Posiciones
del Veleta-Loma Pua-tajos de la Virgen-Fraile de Capileira-tajos del
Nevero-Refugio de Elorrieta-Tozal del Cartujo-Lagunillos del Carnero y
Misterioso-Collado de las Yegüas-Hoya de la Mora
Punto de encuentro recomendado, si vienes por
la A-92:
Sobre las 7.00 am para desayunar en la Venta de Rio Frío o a las 7.20 am ya
desayudos
Punto
de encuentro 2 (Inicio de ruta (Inicio de ruta): A las 8.55 am frente al Albergue Universitario (200 m al N-O del parking
de la Hoya de la Mora) de donde salen las minibuses lanzadera.
Cómo llegar a la Hoya de la Mora: Subiendo desde
Granada por la carretera de Sierra Nevada, justo antes de llegar a Prado
Llano, tomaremos el desvío a la izquierda que nos indica hacia La Hoya de La
Mora, donde se encuentra una zona de aparcamiento junto a unos barracones de
madera que hacen las veces de bares y zona de alquiler de trineos en temporada
de nieve.
Desnivel de subida: 900 m
Desnivel de bajada: 1.200 m
Dificultad física: Alta por el
acumulado
Dificultad técnica: Media, debido a los
pasos expuestos de los Tajos de la Virgen, con mucho vuelo en un par de pasos
(no apto para personas con vértigo). Hasta más allá del Tozal del Cartujo, la
ruta discurre por encima de los 3.100 m, ¡ojo a las predicciones
meteorológicas).
20 Participantes (completamos el cupo
de las 20 plazas que habíamos reservado para la lanzadera): Desde Sevilla
vinieron: Sherpa Carmona,
la
debutante en ruta de tresmiles: Blanca Nieves y Ángel "El Gladiador de
Itálica"; Desde Ronda: Jorge "El Titán del Guadalevín" y Carmen
"La Ninfa del Puente Nuevo". Desde Granada, nuestro anfitrión Rafa
"Granaino Quirós", guía profesional y montañero veterano en Mil
batallas; Desde distintos puntos de la Costa del Sol: J.M. Vázquez "The
Explorer", Maria José Fernández "La Peregrina que llegó a
Finisterre", Mabel "Libre y Salvaje", Antonio Pascual "El
Último Patriota", Mercedes Godoy "Desde Monda con Amor",14.
Miguel Ángel Doña, Isabel Delgado
"La Belleza del Silencio", Manuel Navero "El Minerólogo", Pepe
Valenzuela "Mister Chip" con un estreno magnífico en un tresmil; Los
debutantes como nuevos socios de Comando Preston: Cristina Flores Dinu "La
Triatleta", Mari Carmen Martín "El Duende del Lagunillo
Misterioso" (ambas procedentes del club "Rompebotas") y Francisco
José Jiménez y Juan García Tapia (ambos magníficos montañeros del club
Trotamonda), y un servidor: Juan Ignacio Amador, que pasaba por allí.
Fecha de realización: Sábado 29 de
Septiembre 2018
Meteorología: Cielos cristalinos,
viento muy suave, más bien brisa en las zonas altas, ligeramente de poniente,
solo hubo algunas nubes de evolución que hicieron acto de presencia de forma
intermitente, desde que abandonamos el Refugio de Elorrieta, hasta media tarde.
En las horas centrales del día, en movimiento, se estaba perfectamente en
mangas cortas.
Breve descripción del itinerario: Salimos desde la
Hoya de Mora dirección al refugio de la Carihuela, una vez allí,
continuamos en dirección oeste para adentrarnos en los Tajos de la
Virgen, una espectacular crestería, una vez lleguemos al famoso Fraile de
Capileira entraremos en los Tajos del Nevero donde nos espera un gran laberinto
de gigantes bloques de piedra donde hay que ir salvándolos como mejor se pueda,
una vez pasado estos entretenidos pasos llegaremos al refugio Elorrieta el cual
a día de hoy siguen sin reformarlo.
