Entorno:
sector oriental P. Nat. Sierra de Las Nieves
Hora y punto de encuentro: 11.00 am en la gasolinera de Yunquera.
TRAMO EN COCHE:
Existen dos maneras, pero ambas requieren de 4x4 o coches altos
todo terrenos por el estado de los dos carriles por el que podemos llegar:
Existe una primera forme que es tomando el ramal de pista que sale
a nuestra izquierda, una vez que pasamos la zona de camping y campo de fútbol
de Yunquera, conocido como camino de Los Bueyes y que en dirección Sur,
suroeste, nos deja hasta un punto elevado de uno de los tributarios de su
cabecera, de hecho está uno 2 km por encima de la gran surgencia y teórico
nacimiento del Zarzalones, pero esta opción es sólo recomendables para
barranquistas que sean grandes conocedores de esta zona.
¿Cómo llegar de la fábrica
de Luz de San pascual a la presa de Zarzalones?
TRAMO ACUÁTICO DEL BARRANCO
ZARZALONES:
Desde la presa de Zarzalones,
bajo la surgencia hasta la fábrica de Luz de San Pascual:
Distancia
aprox:
caminando hasta llegar al inicio del descenso, poco mas de 1,5 km km. Lo que es el tramo de barranco del Zarzalones por su cauce
propiamente dicho unos 2 km, aunque muy disfrutones.
Desnivel
aprox (descenso): 90 m.

Tipo de
ruta: circular, ida por fuera del agua y retorno
por el barranco Zarzalones.
Dificultad: Se trata de un barranco ideal para la iniciación, sólo tiene dos
rápeles significativos, pero muy asequibles para iniciación, si bien requieren
de monitor o persona con experiencia en las reuniones. También nos
encontraremos con varios saltos de escasa altitud.
Rápeles mas significativos: el
primero de 30 m (tipo tobogán muy inclinado, pero no vertical) y el segundo
de unos 25 m, pero mucho mas escalonado, una larga cascada muy escalonada, que
se desciende como si fuera el tobogán de un parque acuático, sentado, pero
siempre controlando la cuerda que iremos soltando poco a poco, aunque en esta
ocasión por delante, no por detrás, ya que para hacerlo mas fácil y disfrutando
a tope del agua, lo hacemos de cara. Mientras que el primero de 30 m se realiza
al modo clásico descendiendo de espaldas y con la mano puesta atrás.
Información del caudal: variable
según la época, pero siempre con agua. ¡Ojo!, en época de crecidas sólo es apto
para personas con amplia experiencia barranquista.
Combinación de vehículos: No
es necesaria
Material necesario por participante: dos cuerdas de 40 m para el monitor o guía responsable y lo habitual para barrancos por cada participante: arnés, casco, vaga, “ocho”, culeras y neopreno largo, necesario incluso en verano, ya que el agua está bastante fría sobre todo al principio.
Material de instalación: aconsejable llevar cordino y cintas.
Época recomendada: Cualquier época, incluso en verano lleva un caudal bastante aceptable.
Vías de escape: hay salidas laterales para subidas inesperadas de caudal en la mayor parte del recorrido.

Material necesario por participante: dos cuerdas de 40 m para el monitor o guía responsable y lo habitual para barrancos por cada participante: arnés, casco, vaga, “ocho”, culeras y neopreno largo, necesario incluso en verano, ya que el agua está bastante fría sobre todo al principio.
Material de instalación: aconsejable llevar cordino y cintas.
Época recomendada: Cualquier época, incluso en verano lleva un caudal bastante aceptable.
Vías de escape: hay salidas laterales para subidas inesperadas de caudal en la mayor parte del recorrido.
Fecha de realización:
viernes 29 de agosto de 2014.

Breve descripción del
recorrido:
Los dos kilómetros de barranco que realizamos se dividen en tres
tramos: el primero y el tercero son como muchas rutas acuáticas por la que
simplemente vamos caminando sobre las rocas, en medio de gran frondosidad, con
bonitos rincones, pero donde en ningún caso es necesario material de cuerdas.
Y el tramo central es donde se encuentran los dos rápeles
mencionados alternados con varios tramos de cahorros de gran belleza.
Como ya hemos comentado, el tramo de aproximación a pie, finaliza
en la presa superior, a escasos 100 m distancia de la cueva donde se encuentra
la espectacular surgencia de la cueva Zarzalones. Si queremos practicar el rapel, la barandilla
de esta presa nos ofrece un lugar ideal para instalar el primer rápel o bien en
uno de los sistemas de aperturas de agua, tal y como había hecho semanas antes
nuestro amigo Manuel Limón. Pero nosotros optamos por bajar por las escalerillas que nos conducen a
la alberca inferior, que recorreremos hasta su otro extremo, para seguir
descendiendo por un serpenteante senderillo que en una corta distancia nos
conduce hasta el mismo cauce del barranco que a partir de este momento ya es
nuestro camino a seguir. No sin antes haber aprovechado la magnífica poza de la presa para darnos un primer baño y provar por primera vez las bajas temperaturas de estas cristalinas aguas.
Este primer tramo del río, es poco menos que una ruta acuática al
uso, donde el agua a penas cubre mas allá de las rodillas o en todo caso por la
cintura, pero sin dejar de sorprendernos con rincones de gran belleza. La transparencia
y pureza del agua, ya te hace sentir un ser privilegiado desde el primer
instante.

