martes, noviembre 12, 2013

Cerros de Tentudia y Bonales desde el puente de la Gitana

Hora y punto de encuentro recomendado: a las 10.00 (o antes) en el puente de La Gitan
Entorno: Vertiente norte del parque natural sierra de Aracena y picos de Aroche.
Cómo llegar al punto de encuentro: Si venimos desde el sur la referencia es Sevilla-Autovía de circunvalación SE-30/ Tomar en dirección A-66 MÉRIDA (antigua N-630)/ A la altura de Santa Olalla del Cala tomar la salida FREGENAL DE LA SIERRA-CALA/Atravesar el pueblo de Cala, en dirección a Arroyomolinos de León/ Entre los km. 16 y 17 veremos el Puente de La Gitana a la izquierda (de grandes proporciones y perfectamente visible), sobre el Arroyo de Valdelamadera, unos 5 km antes de llegar a Arroyomolinos de León. Justo antes de atravesar el puente nuevo por el que pasa la nueva carretera, podemos tomar a nuestra izquierda, el todavía bien mantenido trazado de la antigua carretera, pasamos por el antiguo puente y podemos aparcar junto al área recreativa que con sus bancos y madera de piedra, nos encontramos al otro lado del puente, siendo este nuestro inicio y final de ruta.
Pueblos de referencia: Arroyomolinos de León (Huelva, a tiro de piedra de Badajoz)
Pasajes de la Historia de Arroyomolinos de León y su entorno: En el siglo XIII, la Reconquista Cristiana llegó a esta zona y el Gran Maestre Pelay Pérez Correa, perteneciente a la Orden de Santiago, lidera la denominada Batalla de la Calera, en el monte de Tentudia, donde existía una antigua fortaleza musulmana con su torre vigía, sobre la que mas tarde se construye el monasterio que hoy nos encontramos en su cumbre. Años más tarde, el lugar fue repoblado por leoneses que venían por la Ruta de la Plata. Y comienza a formarse la Encomienda Mayor de León con cinco villas en plena frontera con los árabes, y la Orden de Santiago adquirió un gran dominio económico en la zona. Los pueblos que formaron parte de la Encomienda fueron: Fuentes de león, Segura de león, Calera de León, Cañaveral de León y Arroyomolinos de León.
En un principio, Arroyomolinos perteneció al partido de Llerena, aunque años más tarde, en 1274 fue concedido al Fuero de Segura de león. En 1485, la Orden de Santiago desapareció y Arroyomolinos pasó a pertenecer a la Corona de Castilla, concretamente a la Tierra Realenga de Sevilla y dependiente de la Casa de los Marqueses de Aracena hasta el siglo XIX.
La villa fue perteneciendo posteriormente a otras demarcaciones, llegando a quedar encuadrado incluso en Extremadura, que aquel entonces era sólo una provincia, la mas grande de España, dependiendo de la Prefectura de Mérida. En 1833, por el Decreto Ley del 30 de noviembre, bajo el reinado de Isabel II, Arroyomolinos de León queda enmarcado definitivamente en la recién creada provincia de Huelva. Los arroyencos manifiestaron su descontento porque el sentimiento y tradición extremeña estaba muy arraigado en la localidad, sentimiento que aún perdura en muchos de sus habitantes. En un escrito de su Ayuntamiento en 1835, el pueblo serrano se quejaba de los perjuicios que suponía su nueva dependencia, que conllevaba la ruptura con su tradicional provincia de Badajoz. Sus quejas fueron sin embargo desatendidas, alegándose tan sólo las dificultadotes administrativas que suponía para esas fechas tal petición.
En cuanto al aspecto demográfico existen datos de que e, 1498 había unos 170 “vecinos” (entendiendo por vecino la unidad familiar compuesta normalmente por unas cuatro o cinco personas): serían por tanto unos 700 habitantes.
Parece que en Arroyomolinos existió una morería a finales de la Edad Media, aunque esto sólo es una hipótesis que no podemos constatar debido a que no existen datos de salida masiva de musulmanes de los territorios conquistados por la Orden de Santiago, debido a la conversión forzosa impuesta en 1501.
Hasta 1873 perteneció a la diócesis del Priorato de San marcos de León. A partir de ese año fue anexionada la diócesis de Sevilla.
En 1920, el censo alcanza un máximo histórico con 2600 habitantes, pudiendo deberse a la cercanía con las Minas de Cala o más probablemente por la creciente actividad de tala en las inmediaciones de la localidad.
En los años sesenta del siglo XX, el fenómeno de la emigración también hizo mella en Arroyomolinos de León y las cifras poblacionales nuevamente se vieron reducidas hasta llegar a nuestros días con poco más de mil habitantes.
La economía de este pueblo se sustenta, hoy, en el olivar de secano, en el alcornoque y en la ganadería, siendo un pueblo típicamente serrano, con tradiciones y costumbres extremeñas y sus habitantes son un claro ejemplo de dedicación al trabajo del campo.
