Hora y punto de encuentro: En nuestro caso quedamos las 8.30 am de la mañana (ya desayunados) en la primera
rotonda que nos encontramos al llegar a Cortes de la Frontera (tal y
como llegamos desde Benaoján), esta rotonda coincide con un Instituto y el
carril que sube a los Llanos de Líbar, que será nuestro final de ruta, aquí
dejamos uno o dos coches de enlace. Y con el resto de vehículos, nos
desplazamos hasta Benaoján para empezar la ruta.
Trazado: Lineal
Distancia
aprox: 18,1 km
Desnivel de subida: 1.219 m Desnivel de bajada: 1.205 m
Punto más
alto: 1.400 msnm (El Palo)
Punto más
bajos: Inicio en el barrio alto de Benaoján: 660 m y final en la rotonda del
Instituto de Cortes 620 msnm
Duración: 9-10 horas (según paradas)
Nivel de
Dificultad: Alto
Tipo de terreno: un 60% zona de
lapiaz a lo largo de todo el cordal con algunas trazas de tenues veredas de
ganado y dolinas que alivian la progresión, un 25% por senderos y bien
definidos y 15% pista terriza al inicio por Los Llanos del Pozuelo y
parcialmente asfaltada al final por el camino que sube desde Cortes a los
Llanos de Libar, aunque sus amplias curvas son atrochadas por una vereda
empedrada.
1º)
Como en toda travesía que comienza en un punto y finaliza en otro esta ruta
requiere de dejar vehículos de enlace al final e inicio de recorrido. Siendo lo
lógico establecer como punto de encuentro el final previsto para dejar allí
algún /os coches de enlace y trasladarnos con el resto de vehículos hasta el inicio.
2º)
¿Qué es mejor empezar la ruta desde Cortes o desde Benaoján?
Cualquiera
de las dos opciones tiene sus pros y sus contras.
Empezar
en Benaoján tiene la ventaja de que la ascensión hasta el Puerto de la Cufría
por los Llanos del Pozuelo y vereda de La Escalereta se hace muy llevadero y es
ideal para ir calentando motores poco a poco.
Empezar
desde Cortes, requiere de una gran condición física, porque conlleva afrontar
de golpe, casi el 70% del total acumulado de ascensión de toda la ruta hasta el
Martín Gil. Lo bueno es que a partir de ahí, la ruta se hace mas llevadera.
Track de esta ruta:
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/de-benaojan-a-cortes-por-el-tunio-el-palo-y-el-martin-gil-23648152
Bibliografía:
http://www.rutasyfotos.com/2017/04/montejaque-ventana-palo-martin-gil-cortes.html
http://www.picobarro.com/2017/2017-36_Translibica_2017.htm
http://pavostrotones.blogspot.com.es/2013/11/benaojan-cueva-de-la-pileta-monte-prieto.html
Tal
y como llegamos desde Cortes de la Frontera al barrio alto de Benaoján, en el margen derecho de la carretera nos encontramos con un pequeño
aparcamiento donde Maria José dejó su vehículo. Y a la izquierda, de la
carretera un cartel de Sendero Benaoján-Llanos de Líbar marca el inicio del
recorrido que afrontamos subiendo una empinada rampa. Dejando a nuestra espalda
las últimas casas del pueblo y algún que otro desvencijado corralón entre
gallinas y ladridos de perros que delatan nuestra marcha. Poco a poco vamos
ganando altura entre bancales de almendros y olivos, las flores del inicio de primavera iban aportando las primeras pinceladas de color al paisaje, incluidas unas preciosas orquídeas.
En pocos minutos, llegamos
a una verja de hierro, que sorteamos por la izquierda. Pronto empezamos a contemplar atrás y nuestra
izquierda, dirección N-E, la ciudad de Ronda, entre la bruma que comenzaba a
disiparse en la distancia.
Conforme
vamos ganando altura, comenzamos a tener vistas hacia el Cancho del Conio al
S-E, así como de la carretera Cortes-Benaoján ladera abajo; Atrás, a nuestra izquierda:
la barriada de la Estación de Benaoján. Poco antes de completar el segundo
kilómetro de recorrido, enlazamos con una pista terriza donde el perfil de se
suaviza y atravesaremos dos llanos conocidos genéricamente como “Del Pozuelo”,
de hecho muchos vecinos de Benaoján también conocen como “Cortijos del Pozuelo”
a los tres cortijos por los que vamos a pasar a continuación.