Nada mas salir de este primer tramo que finaliza en una poza
idílica, el agua se encajona entre las rocas y la velocidad que adquiere el
cauce, nos avisa, de la inminente presencia del segundo rapel (prácticamente están
seguidos). En su cabecera nos encontramos con una rudimentaria reunión, formada
por dos chapas sin cadeneta por lo que deberíamos llevar algo para unirlo.

A partir de esta idílica poza, comienza la tercera parte, que al
igual que la primera consiste en una ruta acuática al uso, donde se van
alternando pozas de escasa y mediana profundidad, que rara vez nos cubrirán por
encima de la cintura, a través de un bosque de galería muy selvático, que nos
conduce hasta la gran poza que se encuentra junto a la central de san Pascual
donde hemos dejado nuestros vehículos previamente.
En caso de necesidad, al llegar a la poza mágica que se encuentra
al final del segundo rapel, según el sentido de la corriente y por lo tanto de
nuestro descenso, podemos tomar un sendero que sale a la izquierda y que nos
lleva hasta la central hidroeléctrica, si bien, atraviesa una propiedad privada
que coincide con uno de los huertos en bancales, tan frecuentes en la mayor
parte de las laderas existentes entre el barranco Zarzalones y Yunquera.
El pasado mes de julio salió a la venta el libro Leocadio y los lobos. Memorias de un pastor de la Sierra de Andújar, un apasionante viaje literario a través de los relatos y acordanzas de un serreño nacido en 1940 en la casilla de las Zahúrdas de Ventaquemá, el último superviviente de una rancia estirpe de pastores que se resiste a desaparecer. Testigo privilegiado de los avatares históricos y ambientales acaecidos en la sierra de Andújar desde mediados del siglo XX, escuchar a Leocadio es viajar en el tiempo a través de los recuerdos y anécdotas pastoriles propias de una cultura que agoniza, y que se pone en valor en las páginas de este libro.
ResponderEliminarLeocadio Rueda Checa y Víctor Gutiérrez Alba (que en 2006 publicó el libro El lobo ibérico en Andalucía. Historia, mitología, relaciones con el hombre) son sus autores. La Asociación Hombre y Territorio (entidad sin ánimo de lucro con sede en Sevilla), mientras, ejerce la tarea de editor. Prologado por Javier Talegón (Llobu. Ecoturismo y Medio Ambiente), el libro contiene numerosas fotografías tanto históricas como contemporáneas procedentes de instituciones y particulares, entre los que destacan personalidades tan relevantes como Jorge Echegaray, Rubén Portas, Ángel España Báez o Francisco Contreras Parody.
Los contenidos de la obra abarcan temas muy diversos que proporcionan a su lectura un enorme valor etnográfico e histórico: la persecución de los maquis por la Guardia Civil, las penurias de la posguerra, la irrupción de la actividad cinegética, la trashumancia, los mastines, las razas ganaderas autóctonas, los careos, las chozas pastoriles, el carboneo y los desmontes, la gastronomía tradicional, el vocabulario serreño, las romerías de la Virgen de la Cabeza… y por supuesto el mítico lobo de Sierra Morena, del que Leocadio es un gran conocedor. No en vano lleva “peleando” con él desde los seis años, edad con la que comenzó a ocuparse de las ovejas de su familia en la finca Las Pilas, como más tarde haría en Crescente, Valdelagrana, Navalonguilla, Navamuñoz, El Eucalipto o El Abogado, fincas en las que se desarrolla buena parte de este libro, además de otros lugares como Cardeña o Sierra Madrona. Este pastor de otro tiempo combatió al lobo ejerciendo de pastor: aplicando medios de defensa del ganado tradicionales que minimizan los daños, como el uso de mastines, barbacanas o la utilización de corrales y rediles para encerrar a las reses por las noches. Leocadio es la prueba viviente de que en pleno siglo XXI, la coexistencia entre la ganadería y los grandes carnívoros en Europa es posible.
Contacto para adquirir el libro por correo postal: aelvictor@hotmail.com