Resumen del trazado de la ruta: Puente de La Gitana – Arroyo de Valdelamadera (Ruta de los Molinos) – Fuente de la Garganta – La Garganta – Alto de los Barriales – Puerto de los Ciegos – Monte y Monasterio de Tentudía (1.112 m) – Subida al Cerro de Los Bonales (1.059 m) – Antigua aldea de Los Bonales – Valle de la Mora – Puerto del Helechal y Puerto de Gila – Cuesta de los Olivos – Arroyomolinos de León
Distancia aprox.  18 km
Desnivel acumulado subida: unos 750 m
Punto de partida (y final): Puente de La Gitana (540 msnm)
Punto mas elevado: cerro Tentudia (techo de Badajoz, 1.112 msnm) y cerro Bonales (techo de Huelva, 1.059 msnm)
Tiempo aprox. 7-8 horas
Nivel dificultad: Medio
Tipo suelo: sendero y pista.
Tipo de recorrido: lineal
Mapa: 897 II Arroyomolinos de León (1:25.000) – 897 IV La Vicaría (1:25.000)
Fecha y meteorológica: Sábado  9 de noviembre de 2013, cielos despejados, con una temperatura que llegó a alcanzar los 16ºC, aunque la sensación térmica al mediodía fue bastante fría por el permanente viento norte que sopló durante todo el tiempo que estuvimos sobre el cerro Tentudia, aunque el viento fue a menos a partir de las 15.00 pm
Unos 40 Participantes de media Andalucía, incluida Granada:
Desde la Costa del Sol vinieron: El Doctor Leal, Auro “La Psicoanalista”, Ilse “la gacela de la Selva Negra”, Paco Jaime “Senderista Destacado 2013”, Pepe “El maestro Geobotánico”, Romualdo “El Trovador de la Senda”, Maria Jesús “la Sirenita de la Peridotita”, Vicky “la Botánica”, Juan Antonio “El Elfo de la Malagueta”, José Antonio Luque “El Vigilante” y su pareja.
Desde Ronda y otras zonas del interior de Málaga: Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda”, Rafa Flores “El Profeta de la Serranía”, Don Fernando “El Presi”, escoltado por sus hijos: Javi y Fernando Junior, Herminia “la centella do O Cebreiro”, María Guerrero “La Fisioterapeuta”, Paco bastida “El Triatleta”, Nieves Lobato; Desde Ojén: Celia Barreira “La Hechicera du Sao Paulo”; desde Casarabonela: La Rosa de la Comarca”.
Desde distintos puntos de la provincia de Sevilla: nuestro anfitrión el Gran Isi Olivares “El Cicerone de Aracena (y Cazorla)”, el Jimmy Page del Valencina, el Profeta del Aljarafe, el senderista romántico, el último superviviente andaluz, que se lució una vez mas en presencia de sus amigos, incluida su amada Alicia “en el país de las maravillas”, su inseparable compañero de barrancos David “Al Destroso”, Pedro Luis Cuenca y otros supervivientes del otrora, grupo senderista creado por Isi: Patín Levatan. También vinieron el carismático Antonio Giráldez con su mujer Maria José Silgado, haciendo bueno el dicho de: “en Galaroza: buen pan, buenos peros y buenas mozas” (aunque viven en Utrera); Isaac “El Pirata de la pata de jamón” con su mujer: Tatiana. Y desde Sevilla capital: El Indomable Jaime, escoltado por su representante Juan Enrique Bolaños “El Profeta de nervión, su hermana Maria del Mar “Wendy” y un servidor Juan Ignacio Amador.
Desde Huelva: Teresa “la Doctora Quinn”, incluso vino una chica desde Granada y varios compañeros mas, cuyos nombres me impide recordar mi maltrecha memoria.
Bibliografía: Fragmentos de la largamente esperada biblia de Isi sobre la sierra de Aracena, la guía excursionista jamás escrita sobre este parque natural, Huelvapedia y
Crónica y fotografías: Juan Ignacio Amador con la colboración estelar de Rafa Flores y Pedro Luis Cuenca.
Descripción de la ruta:
Una vez reunidos todos los participantes, nuestro anfitrión de lujo, el Gran isi Olivares, nos daba una charla introductoria sobre la ruta, tras la cual se daba el pistoletazo de salida al fin de semana temático sierra de Aracena y ya de paso a nuestra 2ª Edición de Los 8 techos provinciales. Partiendo desde la zona del área recreativa hacia los pies del puente de la Gitana, dejábamos a nuestra derecha el molino de Juan José Martín.
Cabe destacar que sobre el puente de La Gitana, pasaba el trazado de la antigua carretera, por el que recuerdo haber pasado en mi infancia, cada vez que íbamos a Fregenal de la Sierra, donde mis padres tuvieron un piso en la década de los 70. Bajo el puente iba pasando la serpiente de color, que acababa de ponerse en movimiento. Este lugar podría considerarse un Horcajo, ya que en él confluyen dos arroyos: el de La Gitana que llega desde mas al oeste, y el arroyo del Valdelamadera, junto al que vamos caminando, llevándolo a nuestra derecha. Aunque en realidad el nombre de Valdelamadera lo recibe a partir del puente de la Gitana, aguas arriba se conoce como arroyo de la Garganta, en su parte encajonada los vecinos de la zona lo conocen como arroyo de las Lancheras.
Cuentan la gente del pueblo, que el nombre le viene porque antiguamente vivía en las cercanías una mujer gitana con su familia y un día inesperadamente se la encontraron muerta, con la cabeza dentro de una fuente. Llaman la atención las numerosas higueras que cuelgan de las arcadas del puente desafiando la gravedad de forma inverosímil, hacia su vertiente norte.