Sin embargo, hay
quien afirma que el primer llano que atravesamos se conocía antiguamente como
Llano de San Bartolomé, donde nos encontramos con un primer cortijo a nuestra
derecha, a los pies de los tajos del imponente cerro Ventana, conocido como
"Cortijo del Pozuelo".
En
apenas cinco minutos, llegamos al segundo, mucho mayor, conocido como Llano del
Pozuelo, presidido por el Cortijo de Gloria, (a la izquierda del camino), junto
al cual llama la atención el esqueleto de un Renault 4, mientras las vacas
retintas nos observan desde la distancia, indiferentes a nuestra presencia.
Continuando por la misma pista, unos 100 m más adelante, nos encontramos con
una verja de hierro que dejaremos cerrada a nuestro paso, y también a la
izquierda del camino, las
ruinas del Cortijo de Monte Prieto que también
contemplamos desde allí, donde nos encontramos una pequeña yeguada de caballos
y un par de mulos, todos de color marrón. Justo en el margen izquierdo del
camino, tras la alambrada que marca el perímetro de este cortijo nos
encontramos con dos pilones tallados en la roca y el pozo que le da nombre a
estos Llanos (“del Pozuelo”). Justo al otro lado del camino, a nuestra derecha,
una hondonada del terreno ha propiciado que se forme una profunda laguna tras
los días de lluvia, que hace las veces de abrevadero para la fauna y ganadería
de la zona.
Desde las inmediaciones del cortijo del Monte Prieto, podemos
observar el Puerto España situado entre el Cancho de Los tajos Negros y el
cerro Prieto que le da nombre al cortijo y que yo había rebautizado
erróneamente como Alto de la Zahibe, por cuya ladera vamos a ir ascendiendo más
tarde, desde el Puerto de la Cufría.
Conviene
hacer una aclaración sobre la duplicidad que nos encontramos con la toponimia
de "LOS LLANOS DEL POZUELO", se trata de dos poljes que no tienen
nada que ver el uno con el otro, más allá de que comparten el mismo nombre y se
encuentran relativamente cerca. Por un lado tenemos: Los Llanos del Pozuelo (830 msnm), situados al Sureste del cerro Ventana, por
donde discurre la ruta que estamos describiendo aquí. Y por otra parte un polje
diez veces mayor (900 msnm) situado al oeste del cerro Ventana por donde
discurre el Camino de Los Llanos de Líbar, presidido por un conjunto de casas
que forman una gran cortijada habitada, conocido por los
"montejaqueños" como "Llano del Pozuelo de Montejaque".
Pocos
metros antes de llegar al Puerto de la Cufría, que tampoco es que sea un
enclave muy bien definido por lo alomado del terreno, debemos iniciar la
ascensión hacia el MOnte Prieto, al que yo había denominado erróneamente Alto de La Zahibe (que no existe), pero que en cualquier caso, es la loma que tenemos a nuestra
izquierda en el sentido de la marcha, concretamente a la altura del segundo,
hoyo o dolina que atravesamos, unos 500 m mas allá, de haber dejado atrás el
último tramo de la Vereda empedrada de La Escalereta.
Tomando
como referencia la roca conocida como la "Pinza del Cangrejo", que dejaremos a nuestra izquierda,
iniciamos el descenso hacia el fondo de una pequeña dolina pedregosa, siguiendo
un tenue
sendero en dirección S-O, hacia donde ya divisamos fácilmente el
camorro que marca el punto más alto del Tunio (1.329 m) hacia el
que nos vamos a encaminar, atravesando un semiderruido murete de piedra. Pronto
caminaremos paralelo a un murete de piedra que iremos llevando durante un
trecho a nuestra derecha, por donde también se nos une, el sendero que sube
desde la Fuente de Saucillo, que es el acceso más tradicional para acceder al
Tunio, si venimos por el Camino de los Llanos de Líbar. A nuestra derecha
(OESTE), tenemos vistas hacia la sierra del Mojón
Alto.
La
superficie de estas lomas está formada por
un amplio lapiaz, donde lo único que crece son pastizales y piornales. Aunque
durante la primera mitad de aproximación al Tunio, la loma por la que vamos
ascendiendo nos impide vislumbrar el camorro que nos marca su cumbre, no
tardaremos mucho en tenerlo a la vista.
