Localidad de
referencia: Aldea de Los Villares (Entre Rute y
Carcabuey).
Hora prevista en
el inicio de ruta: sobre las 10.00 am en el inicio de
pista que sale a la izquierda de la carretera, unos 700 m mas allá de la aldea
de Los Villares en dirección a Carcabuey.
Desnivel
acumulado subida: 600 m
Nivel dificultad
física: Medio-Alto, esta ruta es asequible, para
cualquier persona acostumbrada a la montaña por terreno calizo de lapiaz, que
haga deporte con frecuencia.
En caso de dudas, echarle un vistazo a la gráfica del perfil
altitudinal, pues en los dos primeros kilómetros se salvan 400 m, lo cual
requiere de una buena preparación física y mental.
Nivel dificultad
técnica: Medio, muy asequible además de divertido, para
todas las personas que disfruten con las rutas cañeras con multitud de zonas de
trepadas (en los dos primeros kilómetros) y numerosas variantes para escoger el
trazado por la misma crestería o el antiguo sendero que muchas veces se atisba
a la izquierda de la misma.
Punto más
elevado: Vértice geodésico de Sierra Gallinera (1.095
m)
Tiempo aprox. 6
horas

Tipo de
recorrido: circular, en el sentido de las agujas del
reloj.
Track de referencia (para la subida y zona de cumbres):
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-por-sierra-gallinera-carcabuey-6429325
Bibliografía: Caminar por la Subbética Cordobesa
(Edit. El Senderista) https://cordobapedia.wikanda.es
http://www.diariocordoba.com/.html
Fecha y meteorología: sábado 3 de febrero 2018, temperaturas
de entre 5 y 12ºC con cielos despejados y ausencia de vientos fuertes, tan sólo
suaves rachas ocasionales.

Crónica: Juan Ignacio Amador
Fotografías: Antonio Pascual, Nono y Juan Ignacio Amador. hMaterial recomendado: Labitual: ropa, comida y calzado para una ruta de todo el día en esta época del año. El tramo de ascensión se realiza por una crestería muy rocosa, con abundante lapiaz, que hacen muy recomendable unas botas de trekking. Núnca está de más llevar un chubasquero fino en el fondo de la mochila (durante todo el invierno, otoño y primavera) en caso de una lluvia repentina, junto con un pequeño botiquín.
No olvides cargar tus baterías de móvil/cámara la noche previa y poner
el móvil en modo avión si realizamos la ruta por zona de montaña, para no
agotar baterías sin necesidad.
Y sobre todo no olvides traer tu mejor sonrisa y un frontal para verla
si cae la noche y despídete siempre cargado de energía positiva para el resto
de la semana.
A tener en
cuenta:
1º) No hacer esta ruta en días de lluvia
Sierra Gallinera vista desde la carretera de Rute hacia Carcabuey.
Pinceladas de Sierra Gallinera:
A modo de isla, en medio del mar de olivos, se eleva la pequeña Sierra
Gallinera, de 1.095 m metros de altitud frente a la imponente Sierra Horconera.
Por toda su cresta se dispone la división de los términos municipales de
Carcabuey al norte y Priego de Córdoba al Sur, aunque la localidad de Priego,
propiamente dicha, queda al Este.; las dos laderas ofrecen aspectos totalmente
diferentes.
Su cara norte tiene mayor pendiente y es rocosa, con un entramado
de tajos, abrigos, simas, cuevas y abrigos rocosos que le confieren un aspecto
majestuoso, presentando tres prominencias unidas por collados no muy
pronunciados. Por el contrario, su cara sur es de relieve más suave, pero se
cubre de un matorral bajo muy espeso, en el que predomina la aulaga, el romero
y las retamas. Posiblemente, la apariencia inexpugnable de esta sierra es la
que ha propiciado el halo de misterio que la envuelve.
En un artículo publicado en Diario CÓRDOBA en 1964, Juan Bernier
ponía en boca de Gonzalo, el cabrero del cortijo del Toscar y su guía en la
Sierra Gallinera, estas palabras que describen claramente el halo de misterio
que envuelve esta sierra.
"Bocas
tiene la Gallinera por donde en los fríos invernales, el vaho de la tierra
espesa sus vapores, en chorros de misteriosas nieblas; agujeros por donde
bueyes y cabras han desaparecido sin más rastro, tragados por el mundo de la
tiniebla; cuevas, cuyas galerías no tienen fin y cuyos pozos y abismos, han
puesto pavor en los pocos que se atrevieron a violar sus recintos o recorrer su
crestería".