Desde el inicio vamos viendo marcas de pintura amarilla y blanca que nos hacen creer que estamos en un PR, que bien podría denominarse algo así como: ruta de Los Molinos del arroyo Valdelamadera o algo así, pues verdaderamente tiene todos los ingredientes, por la gran belleza del paisaje que nos envuelve y un alto valor histórico y paisajístico. Sin embargo, se trata de una especie de reivindicación, para que este sendero sea homologado como PR. o camino público, una práctica que un entrañable ciudadano centroeuropeo, afincado en estas tierras desde hace ya muchos años, viene realizando en distintas zonas del parque natural sierra de Aracena y Picos de Aroche, donde al igual que en la cercana sierra norte de Sevilla y otras zonas de Andalucía, el alambrar los montes y cortar ilegalmente los caminos está al orden del día.
Unos 70 m mas allá del antiguo puente de La Gitana, pasamos bajo el puente nuevo, una estructura mucho mas rectilínea y austera, sin la menor floritura. Poco después de dejar atrás el puente nuevo, pasamos junto a las ruinas del molino de Simón Lobo, y el siguiente, también muy próximo lo vemos al otro lado del arroyo es el molino de Casildo Hoyo. El tercero está parcialmente cubierto de hiedra es el de Francisco Molina, apellido, al igual que Molinero, clarísimamente relacionado con la profesión que ejercía el primer antepasado así apodado.
Los primeros 400 m caminamos llevando la orilla del arroyo Valdelamadera a nuestra derecha con su hilera de chopos, que ya amarilleaban en aquella bonita jornada otoñal, donde no tardaron en comenzar a aparecer las primeras setas del camino, identificadas inmediatamente por nuestros expertos en la materia como los senderistas de Leyenda: Rafa Flores, Rafa Márquez o Don José Guerrero. El amarillo de los chopos contrastaba con el verde mas oscuro de los alcornoques, también muy abundantes en su ribera, así como algunos huertos donde predominan los olivos en pequeñas parcelas abancaladas.
Recorridos los primeros 400 m comenzamos a cambiar de orilla alternativamente unas veces vamos caminando junto al agua, otra por terraplenes algo mas elevados, pero como regla general, nos mantenemos siempre junto al arroyo. 
A pesar de lo poco que había llovido en lo que llevabamos de otoño, el campo presentaba un aspecto magnífico, con la hierba muy verde, el cauce del arroyo, modesto, pero permanente, con sus aguas cantarinas en pequeños rápidos, e incluso mantos de helechos que le aportaban gran belleza a este primer tramo del camino.
Mientras tanto íbamos dejando, unas veces a la derecha y otras a la izquierda del arroyo, restos de antiguos molinos, recuerdo que en el cuarto que nos encontrábamos, tal y como íbamos caminando aguas arriba, conocido como “de la Molineta” como le llamaban a la madre soltera, que trabajaba en él, nos dio una charla magistral sobre los recursos hídricos en toda la sierra de Aracena y muy especialmente en Arroyomolinos de León, donde surgió una nueva cultura del agua, con elementos constructivos como las fuentes, abrevaderos, lavaderos y por supuesto, los Molinos de Agua, que se implantaron a mediados del siglo XV y que llegaron a alcanzar su mayor esplendor en el siglo XVIII. Los documentos identifican unos doscientos molinos repartidos por toda la comarca, y especialmente en Arroyomolinos aparecían más de treinta. Actualmente existen 32 restos de molinos en las riberas de los Arroyos Abismo-Morena y Valdelamadera (también conocido como “de La Gitana”), aunque algunos de ellos se encuentran en muy mal estado de conservación, siendo alguno de estos restos simplemente una parte del cubo.
Por otra parte nos recordó que existen dos rutas en las que se pueden apreciar los restos de estos molinos. La Ruta Abismo-Morena, en la que se encuentran los molinos de Tío Donato, de Fulgencio, del Chorrero y otros más como el de Atanasio, que en su interior mantiene la maquinaria de su estructura y los contenidos de su funcionamiento e historia. El molino es propiedad del Ayuntamiento y se puede visitar, previo permiso municipal. Y por otro lado la Ruta de Valdelamadera, que estábamos haciendo nosotros encontrándonos con los seis molinos en ruina junto a los que fuimos pasando.
Al pequeño Javi, se le ocurrió preguntarle a Isi, que por qué aquellos molinos que habían formado una parte tan importante en la vida del pueblo, se encontraban ahora en este estado ruinoso y de abandono, a lo que el Profeta del Aljarafe contestó: que algunas de las razones de este abandono podían deberse a la crisis de la actividad de la molienda, después de la Guerra Civil, en la emigración y en la búsqueda de otras fuentes de ingreso que hicieron desaparecer el oficio de molinero.
