a la hora de caminar sobre él, en las pozas donde el agua está mas estancada o la corriente fluye mas lenta, desprende un desagradable olor a cieno. No obstante, mas de la mitad del recorrido disfrutamos de aguas claras donde podemos comprobar la abundancia de libélulas, peces y ranas de principio a fin, así como una abundante avifauna de ribera como la lavandera, el mirlo o el martín pescador, lagartijas cada dos por tres y tortugas de gran tamaño en las grandes pozas cercanas a Jimena de la Frontera.
A tener en cuenta:
1º) Al tratarse de una ruta lineal hay que dejar vehículos en el final previsto de ruta, siendo el lugar ideal el camping de Jimena de la Frontera, en cuyo bar se puede desayunar perfectamente desde las 9.00 am y al final del recorrido nos podemos dar un merecido homenaje. Además hay espacio de sobra para dejar los coches perfectamente estacionados.
2º) Llevar ropa de baño y calzado cómodo para discurrir por el agua y bote estanco. En verano no es imprescindible el neopreno para esta ruta. Sin embargo si es importante saber nadar, si no queremos estar condicionados todo el tiempo a salirnos del cauce por obligación cada vez que nos aproximemos a una poza grande. Aunque casi siempre se pueden rodear por la orilla, eso sí salvando rocas que a veces son de un tamaño enorme.
3º) Desde el camping de Jimena hay que salir en la mitad de los coches (todos) hasta el puente de las Cañillas (12 km por carretera), después regresamos para recoger el resto de coches. Cuidado en este tipo de rutas con coches en un lado y en otro que siempre hay quien se le puede perder la llave del coche o algo mas por el camino, por no guardarlas en un bote estanco. Mudas limpias y enseres personales que después no podemos coger porque se quedaron dentro del maletero del coche cuyas llaves se perdieron, etc…
4º) Superada la mitad del recorrido, llegamos a un puentecillo por donde atraviesa un camino que viene desde la casa de Los Acebuches, a pie de la carretera, que en todo momento llevamos a menos de un kilómetro a nuestra izquierda. Llegados a este puente, quien desee continuar por fuera del cauce tiene la opción de tomar el camino que comienza a ganar altura por el margen derecho del río y unos 500 m mas adelante, tomando un ramal de sendero que sale a la izquierda y se mantiene paralelo al cauce del río por su orilla derecha, enlazaremos con el SL. A-114 Vereda de la Maestranza-río Hozgarganta, por el que podemos llegar hasta Jimena de la Frontera, discurriendo en todo momento cerca del río hasta el punto de poder bañarnos en varias ocasiones en él si así lo deseamos.
5º) Como es habitual en este tipo de rutas hay que dejar muda de ropa y calzado cómodo en los coches que se queden en el final previsto de ruta.
Breve descripción de la ruta:
Una vez dejados algunos vehículos en el camping de Jimena, tomamos la carretera en dirección Ubrique y nada mas cruzar el puente de Las Cañillas, dejamos los vehículos en la parte izquierda de la carretera al pié de un gran sauce que le dará sombra a los coches a partir del mediodía.
Pertrechados y preparados para caminar por el lecho del río, asegurándonos en todo momento de llevar los botes estancos bien cerrados. Volvemos a cruzar la carretera, atravesamos una angarilla, dejamos unos grandes eucaliptos a nuestra izquierda y pasando por debajo del puente, cual pancarta de salida de etapa vuelta ciclista España nos adentramos en el río, coincidiendo aquí con un larguísimo tramo de casi 500 m bastante recto, flanqueado de alisos y eucaliptos en ambas orillas, las zonas donde sus grandes ramas bajas penetran en el agua le da un toque tropical que nos recuerda a una zona de manglares, que por otra parte me recuerda al tramo del río Genal, aguas abajo del puente de la venta San Juan. En unos instantes el agua nos llegará por la cintura y poco después el pecho hasta el punto que resultará mas fácil progresar nadando lo cual resulta divertido para empezar, pero teniendo en cuenta lo lento que se progresa nadando con una mochila que si bien nos ayuda a flotar al mismo tiempo nos frena. No tardamos en optar por avanzar por la orilla derecha hasta que una vieja y oxidada valla metálica te obliga a regresar al cauce o atravesarla y progresar por el exterior. Pero de momento todos optamos por continuar río abajo.
Superado este primer tramo recto y relativamente profundo, la vegetación de ribera ha formado un ecosistema de bosque de galería, donde resulta mas fácil caminar por el cauce, si bien, ya empiezan a ser abundantes los cantos rodados por todas partes con algunos pasillos de adelfas por ambas orillas, de los que nos valíamos de vez en cuando para progresar algo mas rápido. Fue precisamente en la orilla derecha de esta zona del río donde Geyperman Salvador, haciendo bueno su nombre rescato a un polluelo de pájaro carpintero que había caído de su nido y a punto estaba de caer al agua, poniéndolo a buen recaudo después de hacerle la foto de rigor, para que la madre terminara de devolverlo a la seguridad de su nido. La acumulación de cantos rodados iba en aumento y con el agua cada vez menos profundas y las piedras en ocasiones resbaladizas, me impulsaron a buscar un sendero alternativo que encontré sin dificultad, nada mas atravesar la vieja valla oxidada del margen izquierdo del río. Adentrándome en un bonito alcornocal, optando también por esta alternativa Bernardo y Clara de Ubrique, con gran comodidad y protegidos en todo momento por la sombra de los alcornoques, fuimos avanzando en paralelo al río por senderos de ganado o animales de caza, hasta llegar a una pequeña playita fluvial, donde nos dimos un buen baño mientras esperábamos al resto del grupo, que con disciplina espartana se mantenían en todo momento por el mismo cauce del río. Una vez reagrupados, hicimos una breve parada de avituallamiento y sin mas demora nos volvimos a poner en marcha.