Una vez
en el Refugio de Elorrieta, se puede optar por el regreso más corto: Tomando el
sendero que en dirección N-O, nos lleva en descenso hasta los Lagunillos de la Virgen y la Laguna de las
Yeguas, regresando a la Hoya de la Mora por el sendero tradicional. O bien, lo
que hicimos nosotros, que fué prolongar nuestros pasos hasta mas allá del Tozal
del Cartujo, para comenzar a descnednedr dorección Oeste, N-O, y
definitivamente N, pasando por los recónditos parajes de los Lagunillo del
Carnero, Torcal de Dílar, Lagunillo Misterioso, hasta enlazar con el sendero
tradicional, remontando la ladera hasta el Collado de Las Yeguas.
A TENER
EN CUENTA:
1º) Para reservar plaza en el minibús lanzadera que comunica el Albergue
Universitario con las Posiciones del Veleta hay que llamar al Servicio de
Interpretación de Altas Cumbres de la Vertiente Norte de Sierra Nevada al
teléfono 671564407.
2º) Se recomienda llevar al menos dos capas +
cortaviento o impermeable fino, +
guantes, braga de cuello, botas de trekking, gafas, gorra, frontal, cuerda de
entre 8-10 m para quien la pueda necesitar, y no está de más un casco y guantes
tipo ferrata, pues aunque la progresión es sencilla hay mucho contacto de pies
y manos sobre los bloques de roca.
3º) Esta crestería tiene dos alternativas: por el
sendero que discurre paralelo a la cresta, al inicio por la derecha y después
casi todo el tiempo por la izquierda de la cresta, con un perfil muy mantenido
y sin pasos muy expuestos que coincide con el track que os dejamos de
referencia).
Track
de referencia, versión menos expuesta (aunque nosotros fuimos por la cresta): https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/arista-de-los-tajos-de-la-virgen-cartujo-laguna-del-carnero-y-lagunillo-misterioso-s-nevada-3253702
Nuestra versión fue la que discurre en su mayor
parte por la misma crestería, o lo mas cerca posible a la misma, que aunque la
mayor parte es también senderista, nos obligará a realizar numerosas trepadas y
destrepes, aunque técnicamente muy fáciles por ser muy escalonados, y casi
siempre al amparo de de alguna pared lateral
o encajonado entre bloques, salvo un par de pasos algo expuestos, pero no
díficiles, ni mucho menos.
4º) A lo largo de la crestería los participantes
deberán ir por detrás del guía.
5º) Salvo para personas muy expertas en
travesías invernales de alta montaña, desaconsejamos totalmente esta ruta en
condiciones de nieve hielo, ya que no sólo se requiere de un material mucho más
especializado del tradicional (piolet, crampones y casco), sino un dominio muy
amplio, pudiéndonos encontrar con pasos muy expuestos a caídas sobre paredes o
largos toboganes de hielo o nieve dura. Salvo expertos alpinistas, abstenerse
de hacer esta ruta en su versión invernal.
Descripción del Itinerario:
Nos montamos en la minibús lanzadera que nos lleva
desde la puerta del Albergue Universitario hasta las Posiciones del Veleta en
poco más de diez minutos, de relajado trayecto, paisajístico, por esta
histórica carretera de la Sierra, que más de uno recorrimos por primera vez en
nuestra infancia, con nuestro padre al volante, cuando la carretera estaba
abierta y llegaba hasta un pequeño rellano, a escasos metros de la mismísima
cumbre del Veleta.
Nada más bajarnos de la minibús, accedemos a un
escenario grandioso como son los tajos de la cara norte del Veleta, un
auténtico espectáculo que nos sirve como telón de fondo para hacer la primera
foto de grupo. Desde este mirador natural, se accede al Veredón Superior, que
en vertiginoso descenso nos lleva hasta las cercanías del antiguo túnel del
Veleta, el inicio de un proyecto faraónico, que núnca llegó a ver la luz.