En la ladera Sur, en término de Priego, hay que nombrar como más
importantes la cueva de la Majá del Caldero, la cueva de los Inocentes, la
cueva Extremadura y la de los Tocinos; mientras que en la ladera opuesta, ya en
el término de Carcabuey, están la cueva del Rodaero o del Gorgojo, y la sima
del Palenzuelo. De éstas, las más destacadas, tanto en el aspecto histórico
como el espeleológico, son la Sima del Palenzuelo y la Cueva de los Tocinos;
además son también yacimientos arqueológicos de relevancia. La tradición oral
llega, incluso, a conectarlas, afirmando que sus bocas son accesos a una sola
cavidad, uniéndose las laderas de la sierra, la de la umbría y la de la solana,
de manera subterránea, a través de ellas. La cueva del Rodaero o del Gorgojo se
encuentra en la vertiente Noreste de Sierra Gallinera, uno de los pasos
naturales que nos permiten ascender sin excesivas dificultades a esta sierra,
caracterizada por su complicado tránsito. Se encuentra a una altura de 939
metros sobre el nivel del mar, muy cerca de la línea de cumbre, y a 173 metros
de desnivel con respecto a los llanos del cortijo del Molejón, desde donde se
inicia el ascenso propiamente dicho. El nombre le viene dado porque, debido a
la pronunciada pendiente, las piedras tienden a rodar ladera abajo hasta llegar
al canchal que se acumula en su base. Esta cavidad era conocida desde antiguo
por los lugareños debido a que es fácil de explorar y no es necesario el uso de
cuerdas para su completa visita.
La cavidad cuenta con cuatro niveles superpuestos. Tiene un
desarrollo de 133 metros y un desnivel de -23 metros. Su boca, con unas
dimensiones de 2 metros de alto por 1.5 m de ancho se asemeja a un arco de
medio punto, y tras ella se dispone una sala rectangular, que corre paralela a
la ladera, de techo abovedado, con unas dimensiones de 6 por 4 metros y que es
iluminada al completo por luz natural. Frente a la boca, adentrándose en la sierra
se accede a una galería más o menos recta, escalonada y descendente. La cavidad
se halla aún activa y se aprecia la humedad en casi toda ella, de tal modo que
tras una temporada de intensas lluvias se escucha un intenso goteo. Posee gran
número de formaciones, algunas de gran belleza. Se observan restos de cerámica,
posiblemente de época prehistórica y medieval.
Además de sus indiscutibles valores paisajísticos, la Gallinera
destaca por sus elementos botánicos, donde, aparte de especies de matorral
típicas, como aulagas, matagallos, tomillos, romeros, retamas, enebros y
sabinas, se citan otras no tan habituales, al menos en la Subbética, como el
madroño; o plantas raras, como Centaurea clementei y Silene
pseudovelutina, endémicas del Sur de España, e Hipochaeris rutea,
pequeña planta compuesta de flores amarillas y capítulos reducidos, que hasta
hace poco se creía especie única de la provincia de Córdoba, y que
posteriormente se ha encontrado en áreas cercanas. Las tres crecen en
comunidades fisurícolas de los numerosos paredones calizos de la Sierra
Gallinera y otras sierras cercanas, como la Sierra Horconera.
Con respecto a la fauna, destacan especies adaptadas al medios
rupícolas, como el avíon roquero, el vencejo real, la collalba negra, o
diferentes especies de córvidos. Entre las rapaces, cría el cernícalo vulgar y
es frecuente que sobrevuelen las sierras buitres leonados y águilas reales y
perdiceras.
Descripción de la
ruta:
TRAMO 1, Aproximación
y ascensión por la crestería: Comenzamos a caminar
por la estrecha pista que desciende para travesar el arroyo de Los Villares o
de Fuentecastilla, dejando después a nuestra izquierda la fuente, conocida como Fuentecastilla.
Poco después
la pista se bifurca, debemos tomar el ramal de la izquierda y a continuación
gira a la derecha pasando cerca de unos escarpes rocosos y teniendo el sol de frente durante un corto trecho hasta situarnos a los pies de la crestería. Que viene a coincidir donde finalizan los roquedos de nuestra izquierda, miramos hacia la loma de la derecha y vemos una covacha a unos 100 m hacia la que debemos
dirigirnos, que nos marca el inicio de la trayectoria.
Se trata de unaascensión mas o menos a la carta, donde podemos escoger entre el tramo mas montañero de crestería, por lo general trepadas fáciles con muchas agarraderas y encajonamientos donde te sientes asegurado. O bien, podemos optar por una opción mas llevadera, caminando sobre los restos del antiguo sendero que discurre paralelo a la izquierda de la cresta, tal y como la vamos ascendiendo, aunque a veces demasiado perdida entre la vegenatción.
Incluso en los tramos mas escarpados encontramo corredores entre el abundante lapiaz, las aulagas y las abundantes matas de esparto, que en mas de una ocasión nos servirán para impulsarnos en la ascensión o frenarnos en el descenso. Sobre estas líneas sonríe muy contenta batiendo su record con la alomada Sierra de Los Pollos al fondo a la izquierda y a la derecha los espectaculares pináculos de Sierra Horconera, tras los cuales asoma la crestería de Sierra Alhucema, que forman el espectacular telón de fondo al Este de nuestra posición, a lo largo de nuestro itinerario.
LLega un momento en que alcanzamos un collado, donde el verdor del matorral bajo, prevalece sobre el gris claro de la roca caliza y el antiguo sendero se hace mas visible, a pesar de la abundancia de enebros,
sabinas, romeros, esparto y aulagas. Este tramo finaliza en otro collado desde donde ya divisamos el vértice geodésico de sierra
Gallinera (1.095 m), que se antoja cercana, pero que aún nos exígira un penúltimo esfuerzo.