Al trío de compañeros que íbamos por fuera se nos unió “El Padre Carras”, pero unos 200 m después de haber iniciado el sendero, tuvimos que regresar sobre nuestros pasos, porque ya nos alejábamos demasiado del río. Ahora éramos nosotros quienes caminábamos por detrás del grupo principal sobre el mismo cauce del río, hasta que está vez por la orilla derecha vimos un camino muy bien marcado, casi podría decirse que una pista que en principio se mantenía paralela al río, pero tal y com,o iba ganando altura se iba separando al mismo, se trataba del camino de “La Huesa”, pero lo que ahora íbamos buscando era el menor indicio de un sendero que nos devolviera al cauce del río que ahora llevábamos a nuestra izquierda, entre abundante vegetación y alto matorral, nos adentramos en un túnel, probablemente abierto por venados o jabalíes para bajar al río, a veces casi había que ir a gatas pero poco a poco nos aproximábamos de nuevo al Hozgarganta, tal y como confirmaban las primeras adelfas y zarzales que ibámos esquivando, hasta que de pronto, sentí como un latigazo en la frente y en cuestión de segundos toda la cara sangrando como consecuencia del rasponazo que me había hecho llevándome una rama de zarza con la frente hacia delante, mientras iba mirando para el suelo. La compañera Clara, muy diligente cortó rápidamente la hemorragia con unos cuantos clinex y por si acaso el Padre Carras que decía que aquello no era nada en comparación con la “Niña del Exorcista” estaba allí para darme la extremaunción en caso de necesidad. Todavía con la frente ardiendo por la herida, volvimos a reagruparnos con el resto de compañeros que seguían fieles a esa interminable jinkana que es el descenso del río Hozgarganta con sus infinita aglomeración de cantos rodados.
Aquel día se me cumplió “la ley de Murphy” en varias ocasiones, de manera que cada vez que me reagrupaba con los compañeros, acababa de finalizar un bonito y cómodo tramo de pozas y lo que venía a continuación era un largo tramo de pedrera, de esos que te obligan a ir donde colocar el pie a cada paso, teniendo que saltar de vez en cuando, guardando el equilibrio, evitando resbalones, etc… y para colmo cada vez que sacaba la cámara hacía varias fotos y la volvía a guardar en el rudimentario “tapper wear-estanco”, me quedaba cada vez mas y mas descolgado de la cola del grupo, de manera que para avanzar mas rápido volvía a optar por avanzar entre los alcornoques ladera arriba, coincidiendo la mayoría de las veces, con tramos en los que mis compañeros volvían a disfrutar de bonitos tramos de pozas largas y tan pronto como encontraba una bajada al río y me reagrupaba con ellos, a los pocos metros finalizaba la poza y comenzaba otro interminable tramo de cantos rodados que invadía todo el cauce de orilla a orilla, por lo que sin habérmelo propuesto en un principio, esta ruta que teóricamente es acuática, terminé realizándola en una versión terrestre alternativa o en todo caso anfibia, que no obstante podría tenerse en cuenta como referencia para futuros senderistas que se aventuren a realizar este tramo del Hozgarganta.
Una vez que llegamos a un puentecillo que se encuentra entre el km 6 y 7 de ruta por el que pasa una pista que baja desde la casa del área recreativa de Los Acebuches, situada a menos de un kilómetro de distancia, junto a la carretera que va paralela por el margen izquierdo del río. Nos reagrupamos para hacernos la foto de familia con el mar de adelfas que teníamos de fondo y que podría servir como fondo significativo de la abundancia de esta especie de ribera a lo largo de todo el recorrido. El grupo continuó río abajo pasando junto al elaborado molino de agua que queda en la orilla derecha. Mientras que Bernardo y yo, también por la orilla derecha atravesamos una angarilla que da acceso al camino del cortijo del Jateadero, que se encuentra unos 4 km ladera arriba, pero 500 m después de iniciado este camino, tomamos un ramal de sendero que sale a la izquierda y se mantiene paralelo al cauce del río por su orilla derecha, enlazando mas adelante con el SL. A-114 Vereda de la Maestranza-río Hozgarganta, llegados a este punto nos fuimos demorando disfrutando de la bonita perspectiva que nos ofrece este entretenido sendero y dándonos algunos baños cada vez que el sendero pasaba cerca del río, para darle tiempo al grupo a que enlazara con nosotros y así fue como volvimos a reagruparnos al pié de una magnífica atalaya conocida como La Teja, desde donde se obtiene una espectacular panorámica del río Hozgarnata llegando a este punto y su prolongación con su cauce flanqueado de un mar rosa de adelfas que aporta un impresionante colorido al paisaje, rodeado de cerros rematados por grandes lajas de arenisca que colonizados por enormes capas de líquenes, pueden hacernos creer erróneamente que se trata de rocas calizas.
Reagrupados ya todos por el cómodo sendero SL. A-114 fuimos avanzando rápidamente por el margen derecho del Hozgarganta hasta llegar a la casa de Esquivel, donde pasamos ante una familia de cerdos que comían plácidamente, indiferentes a nuestro cercano tránsito, cerrada la angarilla por el último en pasar, atravesamos el río por un rudimentario puentecillo hecho a base de intermitentes bloques de hormigón entre los que discurre el agua del río, mientras nos situábamos definitivamente en la orilla izquierda, separándonos cada vez mas del río, con algún que otro viejo tramo adoquinado, hasta que al pasar por detrás de una casa, abandonamos el camino por una angarilla a nuestra izquierda, que siguiendo la loma arriba nos llevaría directamente al camping, situado unos 100 m por encima del cauce del río. Hecho que también nos permitió disfrutar de unas bonitas vistas sobre el torreón del castillo de Jimena de la Frontera y esa impresionante lasca tan característica sobre la que se asienta. Finalizando de este modo una preciosa ruta, con la única pega que llega un momento en que en algunos tramos la acumulación de cantos rodados es tan exagerada que llega a cansarte psicológicamente en algunos momentos, pero con grandes dosis de paciencia y llevando unas buenas botas de trecking puede realizarse esta ruta sin problemas.
En nuestro caso el único incidente digno de reseñar una vez finalizada la ruta fue que Eduardo Campos “El Padre Carras” al llegar al camping se percató de que en algún momento de la ruta había perdido la llave de su flamante “Nissan Micra” rojo con el que ganó el último rallie de Córcega, quedándose dentro de su maletero la muda y enseres personales de Celia, Teresa y Juani. Con la consiguiente llamada a la grua que vino desde Algeciras, el padre Carras que se fue con su coche, cargado en la grúa hasta el Arzobispado de Málaga donde se encontraban las llaves suplente. Posterior desplazamiento a Fuengirola para entregarle a Juani: cartera, móvil, llaves de casa y muda. Llamada a Teresa que hasta las tantas de la noche tuvo que quedarse con un sugerente bikini para quedar con ella en un punto intermedio entre Málaga y Ronda. Y llamada a Celia para confirmarle que le entregaría sus cosas en la fiesta fin de temporada que tendría lugar el siguiente fin de semana.
Crónica y reportaje: Juan IGnacio Amador Tobaja (salvo las fotos del martín pescador y la de grupo por el mago Gandalf de la Serranía)