Y es que la crisis de la molienda se produce, en los años posteriores a la Guerra Civil ya que muchos jóvenes varones tuvieron que marchar con la consiguiente falta de descendencia que siguiera con el oficio, pero además, en estos años se prohibió moler en los Molinos de Agua, teniendo que llevar todo el trigo a la Fábrica de Harina que existía en la localidad y que aún hoy sigue construida, aunque en desuso. A pesar de que la mayoría de los molinos dejaron de utilizarse porque la gente prefería la harina de la Fábrica que era de mejor calidad, muchos molineros continuaron moliendo aunque existía la prohibición por parte del Estado, fue una época de estraperlo, donde los molineros trabajaban fundamentalmente de noche para no ser descubiertos. El último molino del que se tiene constancia que permaneciese en funcionamiento corresponde al de Simón Lobo, que siguió moliendo pienso para el ganado, maíz y bellota para el Cortijo de Herrera.
Siempre junto a la agradable compañía del arroyo fuimos pasando por delante del quinto molino, el de la Virgen y ya por la otra orilla del arroyo, que ahora llevábamos a nuestra izquierda, llegábamos al sexto y último molino, denominado de la Llave, porque en él, se retenía gran parte del caudal y hasta que no finalizaba el proceso de molienda, no se accionaba “la llave” que dejaba fluir todo el caudal hasta el siguiente molino, permitiendo de este modo el funcionamiento del resto, por lo que de alguna manera era la llave de todos los demás.
En este punto volvíamos a vadear el arroyo que ahora llevábamos a nuestra derecha, siendo el siguiente hito una calera, que queda a nuestra derecha, poco después de la cual vadeamos el arroyo por última vez, pasando ahora a su otra orilla para continuar nuestra caminata por el camino viejo de Calera de León, no confundir con el otro a Calera que sale de Arroyomolinos y por donde va el PR hasta el Tentudía, que fue el que realizamos en noviembre de 2006. El inicio de este camino, coincide con una angarilla a nuestra derecha, donde nos encontramos con un burro y un perro con cara de tristeza, que a punto estuvimos de soltar, pero al tratarse de una propiedad privada fuimos respetuosos con la propiedad privada
Una vez rebasada una curiosa angarilla hecha a base de malla metálica cuadrangular, que dejamos bien cerrada a nuestro paso como siempre tenemos por costumbre, nos adentramos en otro de los rincones mágicos de la ruta, se trata de un precioso bosquete de alcornoques centenarios, donde tampoco faltaban mantos de helecho y alguna que otra seta, mientras caminamos por la parte alta de una pequeña loma, que a ambos lados, tiene dos pequeños arroyos tributarios del Valdelamadera, que ya íba quedando a nuestra espalda. 
La subida a partir de aquí ya es casi permanente, pero el paisaje es de gran belleza y como además vamos protegidos por la sombra de grandes árboles, a penas notamos el esfuerzo de este primer tramo de ascensión, que acaba en un pequeño llano, que coincide con un claro del bosque, donde giramos a la izquierda.
Reemprendida la marcha la ascensión se hace mas dura al aumentar la pendiente y disminuir la sombra, mientras llevábamos la cumbre del cerro Gallego a nuestra derecha y a nuestra izquierda, la Solana de la Garganta, que es como se le denomina al arroyo Valdelamadera en su tramo alto. 
Al fondo del valle, a nuestra izquierda, oeste, podíamos contemplar Arroyomolinos de León y unos 25 km mas al sur, la localidad de Aracena, asentada sobre el cerro del Castillo. Conforme íbamos ganando altura, los alcornoques se alternaban con las encinas y poco a poco los robles iban adquiriendo un cierto protagonismo en el margen izquierdo del camino.
Tras este tramo mas empinado de ascensión, llegábamos a otro rellano, conocido como el Alto de Los Barriales, donde el camino continuaba, desviándose ligeramente a la izquierda, con respecto a otro secundario que seguía a la derecha, y que nosotros no tomamos, siendo nuestra referencia el camino viejo de Calera de León, que es el que se desvía levemente hacia la izquierda, discurriendo en paralelo a una larga hilera de robles, que llevábamos a la izquierda;
mientras que a nuestra derecha podemos divisar un curioso monte que en su parte alto alberga una meseta con borde rocoso en su extremo oeste, conocida como Plaza de Abantos, por ser una antigua zona que habitaba el abanto o alimoche.
Ya con la pendiente, bastante mas suave por una pista un tanto estropeada que mas parece un cortafuegos, llegamos a una verja metálica de unos cuatro metros de largo, pasando al otro lado sin problemas, gracias a su cerrojo simple, continuando ahora por pista buena al otro lado de la hilera de robles, que a partir de este punto llevábamos a nuestra derecha y muy pronto a ambos lados del camino formando una bonita galería. A partir de este punto, nuestra ruta ya coincidía con el tramo final de la ruta que en noviembre de 2006, nos llevó desde Arroyomolinos de León hasta los cerros Tentudia y Bonales. En ocasiones da la impresión de que caminamos en una especie de túnel formado por robles.