Al
descender del Tunio, camino del Palo,
mantendremos en todo momento dirección S,S-O, pasando por Los Llanos del
Nevero, que toma su nombre del antiguo nevero, cuyos restos podemos ver a la izquierda del sendero. 
Y a partir de aquí comienza una ascensión continua y relativamente tendida
hasta el vértice geodésico del Palo, siguiendo lo que parece una incipiente
vaguada por la que poco a poco vamos ganando altura, atravesando alguna que
otra dolina y pasando cerca de las ruinas de viejos corrales.
Por el cordal de la Sierra de Líbar abunda el esparto, las carrasquillas, el piornal y el matorral almohadillado en general, así como las plantas rupícolas, en grietas y zonas de umbría, así como pastizal de montaña, destacando los piornos azules y las carrasquillas. Tal y como nos vamos aproximando a la cumbre de El Palo (1.400 m), llegará un momento en que más de uno tendrá la tentación de alcanzar la cumbre en línea recta por su vertiente norte atravesando su accidentado lapiaz o canchal.
Pero
mi recomendación es escorarnos ligeramente a la izquierda, manteniéndonos en la mencionada vaguada y atravesando
pequeñas dolinas por su vertiente Este, que es mucho más cómoda y llevadera, hasta
que alcanzamos un collado que ya nos deja a menos de 50 m lineales del v.g. que
tendremos a nuestra derecha, al que llegaremos sin mayores dificultades.
Desde la cumbre del Palo las vistas 360º alrededor son sencillamente, espectaculares, entre los hitos más importantes podemos destacar: Al S-O la sierra de Los Pinos y Salamadre; al Oeste el Navazo Alto de Villaluenga y la sierra del Endrinal, al NO: La crestería del Pinar, Las Grajas (tapando al Lagarín) y el cerro Malaver por encima del Mojón Alto; al Norte, todo lo que llevamos andado con el Tunio al fondo y por encima el cerro Ventana y a su izquierda El Terril. Al N-O: Las localidades de Arriate y Ronda por encima de la cual vemos el Cancho de la Pepa (junto al puerto del Viento) y La Peineta de Sierra Hidalga.
Por el cordal de la Sierra de Líbar abunda el esparto, las carrasquillas, el piornal y el matorral almohadillado en general, así como las plantas rupícolas, en grietas y zonas de umbría, así como pastizal de montaña, destacando los piornos azules y las carrasquillas. Tal y como nos vamos aproximando a la cumbre de El Palo (1.400 m), llegará un momento en que más de uno tendrá la tentación de alcanzar la cumbre en línea recta por su vertiente norte atravesando su accidentado lapiaz o canchal.
Desde la cumbre del Palo las vistas 360º alrededor son sencillamente, espectaculares, entre los hitos más importantes podemos destacar: Al S-O la sierra de Los Pinos y Salamadre; al Oeste el Navazo Alto de Villaluenga y la sierra del Endrinal, al NO: La crestería del Pinar, Las Grajas (tapando al Lagarín) y el cerro Malaver por encima del Mojón Alto; al Norte, todo lo que llevamos andado con el Tunio al fondo y por encima el cerro Ventana y a su izquierda El Terril. Al N-O: Las localidades de Arriate y Ronda por encima de la cual vemos el Cancho de la Pepa (junto al puerto del Viento) y La Peineta de Sierra Hidalga.

Comenzamos
el descenso en dirección predominantemente S-O hacia el puerto del Gastor, ubicado entre El Palo y el Martín Gil. la
primera parte del descenso es muy llevadera, porque la pendiente es suave y nos
lleva a una cercana dolina, desde la que incluso debemos volver a recuperar
algo de altura para llegar al siguiente collado.
Pero llega un momento en que
el perfil de la bajada aumenta, no tanto en lo que a pendiente se refiere, sino
al incómodo canchal por el que tenemos que ir descendiendo con toda la atención
puesta en cada paso, sorteando grietas o encajonamientos entre roca y roca, o
bien eligiendo los bloques sobre los que caminar, en muchas ocasiones, con poca
superficie para colocar la planta de nuestras botas. 