3 comentarios :

  1. preciosa cronica y maravillosa ruta alternativa a los superpoblados rio Chillar y Rio Verde.
    Muy a tener en cuenta por su estado virgen y perfectamente detallada en tu blog, amigo JUani.

    Gracias por compartirla con todos.

    ResponderEliminar
  2. Eduardo Campos6:11 p. m.

    Pues sí que es una buena alternativa a esos ríos. Además ¿qué grúa te va a hacer caso si pierdes la llave en uno de ellos y les dices que los esperas?

    ResponderEliminar
  3. carlosgasmail@gmail.com1:36 a. m.

    Hola llevo meses buscando la ubicación de un puente que aparece en una foto que mi abuelo hizo en los años 40 y no doy con él..
    Sospecho que está en Jimena de la Frontera, Castellar de la Frontera, Benalup, o Alcalá de los Gazules, también alguien me dijo que podría estar (o estuvo) en la zona de las huertas de Marchenilla (Jimena de la Frontera) pero mis investigaciones no han dado con el dichoso puente.
    Pongo enlace a la foto de mi abuelo. Perdonadme si molesto o si no es el lugar apropiado para preguntar pero no se a quién más puedo preguntar..
    https://drive.google.com/file/d/0B9CynkFBYSkESEp6cER1V3pIeXM/edit?usp=sharing
    GRACIAS..

    ResponderEliminar