Comenzamos a caminar, carretera arriba e
inmediatamente sale a la derecha una pista terriza que tomamos, manteniendo una
pendiente en suave ascenso que nos viene muy bien para entrar en calor, poco a
poco, mientras tanto, allí abajo, a la derecha va quedando la Laguna de Las
Yeguas, que en su día fue acondicionada para embalsar el agua que abastece a
los establecimientos hoteleros de Pradollano, y un poco más adelante, también a
la derecha podemos intuir la ubicación de Los Lagunillos de la Virgen, que
según como hayan sido de abundantes las nevadas de esa temporada o lluvias
ocasionales en verano, las veremos con agua, o en todo caso, tan sólo la de
mayor tamaño, que a finales del verano, a penas suele ser una pequeña laguna,
más fácil de localizar desde la distancia por el verdor de sus borreguiles, que
por el tamaño de su lámina de agua. El pequeño conjunto de Las lagunillas de la
Virgen, de la que sólo suele quedar la de mayor tamaño a finales de verano,
están ubicadas, a los pies de los tajos de la Virgen (como no podía ser de otra
manera) y que ya tenemos frente a nosotros, mostrándonos la arista por donde
discurre la primera parte de nuestro recorrido.
Finalizada la breve pausa, para hacernos otra de
grupo con el telón de fondo del inicio de la cresta, iniciamos la ascensión
hacia nuestro primer tresmil, tan modesto, que muchos montañeross asiduos de
Sierra Nevada, se trata de la atalaya de Loma Púa (3.227 m), que sería una
altura mayúscula en la mayor parte del territorio nacional, pero que recostado
en la falda sur del Veleta, a penas parece una cónica tachuela, a cinco minutos
escasos del Refugio de la Carihuela, pero que jugó un papel muy importante para
controlar la carretera de la Sierra, entre Granada y Capileira, en su cumbre
nos encontramos restos de una trinchera, que junto con la que había instalada
unos metros por encima del Refugio de la Carihuela, hacía de pinza para impedir
el avance de cualquier vehículo o contingente del bando enemigo.
Cuentan las lenguas antiguas, que la Sierra Nevada
Occidental granadina, donde ahora nos encontramos, estuvo partida en dos por la
línea del frente de guerra que se extendía por el norte hasta conectar con la
vecina Sierra de la Alfaguara y Sierra de Huétor, y por el sur hasta la costa.
De tal modo que el Mulhacén hacia el Este, fue enclave republicano durante los
tres años que duró la contienda mientras que el Veleta, por su parte,
permaneció en la zona controlada por el bando Nacional, siendo una de sus
trincheras mas estratégicas las de Loma Pua y La Carihuela, que presentaban un
frente inexpugnable.
Conforme
la Guerra Civil se iba decidiendo en la toma (o defensa) de Madrid y la Battala
del Ebro, el frente de Sierra Nevada fue perdiendo importancia, para acabar más
o menos como en la película "la Vaquilla" con los enemigos
intercambiándose cigarrillos por alimentos. La consigna para no dispararse unos
a otros era: “En todos los frentes se fuma”.
A lo
largo de todo el frente granadino, en poblaciones situadas en el límite entre
republicanos y sublevados, se cuenta como los soldados intercambiaban tabaco
por papel de fumar; el primero se producía en la Vega de Granada, zona
nacional, y el papel en Alicante, que resistió la sublevación fiel al gobierno
republicano hasta el final de la Guerra Civil. Los niños eran los encargados de
realizar el trueque, pues se confiaba en que a nadie se le ocurriría hacerles
ningún daño.
En todo
caso, la Guerra en Sierra Nevada sí tuvo una gran importancia estratégica, y se
mantuvo la pugna en la línea divisoria durante toda la Guerra, con diferentes
avances y retrocesos esporádicos lo que provocó la realización de numerosas
construcciones o el aprovechamiento de las existentes por parte de las tropas
de ambos bandos.