A nuestra izquierda un cerro que desde nuestra posición (vertiente oeste) vemos completamente cubierto de robles es el cerro Bonales que con sus 1.059 msnm es el techo de la provincia de Huelva, no así el cerro del Castaño (962 msnm) situado cerca de la localidad de Castaño Robledo, si bien éste destaca mucho mas sobre su entorno que el cerro Bonales, que no es una montaña al uso, cuya cumbre eresulte fácil de distinguir desde la distancia, el cerro es tan redondeado y su vegetación arbórea tan exuberante, que resulta difícil adivinar el punto exacto de su cumbre, a la que llegaríamos después de coronar el cerro Tentudia, si bien, ahora teníamos ésta mucho mas cerca y a tiro de piedra. Otro redondeado cerro a la derecha nos llamará la atención son una antena en su cumbre, se trata del cerro Cabezo del Moro.
Ni que decir tiene que en este tramo del camino el gran protagonista de la flora arbórea es el bosque de roble intercalado con alguna que otra higuera salvaje y algunos arbustos de talla media. Pero pronto comprobaremos, tal y como vayamos ganando altura amplias extensiones de pinares en las faldas del cerro Tentudia. Geográficamente es una zona muy curiosa, pues vamos caminando a caballo entre Arroyomolinos de León y Calera de León, es decir: entre Huelva y Badajoz, o si lo prefieren: entre Andalucia y Extremadura. De hecho vamos caminando por el margen superior derecho del mapa IGN 897 II Arroyomolinos de León (1:25.000) – y estamos a punto de entrar en el mapa 897 IV La Vicaría (1:25.000)
Éste camino desemboca en una explanada conocida como puerto de Los Ciegos, donde a nuestra izquierda tenemos la angarilla que da acceso al sendero que nos lleva hasta la cumbre del cerro Bonales, frente a nosotros la carretera local BA-109 que comunica a la localidad de Cabeza de la Vaca con el cerro y Monasterio de Tentudia y a nuestra derecha una alambrada fácil de rebasar, que nos invita a que la saltemos para seguir monte a través hacia el cerro cabezo del Moro y mas tarde al Tentudia.
Pero lo correcto, era seguir caminando por el margen izquierdo de la carretera, que tomábamos a nuestra derecha, dirección noroeste, encaminando ahora nuestros pasos hacia el monte Tentudia, cuyo monasterio, situado sobre su misma cumbre ya teníamos en lontananza, la distancia por carretera desde el puerto del Ciego son unos 2 km, pero nosotros a penas caminamos 1 km por carretera con bonitas vistas sobre un bonito valle que pertenece a Calera de León y mas allá Monesterio, pueblos que empezamos a ver a nuestra izquierda en dirección norte;
por encima del vallado de piedra que nos separa de una finca ganadera que llevaremos a nuestra izquierda hasta que llegamos al puerto del Moro, desde donde tomamos un camino terrizo que sale a la derecha;
cual improvisado cortafuegos y que de una forma muy directa nos lleva hasta la misma cumbre del cerro Tentudia, que con sus 1.112 msnm es el techo de la provincia de Badajoz, que siete años después nos encontramos cual centro de información del excursionista, con una amplia colección de paneles informativos de:
rutas por sus alrededores, fauna, flora e incluso historia del lugar, con su emblemática Cruz de Hierro que mira hacia poniente, bajo un cielo azul, que comenzaba a cubrirse de largos cirros blancos, estirados por la fuerza y velocidad del viento norte, que obligó a gran parte del grupo a refugiarse en el bar restaurante El Balcón de Tentudia Romero;
de donde parte la carretera BA-039 que anuncia: 9 km a Calera de León. Mientras que el resto de grupo, con su menú mochilero, encontró buen acomodo en el muro sur del monasterio, perfectamente protegidos del viento norte y donde a decir verdad se estaba de maravilla.
El curioso nombre de Tentudia, está muy relacionado con la leyenda que narra, como en tiempos de la Reconquista, Calera de León fue ganada a los musulmanes por Pelay Pérez Correa, maestre de la Orden de Santiago. 
Según las crónicas, a lo largo de la decisiva batalla, las tropas cristianas veían cómo se acercaba la noche y no conseguían su objetivo, con lo que el maestre, imploró a la Virgen: ¡Santa María, detén tu día! La leyenda cuenta que el sol se detuvo en el horizonte el tiempo suficiente para lograr la victoria y en conmemoración del milagro, Pelay Pérez Correa ordenó la construcción de una ermita bajo la advocación de Santa María de Tudía. Con la construcción del templo, Calera de León entró de lleno en la jurisdicción de la Vicaría de Tudía, siendo encomienda de la Orden de Santiago. Más tarde, a  la ermita se la declaró monasterio, adquiriendo con ello grandes privilegios.