Sobre estas líneas vemos a José Manuel Vázquez "El Coleccionista de Aventuras" que hizo de guía de cabeza de manera magistral a lo largo de la jornada, sentado a escasa distancia del v.g. de La Gallinera, con Lucena al fondo (dirección Oeste).
TRAMO 2, Por la línea de cumbres de Sierra Gallinera:
Tanto antes como después del vértice geodésico de La Gallinera, fuimos peinando distintos ramales de sendero para localizar la Sima del Tocino, recordando la referencia de la gran cornicabra solitaria, pero no fuimos capaces de localizar. En esta sima se han encontrado
utensilios del Neolítico como colgantes, brazaletes, punzones, colgantes de
huesos y varias hachas pulimentadas en piedra de sílex. Partimos desde la
entrada de esta Sima (Santuario del Neolítico).
A diferencia de la vez anterior que descendimos unas cuantas curvas de desnivel para retomar el sendero que discurre paralelo a la cresta por la vertiente de la solana, en esta ocasión fuimos caminando sobre la misma crestería hasta alcanzar la segunda cumbre "El Torcal y El Soto" (1.087 m)
Una vez que reanudamos la marcha, poco después de dejar atrás la cumbre del Torcal y el Soto, alcanzamos una segunda elevación secundaria, con formidables tajos a nuestra derecha.
La ruta es verdaderamente preciosa, al llegar al extremo S-O, del siguiente expolón, nos encontramos con un tajo, que si bien se poodría trepar, destreparlo resulta demasiado expuesto.Por lo que lo mas prudente es rodearlo por la vertiente de la solana, es decir, dejarloa nuestra izquierda, perdiendo algo de altura para acomodar nuestro caminar sobre la curva de desnivel que nos resulte mas cómoda para faldear el cerro.
Este es otro tramo montañero de agreste belleza, sin mas referencias, que tenues senderos de cabra.
Hasta que poco a poco, esta última elevación va quedando a trás y nos aproximamos al lugar donde debemos abandonar la divisoria de aguas.
Al llegar a una alomada pradera (generalmente cubierta de hierba), donde se ven los compañeros reagrupados al fondo de la imagen, debemos desviarnos a nuestra derecha, para desde allí, tomar un antiguo sendero, que distinguiremos perfectamente, que nos reorientará unos 140º a nuestra derecha. DE tal manera que a partir de aquí mantendremos orientación predominantemente N-E hasta el final del recorrido.
TRAMO 3, Descenso y
retorno: Desde el mencionado lugar, una antigua vereda
utilizada por los pastores, que va en dirección N-E, es decir, en este punto
tendremos que girar casi 160º a nuestra derecha y por lo tanto, a partir de aquí, comenzaremos
a caminar en la dirección opuesta a la que habíamos traído la mayor parte del
recorrido. De modo que a partir de ahora los tajos que antes veíamos desde arriba, ahora lo llevaremos a nuestra derecha, caminando en todo momento a escasa distancia de su base.
A partir de aquí ya no hay ninguna dificultad mas reseñable, mas allá de la empinada y pedregosa ladera sobre la que vamos faldeando, atravesando alguna que otra pedrera y/o "derrumbaero" tan característicos al pie de los tajos de cualquier sierra caliza.

Una vez que llegamos a esta especie de pórtico, nos encontramos con un orificio, donde a penas cabe una persona y desde el que podemos obesravr ya una primera galería por encima nuestra y gran profundidad por debajo, de manera que se hace imposible entrar sin el equipo y la experiencia requerida. Esta sima se encuentra justo a los pies de
las paredes más altas, una vez que nos encontramos a su altura, merece la pena, remontar el corto trecho de ladera que separa el sendero de su entrada, siendo su acceso el abrigo superficial con forma de pórtico o gran hornacina, de la que cuelgan
guirnaldas de yedra.
A poco que el caminante sea curioso no podremos eviatr dejar de maravillarnos con la monumentalidad de los tajos junto a los que vamos caminando, sus abrigos, sus cuevecillas, sus curiosas formaciones rocosas o incluso restos de antiguos refugios de ganado como el que fotografían Lena y Arnaud sobre estas lineas.
A la altura del cortijo de Mirasivienes, tenemos la oprtunidad de descender ladera abajo, hasta alcanzar la pista terriza que ya nos devuelve a la carretera, pero despues de todo el pedregal sobre el que habíamos caminado, preferimos seguir caminando campo través sobre la cómoda hierba y el matorral bajo fácilmente salvable a través de tenues senderos de cabra, hasta que mas adelante contactamos con la mencionada pista, que abandonamos por el exterior (a la derecha), de la primera curva cerrada, para seguir descendiendo por el perímetro superior del olvar hasta venir a salir, justo al vado del arroyo de Los Villares o de Fuentecastilla, donde se encuentra la rampa que ya nos situa en
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