Aún
quedan numerosos testimonios que nos informan de las circunstancias en las que
se libró la Guerra. La mayor parte de esas construcciones se encuentran en
estado ruinoso por el paso del tiempo aunque aún así, nos pueden dar una idea
de cómo fueron aquellos años en esta zona de alta montaña y de las penalidades
que sufrieron, guerra aparte, aquellos soldados en las duras condiciones de la
Sierra, aislados y con precarias comunicaciones. En invierno, mal equipados,
soportando la nieve, el frío y las ventiscas; en verano, por el contrario, castigados
por el calor y la fuerte radiación solar, en una zona sin arbolado que les
protegiera, la guerra debió de hacerse larga y penosa.
Aún se
habla en muchos pueblos de las penurias que pasaban los soldados en la Sierra,
destacando lo que sufrieron los “moros” regulares de Ceuta que lucharon en el
bando de los sublevados en las lomas de Cáñar y Soportújar, acostumbrados a
otras condiciones muy diferentes, o las que pasaron los soldados de la XIII
Brigada Internacional del Ejército Republicano, la mayor parte procedentes del
norte de Europa, que tuvieron que ser retirados de Sierra Nevada por las duras
condiciones que soportaron durante el invierno del 1937. La
alimentación se basaba en el ganado requisado por los pueblos y cortijadas, y
en una considerable proporción, en conservas. Dando una vuelta por los
alrededores de los principales escenarios de la guerra es fácil encontrar
antiguas latas de sardinas, de carne asada o de leche condensada, de diversa
procedencia: portuguesa, argentina o española.
Se cuenta que los soldados, conocedores de la existencia de las famosas
‘papas de la sierra’ enterradas en hoyos, las buscaban de noche y que alguna
vez coincidieron soldados de los dos bandos en el mismo hoyo, y se repartieron
el ‘botín’ sin mayores consecuencias.
Los
numerosos restos existentes de construcciones de trincheras y nidos de
ametralladora, que nos encontramos tanto en Sierra Nevada, como en la Sierra de
Huétor y la Alfaguara, revelan el importante contingente humano que estuvo
presente en estas sierras durante la Guerra. La mayor parte de esas
construcciones se realizaban a base de ‘lajas’ recogidas en la zona aunque se
pueden observar en algunos lugares, restos de ladrillos de arcilla así como
placas de fibrocemento para la techumbre, aún hoy en día en la cumbre del
Mulhacén, algunos de los que parecen improvisador refugios de montañeros,
fueron en realidad trincheras y puestos de vigilancia durante la Guerra Civil.
El perímetro de estas trincheras solía estar rodeado de alambradas, de las que ya no
quedan ningún resto, probablemente debido a su valor en los años de la
posguerra; esta misma causa provocó la desaparición de las cubiertas de muchas
edificaciones, especialmente en los lugares más accesibles. Las trincheras
eran excavadas sobre el terreno cuando este lo permitía; en otras ocasiones
eran realizadas a base de muretes de lajas y sacos terreros.
Las
construcciones que han resistido y que todavía podemos observar son muy
variadas: trincheras, refugios subterráneos, observatorios, puestos de tirador,
‘casamatas’, parapetos, muretes de piedra, etc. En algunos puntos se observa
como las rocas existentes en el lugar, sirvieron de parapeto natural, en otras
ocasiones, se utilizaron cortijos, refugios forestales y otros edificios ya
existentes, como las instalaciones utilizadas en el Mulhacén para el enlace
geodésico entre Europa y África en 1879.