Y en tan histórico lugar disfrutamos de un entrañable almuerzo de hermandad, donde tampoco faltaron las risas y las tradicionales fotos de grupo. Tras una generosa parada para el almuerzo donde hubo tiempo para café, puros y siesta, reemprendimos la marcha, regresando sobre nuestros pasos ladera abajo mientras el Maestro Geobotánico Don José Guerrero nos daba una charla sobre la geología del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche que al igual que el Parque Natural Sierra Norte de Sevilla y el Parque Natural Sierra de Hornachuelos, pertenece a la “Zona Ossa-Morena”, que ocupan el sector meridional del Macizo Hespérico.
Los materiales más importantes son pizarras, grauwacas, cuarcitas, esquistos y filitas, además de rocas ácidas como granitos. Pertenecen principalmente al Devónico y Ordovícico.
La mayor parte son de origen metamórfico (aproximadamente un 62,90% de la superficie total) y ocupan las laderas con una alineación NO-SE. El resto del Parque Natural se corresponde con litologías de origen sedimentario (20,94%) o con rocas ígneas (plutónicas, 12,21%, volcánicas 3,95%), similares a las que nos encontramos en Los Reales de sierra Bermeja.
El relieve es abrupto en determinadas zonas al estar el Parque Natural atravesado, en dirección NO-SE, por formaciones geomorfológicas en las que se alternan altas cumbres y llanos. Esta característica ha condicionado el carácter aislado que dichas zonas han sufrido históricamente, impidiendo el acceso y las comunicaciones con la capital. Las altitudes van desde los 160 m hasta los 1.040 m que alcanza la Sierra de los Bonales.
En general el paisaje es ondulado con una altitud moderada, encontrándose las mayores cotas en las sierras centrales. La mayor parte del terreno cuenta con pendientes que van del 4,5% (plano inclinado) al 34,5% (ondulado inclinado), por lo que el Parque Natural presenta una suave orografía.
De regreso sobre nuestros pasos hasta el puerto de Los Ciegos, el amigo Isi, volvió a hacer de maestro de ceremonias, para dar el pistoletazo de salida a lo que parecía una carrerea de marujas en la puerta del Corte Inglés el primer día de las rebajas, donde aparecían muchos compañeros/as no habituales en los puestos de cabeza de grupo, animados por el redondeado perfil y nada mas decir Isi el preparados, listos ya: se produjo la estampida del pelotón chiflado, en los primeros metros se mezclaban las risas y bromas que nos gastábamos entre nosotros, poco a poco las frases se reducían a palabras o expresiones cortas, en medio de un ritmo alto de zancada y paso largo y cubiertos los 200 primeros metros de permanente ascensión, ya cada cual solo escuchaba el ritmo de su respiración, la pisada de la bota sobre piedra y terreno irregular y el clac-clac de los bastones, (quienes los llevábamos), mientras nos abríamos paso entre un mar de pequeños robles, en lo que parecía un eslalon gigante, pero hacia arriba;
donde Rafa Márquez “El Aristóteles de la Senda” (socio número uno de Pasos largos) y Romulado “El Trovador de la Senda” (mejor fichaje de la temporada 2012-13), impusieron una marcheta, que apenas pudo seguir un servidor, al que le sacaban 10 m de distancia, cada vez que se detenía a sacar una foto o simplemente echaba la vista atrás para ver quien nos seguía;
encontrándome con Isi, que hacía de puente con el resto del pelotón muy estirado inmersos aún en el mar de jóvenes robles. 
Eso sí, al llegar a la alambrada previa al llanito que nos encontramos en su cumbre donde la vegetación cambia bruscamente de robledal a pinar, volvió a prevalecer el compañerismo, ayudando los compañeros mas adelantados a los que llegaban después a ir pasando la alambrada lo mejor posible, donde curiosamente, nuestra senderista mas en forma, la incansable Herminia, tal vez en un exceso de confianza se pinchó levemente en la cabeza con un alambre de espinos, sin mayores consecuencias.
Una vez reunidos todos en el llano de la cumbre, nos hicimos la foto en el monolito de piedra que hace las veces de vértice geodésico, que curiosamente no existen ni el cerro Bonales, ni en el Tentudia, a pesar de ser techos provinciales. 
Tampoco faltó la sesión de fotos individuales, de pareja, como esta que aparece arriba con Teresa y el Indomable jaime o las de grupo según procedencia: Sevilla, la Costa del Sol, Ronda y grupos mixtos, que hemos utilizado en el apartado participantes de la ruta.
La luz de la tarde nos regalaba una bonita panorámica especialmente hacia el sur, donde se distinguía fácilmente en embalse de Aracena (en la foto de arriba), pero el creciente número de nubes en el firmamento, hacía que pareciera mas tarde de lo que realmente era, por lo que no quisimos demorarnos mas y reemprendimos el descenso hacia el puerto del Ciego;
desde donde ahora sí ya regresamos sobre nuestros pasos hasta el inicio de ruta, disfrutando de la caída de la tarde sobre el parque aportándonos nuevas tonalidades a un paisaje que a pasar de haberlo recorrido por la mañana ahora parecía diferente, con dos momentos estelares la cura preventiva que el Doctor Leal ejerció sobre la herida en la cabeza de Herminia con la inestimable colaboración del anestesista Juan Antonio Mena “El Elfo de la Malagueta” y la poesía recitada por Romualdo el Trovador de la Senda, junto al arroyo Valdelamadera donde la caída de la tarde apremiaba a avivar el paso en el último tramo.