Este descenso me recuerda un poco a la
escalonada bajada del Castillón de Cuevas del Becerro, por lo escalonado del lapiaz donde abundan grietas y encajonamientos que nos obligan a tener los cinco sentidos en cada paso la mayor parte del trayecto.
Conforme vamos llegando al puerto del Gastor, el perfil, se va
suavizando el perfil. A lo largo de esta bajada, a nuestra derecha, dirección
OESTE, vamos disfrutando de amplias vistas sobre los Llanos de Líbar y el
Puerto del Correo; mientras que al ESTE tenemos el Valle del Guadiaro con
Jimera de Líbar allí abajo y Atajate y Faraján mucho más lejanos en el valle
del Genal; y al SUR la desafiante mole del Martín Gil, que se antoja un cerro
duro de subir.
Desde
el Puerto del Gastor, cruzamos el muro y alambrada de la linde por una
angarilla, que encontraremos unos 40 m a la derecha del lugar donde el murete
de piedra y la alambrada forman el ángulo recto que da vistas al Valle del
Guadiaro, con Jimera de Líbar allí abajo.
Una vez al otro lado de la valla, comenzaremos a ganar altura en
paralelo a una alambrada que llevamos a nuestra izquierda, que nos lleva
directos a una primera elevación, que conviene dejar a nuestra izquierda, sin
dejar de perder altura, pero dejándola a nuestra izquierda.

El paso bajo unas
encinas dispersas nos confirmará que vamos por el camino correcto. Llegamos a
una segunda alambrada, esta última bastante más oxidada y estropeada que la
anterior, desde donde
volveremos a perder algo de altura, dirigiendo nuestros
pasos hacia un bosquete de encinas al que llegaremos descendiendo
perpendicularmente a nuestra izquierda, en busca de una última angarilla, que
ya nos deja dentro del mencionado bosquete de encinas, desde donde empieza la
ascensión definitiva, llevando al principio como referencia una vaguada con
algo de hierba que pasa bajo varios 
chaparros, por los que vamos ganando altura
de forma escalonada y con el lujo de alguna sombrita de vez en cuando, hasta
que ya en la parte más alta, debemos abandonar la cómoda presencia de la
pequeña vaguada y seguir ascendiendo de forma perpendicular a nuestra izquierda
por donde
nos resulte menos incómodo entre el abundante lapiaz y pequeñas
dolinas que se van alternando hasta que llegamos a la cumbre del Martín Gil
(1.395 m), que no vemos hasta que estamos prácticamente arriba del todo, un
escuálido palo de hierro y un cercano montón de piedra hace las veces de
vértice geodésico donde nos hicimos la foto de grupo. 
Desde el Martín Gil, las
vistas son prácticamente las mismas que desde El Palo, que ahora es nuestro
principal referente al Norte de nuestra posición, y lógicamente se amplían las
vistas al S-O con Cortes de la Frontera allí abajo y la parte más cercana a
nosotros del cordal de Sierra Blanquilla, por donde discurre la primera parte
de nuestro descenso.
Desde
la cumbre del Martín Gil, descendemos a una dolina conocida como "Puerto
Llano", frecuentada en ocasiones por una yeguada de caballos marrones y
blancos.
Y en nuestro caso, tomamos como referencia un tenue sendero de ganado
que discurre paralelo al cordal, quedando este siempre a nuestra izquierda, de
manera que a nuestra derecha llevamos toda la caída de la ladera hacia los
Llanos de Líbar, dando vistas a gran parte de la Sierra del Endrinal y más
cercanos a nosotros el Hoyo del Quejigo y la Salamadre.
Frente a nosotros vamos
teniendo vistas hacia la Sierra de Los Pinos, que asoma por encima de la
imponente mole caliza del Peñón de Líbar, a la derecha del cual se encuentra el
Hoyo de Cortes, presidido por el cortijo de Edmundo.
En cualquier caso, a partir de esta "conquista de lo inútil", los compañeros que nos precedían fueron ampliando su diferencia con nosotros, mientras nosotros nos recreamos con algunas fotos paisajísticas.
No es una conquista de lo inútil, sino algo más de aventurilla. Por mi parte ya estaba más que satisfecho de piedras... `por ese día esdtupendo
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras Eduardo. Un lujo haber compartido tan bonita aventura con un gran montañero como tú.
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