Algunas
de las refriegas, asaltos, y anécdotas de todo tipo durante la contienda de la
Guerra Civil, nos ha dejado su propia toponimia en Sierra Nevada, que aún hoy
recuerdan los abuelos de la zona de la vertiente norte, especialmente de Güejar
Sierra o Jérez del marquesado como: el Cerro de las Balas, Piedra de los Soldados, Hato de
los Soldados, Collado de la Trinchera, Los Parapetos, Casilla de los Rojos. O
por ejemplo, en la vertiente sur, en la zona de Las Alpujarras: Loma de Las
Matanzas, Casilla de Los Moros, Cortijo del Combate, Cortijo de la Hoya del
Capitán, El Fortín, Cerro de Los Cañones.
El Collado
de la Carihuela, entre el cercano refugio del mismo nombre y la atalaya de Loma
Púa es el lugar para decidir si vamos a afrontar nuestro itinerario hasta el
Refugio de Elorrieta por la cresta o por el sendero, que discurre paralelo a la
misma, con un perfil más suave y sin pasos tan expuestos. No obstante, también
se pueden combinar ambas opciones al ser coincidentes en algunos collados. Por
ejemplo, al iniciar nuestra marcha, mientras que la mayoría de compañeros
optamos por coronar la cumbre de Loma Pua, otros escogieron el sendero que
discurre por su margen derecha (tal y como lo encaramos desde el Collado de la
Carihuela), sin perder el contacto visual en ningún momento, para volver a
reagruparnos minutos después en el siguiente collado.
Desde Loma
Pua y a lo largo
de la arista iremos disfrutando de unas
vistas excelentes hacia el sur, podemos ver
el mar Mediterráneo e incluso las
costas africanas, si el día es lo suficientemente claro, pero teníamos algo de
calima en esa dirección. A nuestra izquierda (Este) tenemos vistas
privilegiadas sobre el entorno de la Laguna de los Vasares, cabecera del río Veleta, así
como del perfil sur del Veleta, cerro de Los Machos y perfiles


El
Refugio de Elorrieta se encuentra perfectamente integrado en el paisaje, al
igual que el mes anterior, experimenté sentimientos contrapuestos, por un lado
me maravillaba comprobar el enorme mérito de este espectacular refugio,
excavado parcialmente en roca viva, como si de una mina se tratara, pero con un
interior bastante amplio, las espectaculares vistas del entorno, pero al mismo
tiempo la tristeza (una vez mas) de la desidia y dejadez del abandono por parte
de nuestras autoridades de la espectacular red de albergues de Sierra Nevada,
que salvo el de Capileira y Postero Alto, se encuentran en estado ruinoso, en
estado de abandono, más allá de la buena voluntad de algunos usuarios cívicos
(frente a otros muy guarros) y dejados de la mano de Dios. Cuando en esta época
en que el senderismo/montañismo están en pleno auge, bien merecerían ser
recuperados con una política responsable de recuperación del Patrimonio de
estos refugios (aplicable a muchos cortijos en ruinas ubicados en lugares
espectaculares de muchas sierras andaluzas), que tantos puestos de trabajo
podrían proporcionar, al menos a nivel local, con una adecuada gestión para su
uso, disfrute y mantenimiento.
Preside la zona alta del Valle de Lanjarón,
concretamente se encuentra entre el Tozal del Cartujo (Loma de Cuerda Alta) al
Oeste entre la y los Tajos de la Virgen y del Nevero al Nordeste. Ocupa la
parte alta del cordal une ambas aristas a una altura de 3.182 msnm, por lo que
sus vistas son espectaculares, pero al mismo tiempo es un lugar expuesto a
fuertes rachas de viento, donde en ocasiones puede resultar difícil llegar,
sobre todo en temporada de nieve con las laderas congeladas o la nieve muy dura
(entre Noviembre y principios de Junio), si no llevamos el material apropiado y
no tenemos experiencia en su manejo.


La
diferencia de temperaturas pronto fisuró la bóveda de ladrillo hasta dejarla
caer, y el tiempo y sobre todo el vandalismo hicieron el resto. Pronto fue
completamente desmantelado: desaparecieron puertas, ventanas, calefactores,
conducciones de agua, de luz... hasta la más completa ruina. A mediados de
siglo XX se intentó recuperar e incluso en la década de 1960 se llegó a
reconstruir parcialmente. Se restauraron tres habitaciones equipadas con
literas, una amplia sala de estar con chimenea, cocina, lavabo y servicios.