Dos días después Romulado "El Trovador de la senda" (que recita la poesía en el video) me escribía el siguiente e-mail:

Mi querido comandante:



Empecé a escribir un comentario en tu crónica de la ruta de Tentudía y Bonales, pero se me fue alargando demasiado, así que mejor te lo envío en este archivo adjunto.

Qué sería de una ruta sin la crónica puntual, oportuna, detallada y brillante que le dedicas. En mi opinión no estaría completa, pues aparte de recoger en ella aspectos y datos que todo el que participó puede reconocer, añades detalles, leyendas, matices y fotos que sólo tú puedes captar. Antes de enviárnosla, todos tenemos una idea particular de lo vivido. Después de leerla llegamos a conocer la realidad en su conjunto: todas la piezas encajan, el puzzle está terminado y ya podemos disfrutar al contemplarlo.  Con ésta has conseguido emocionarme tanto o más que cuando la realizamos. Mi reconocimiento y gratitud por este regalo, por tu actitud vitalista y generosa, y por el trabajo que te tomas para que las cosas ocurran de esta manera. ¡Tú si que eres buen fichaje para nosotros!



Como en ella me aludes varias veces, déjame que haga unos comentarios al respecto.



En cuanto a la inclusión del video del poema que recité, tengo impresiones encontradas. Por una parte me siento incómodo, pues no me muevo a gusto en los primeros planos, pero dado el contexto de belleza en  que se produce, me complace que me des la oportunidad de compartirlo. Éste es uno de mis poemas preferidos, lo recito casi a diario y llego a controlar con cierta solvencia la dicción, el ritmo y la entonación. Sin embargo el sábado pasado  me falló casi todo:  la expresión, la mímica, el tono, la memoria..., y a pesar de todo me gusta, porque hay verdad en él, es auténtico. El momento no fue elegido: con la charla y el buen rollo nos despistamos un poco y tuvimos que retroceder para encontrarnos en un rincón lleno de magia y energía. El sol se desangraba por el oeste y teñía de rojo las nubes que asistían a su ocaso.



El día se va despacio,

la tarde colgada a un hombro

dando una larga torera

sobre el mar y los arroyos.



Las aceitunas aguardan

la noche de Capricornio

y una corta brisa ecuestre

salta los montes de plomo. 



                                                                                        (F. G. Lorca)

El río lloraba su pena con estrofas de agua al paso por  aquellos molinos olvidados.



¡Quién pudiera como tú,

a la vez quieto y en marcha,

cantar siempre el mismo verso

pero con distinta agua.

                                                                                            (Gerardo Diego)


Todo estaba dispuesto. Había que detenerse y dejarse llevar por aquella fantasía. Un álamo, medio caído y casi seco me había sugerido el poema de Machado, así que  propuse un breve acto poético. El resultado es el que se ve en el video. Lo que más me gusta de él es el cambio de plano que haces cuando yo termino. El entusiasmo y la alegría con que  recogen  aquellos versos sus destinatarios demuestra que se produjo el milagro que pretende la poesía: sentir la belleza y compartirla. Y eso me hace muy feliz.

Aquél fue un acto poético que hicimos entre todos, pero gracias a la intuición y a la voluntad  de alguien que ni siquiera aparece en los títulos de crédito, lo tenemos disponible para recordarlo  y disfrutarlo. Gracias, una vez más.