Al
carecer de puertas y ventanas, en noches de fuerte viento se hace muy difícil
dormir por las fuertes corrientes en su interior. Esto facilita que gran parte
de nieve penetre en el interior durante el Otoño, Invierno y hasta bien
avanzada la Primavera, por lo que de lo único que podemos disponer con
seguridad es de estar bajo techo. Se puede encontrar agua en la cercana Laguna
de Lanjarón en verano (a unos 15 min.), o a una media hora de bajada, en los
Lagunillos de la Virgen.
Después
del mencionado Mirador Natural, la loma vuelve a presentarse muy dócil y el
sendero bien marcado, que en tendida ascensión y tras ganar unos 40 m de
desnivel nos permite alcanzar el pequeño conjunto de grandes bloques de pizarra
y mico esquistos, que marcan el punto más alto del
Tal y
como hicimos un mes y medio antes abandonamos el Tozal del cartujo en dirección
S-O, como si fuéramos hacia los Tajos Altos y El caballo, pero unos 200 m mas
allá empezamos a descender a la derecha, dirección Oeste, a lo largo de una
loma conocida como "Cascajal del Cartujo", tapizada por infinidad de
lascas de pizarra de pequeño y mediano tamaño, por donde fuimos descendiendo un
buen trecho con la inconfundible silueta del Trevenque (al Oeste) en
lontananza, hasta que nos desviamos a la derecha,
dirección predominantemente
Este, alternando tramos N-E y S-E, mientras vamos atravesando numerosas
chorreras y borreguiles, a veces pequeñas lagunas secas, hasta que llegamos a
La Laguna del Carnero, que se encuentra a los pies de la cara este de la Arista
del Cartujo, en los Prados del Molinillo, a una altura de 2.673 metros y está
formada por varias pequeñas láminas de agua, unidas a la principal reglándonos
un rincón de gran belleza.
Antiguamente
se usaba su nombre para designar al Lagunillo Misterioso. Actualmente sufre un
proceso de colmatación, dividiéndose en diferentes pequeñas lagunas y haciendo
que sus aguas cada vez sean más someras, encontrándose rodeada por un gran
borreguil encharcado. Recibe aportas de pequeños manantiales que hay a su
alrededor, siendo varios de ellos de aguas ferruginosas.
Al
encontrarse en la zona de solana de la Arista durante el principio del verano
recibe aguas de los muchos neveros que allí se encuentran haciendo que el
desagüe de la laguna sea muy caudaloso, siendo la mejor época para visitar las
Chorreras del Molinillo que se encuentran aguas más abajo.
En las
pequeñas cuencas que hay a su alrededor se forman pequeños Lagunillos pero,
derivado del rápido deshielo, suelen durar con aguas hasta finales de junio, al
no tener aportaciones de aguas nuevas durante el verano.
Se
encuentra alejada de las rutas tradicionales que se realizan por Sierra Nevada,
y no es raro que encontremos grandes manadas de ganado pastando en sus
alrededores. Es una alternativa tan interesante, como poco frecuentada para
regresar a la zona de la Hoya de la Mora, después de haber coronado el Tozal
del Cartujo por su Arista.
Una vez
que nos adentramos en el laberinto, el sendero aparece y desaparece, a veces
vemos algunos hitos de piedra, otras veces pueden pasar varios minutos sin ver
ninguno, hasta que al final terminamos atravesando este laberinto, por donde
nos parece menos complicado.
Sólo se
puede contemplar desde la distancia, desde la vereda de sube desde los
Lagunillos de la Virgen hasta el Refugio
de Elorrieta, y desde algún punto del Tozal del Cartujo.

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