En cuanto a lo de mi subida al Bonales permíteme una explicación.

No soy amigo de exhibiciones gratuitas ni de hacer nada que huela a “pique” o a competición. Yo suelo moverme mejor por la retaguardia. Allí puedo ser más útil y encontrar algún momento de soledad para observar, meditar y dedicar un sentimiento de gratitud a la Providencia por permitirme vivencias como éstas. Pero aquella tarde estaba eufórico y lleno de energía. Un impulso me disparó hacia arriba para liberar toda esa fuerza contenida y conseguir el equilibrio y el sosiego necesario para disfrutar en su medida de toda aquella belleza. Eso fue todo.



Otra vez, gracias.

2 comentarios :

  1. Dos días después Rom,ualdo "El Trovador de la senda" me escribía este e-mail:
    Mi querido comandante:
    Había empezado a escribirte un comentario en elblog, pero como es un poco largo, mejor te lo envío en archivo adjunto.

    Qué sería de una ruta sin la crónica puntual, oportuna, detallada y brillante que le dedicas. En mi opinión no estaría completa, pues aparte de recoger en ella aspectos y datos que todo el que participó puede reconocer, añades detalles, leyendas, matices y fotos que sólo tú puedes captar. Antes de enviárnosla, todos tenemos una idea particular de lo vivido. Después de leerla llegamos a conocer la realidad en su conjunto: todas la piezas encajan, el puzzle está terminado y ya podemos disfrutar al contemplarlo. Con ésta has conseguido emocionarme tanto o más que cuando la realizamos. Mi reconocimiento y gratitud por este regalo, por tu actitud vitalista y generosa, y por el trabajo que te tomas para que las cosas ocurran de esta manera. ¡Tú si que eres buen fichaje para nosotros!

    Como en ella me aludes varias veces, déjame que haga unos comentarios al respecto.

    En cuanto a la inclusión del video del poema que recité, tengo impresiones encontradas. Por una parte me siento incómodo, pues no me muevo a gusto en los primeros planos, pero dado el contexto de belleza en que se produce, me complace que me des la oportunidad de compartirlo. Éste es uno de mis poemas preferidos, lo recito casi a diario y llego a controlar con cierta solvencia la dicción, el ritmo y la entonación. Sin embargo el sábado pasado me falló casi todo: la expresión, la mímica, el tono, la memoria..., y a pesar de todo me gusta, porque hay verdad en él, es auténtico. El momento no fue elegido: con la charla y el buen rollo nos despistamos un poco y tuvimos que retroceder para encontrarnos en un rincón lleno de magia y energía. El sol se desangraba por el oeste y teñía de rojo las nubes que asistían a su ocaso.

    El día se va despacio,
    la tarde colgada a un hombro
    dando una larga torera
    sobre el mar y los arroyos.

    Las aceitunas aguardan
    la noche de Capricornio
    y una corta brisa ecuestre
    salta los montes de plomo.

    (F. G. Lorca)



    El río lloraba su pena con estrofas de agua al paso por aquellos molinos olvidados.

    ¡Quién pudiera como tú,
    a la vez quieto y en marcha,
    cantar siempre el mismo verso
    pero con distinta agua.

    (Gerardo Diego)

    Todo estaba dispuesto. Había que detenerse y dejarse llevar por aquella fantasía. Un álamo, medio caído y casi seco me había sugerido el poema de Machado, así que propuse un breve acto poético. El resultado es el que se ve en el video. Lo que más me gusta de él es el cambio de plano que haces cuando yo termino. El entusiasmo y la alegría con que recogen aquellos versos sus destinatarios demuestra que se produjo el milagro que pretende la poesía: sentir la belleza y compartirla. Y eso me hace muy feliz.
    Aquél fue un acto poético que hicimos entre todos, pero gracias a la intuición y a la voluntad de alguien que ni siquiera aparece en los títulos de crédito, lo tenemos disponible para recordarlo y disfrutarlo. Gracias, una vez más.


    En cuanto a lo de mi subida al Bonales permíteme una explicación.
    No soy amigo de exhibiciones gratuitas ni de hacer nada que huela a “pique” o a competición. Yo suelo moverme mejor por la retaguardia. Allí puedo ser más útil y encontrar algún momento de soledad para observar, meditar y dedicar un sentimiento de gratitud a la Providencia por permitirme vivencias como éstas. Pero aquella tarde estaba eufórico y lleno de energía. Un impulso me disparó hacia arriba para liberar toda esa fuerza contenida y conseguir el equilibrio y el sosiego necesario para disfrutar en su medida de toda aquella belleza. Eso fue todo.

    Otra vez, gracias.

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  2. ORQUESTA LATIDOS, TRIO, DUO Y CHARANGA TLF 615443040 Y 924453315

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